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Boeing defiende el proceso de certificación del B737 MAX

El regulador de la aviación en EE UU hará en los próximos días las primeras pruebas con el nuevo sistema de vuelo

Dennis Muilenburg, consejero delegado de Boeing
Dennis Muilenburg, consejero delegado de Boeing AP

Dennis Muilenburg, consejero delegado de Boeing, asegura que el sistema automatizado implicado en los dos siniestros fatales del B737 MAX se diseñó y certificó de acuerdo con todos los protocoles de seguridad “que funcionaron durante décadas”. El directivo trataba así de aplacar las críticas que cuestionan el proceso seguido con el regulador de la aviación en Estados Unidos para la entrada en servicio del avión.

Muilenburg admitió que parte de la causa en los accidentes de Lion Air y de Ethiopian Airlines se puede atribuir a un factor técnico. Pero también señaló que hay procedimientos establecidos para afrontar una situación de emergencia. “Si este tipo de escenario ocurre”, respondió en rueda de prensa, “la lista de comprobaciones indica los pasos para desactivar el sistema cuando no ha sido inducida por el piloto”.

El directivo de Boeing evitó decir directamente que fuera el caso en los dos accidentes. Al mismo tiempo, explicó que en la cabina hay indicadores adicionales a los sensores que permiten conocer la velocidad del aire y la altitud del avión. Por todo esto pidió a la prensa que se permita que concluya la investigación. “Nuestro trabajo es centrarnos en la seguridad y no en especular”, declaró en tono defensivo.

El ejecutivo dio una rueda de prensa tras la junta general de accionistas celebrada en Chicago. El primer accidente tuvo lugar hace seis exactamente. Dennis Muilenburg dijo que está trabajando de manera diligente con los reguladores y las aerolíneas en la solución técnica “para que no vuelva a suceder otra vez”. “Sabemos que hay que hacer mejoras y las vamos a hacer” , reiteró.

Los dos siniestros se produjeron durante la maniobra de despegue, en circunstancias similares. La investigación preliminar apunta como principal causante el sistema autónomo conocidos como MCAS, en sus siglas en inglés. Se activa y fuerza bajar el morro del avión cuando la inclinación es excesiva para que así no pierda el sustento aerodinámico. Ahora está en proceso de ser actualizado.

Múltiples factores

En los dos accidentes, reiteró, “se produjo una concatenación de eventos y uno de los eslabones en esta cadena es la activación del MCAS. Sabemos que podemos romperlo porque nuestra responsabilidad es eliminar ese riesgo”. “Tenemos plena confianza en el cambio. Hará el avión uno de los más seguros que nunca antes ha volado”, repitió. Pero la lluvia de críticas hacia el fabricante no cesa.

Este fin de semana trascendió que Boeing no notificó a Southwest Airlines, el principal operador del B737 MAX, que había desactivado el sistema de seguridad que en las versiones anteriores alertaba a los pilotos de que la lectura errónea de los sensores que miden el ángulo de inclinación del morro. Como ya se reveló semanas atrás, el indicador era opcional. Ahora se volverá a incluir de serie. “La seguridad no es opcional”, respondió Muilenburg, “nuestros aviones incluyen todo lo necesario”.

Boeing informa de que está previsto que los reguladores hagan para la semana que viene las primeras pruebas a la actualización del sistema informático que gobierna el MCAS. El consejero delegado explicó así mismo que el 90% de las compañías que utilizan el B737 MAX probaron en simulador el nuevo sistema de estabilización. En paralelo se realizaron 146 pruebas de vuelo en condiciones reales.

Calendario incierto

Muilenburg participó en dos vuelos de prueba para tener “una experiencia directa con el nuevo sistema”. Boeing está ya lista para entregar a la FAA la actualización final del MCAS para su certificación. El examen durará aún algunos semanas sino meses. Las aerolíneas contemplan no usar el avión hasta como pronto finales de julio. Los analistas en Wall Street anticipan que el B737 MAX no volverá a volar hasta septiembre.

El ejecutivo, en respuesta a los accionistas, negó que Boeing fuera con prisa en la puesta en servicio del MAX por la competencia de Airbus. “Llevó seis años desarrollarlo y se realizaron 1.600 vuelos de prueba”. “Dicho esto”, añadió, “siempre podemos mejorar”. En este sentido, explicó que está revisando el proceso que sigue de principio a fin para desarrollo y certificación de los aviones.

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