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Boeing gana un 13% menos y calcula en 1.000 millones el coste de la crisis del B737 MAX

La compañía aeroespacial suspende el programa de recompra de acciones y aplaza la publicación de la guía de previsiones que da a los inversores por la incertidumbre

Un avión B737 MAX 8 en el vuelo de prueba previo a la entrega
Un avión B737 MAX 8 en el vuelo de prueba previo a la entrega AP

El conglomerado aeroespacial estadounidense Boeing cerró el primer trimestre de 2019 con una caída del 13% en su beneficio, que queda en 2.150 millones de dólares (1.917 millones de euros). Es el que coincide con el inicio de la suspensión de vuelos impuesta a escala global al B737 MAX, tras el fatal accidente el pasado 10 de marzo de un avión de este modelo operado por Ethiopian Airlines. Era el segundo siniestro en circunstancias similares en cinco meses. Boeing ha revelado este miércoles que espera un impacto financiero inicial de 1.000 millones de dólares (892 millones de euros) por esta grave crisis.

El B737 MAX es la cuarta variante del popular avión de pasillo único. Este avión genera una tercera parte de los ingresos globales de Boeing. Los informes preliminares de la investigación atribuyen la causa inicial del accidente a un problema con el sistema de estabilización automática del avión, por la lectura errónea del sensor que mide el ángulo de inclinación en el despegue. El fabricante insiste que eso provocó una sucesión de eventos y que entiene el problema.

La facturación global de la multinacional, el mayor exportador de EE UU, rondó los 23.000 millones (20.500 millones de euros). Es similar a la de hace un año. De ese total, 11.820 millones de dólares corresponden a la división de aviación comercial. Es un 9% más baja. Pese al revés por el doble accidente, las acciones de Boeing acumulan alza del 15% este año. Los inversores, sin embargo, tratan de anticipar qué pasará en los próximos dos trimestres.

Reflejo de la incertidumbre que rodea al B737 MAX, la compañía decide la guía que da al mercado para el resto del ejercicio. En enero dijo que anticipada generar ingresos de unos 110.500 millones para el conjunto de 2019. También decide suspender temporalmente el programa de recompra de acciones, hasta que se levante la suspensión. El flujo de caja se redujo un 11%.

Boeing no recibió un solo pedido en marzo de su avión más vendido y realizó solo 11 entregas. Es el primer mes que sucedía en casi siete años. En el trimestre fueron 50 aviones menos que hace un año, lo que explica la caída en los ingresos. Las entregas están congeladas desde que se impuso la suspensión de vuelos y a mediados de abril rebajó el ritmo de producción del bimotor de pasillo único de 52 a 42 unidades. El plan era entregar un total de 900 aviones este año, 500 de ellos MAX.

Impacto incierto

Aunque la empresa habla de un impacto inicial de 1.000 millones por el recorte de la producción, según los analistas puede llegar potencialmente a unos 2.500 millones de dólares (2.230 millones de euros), ya que toman como referencia la compensación que debe hacer a las aerolíneas, el retraso en los pagos y los costes derivados de la solución técnica. Pero esta cifra dependerá de lo que tarde en llegar el permiso de los reguladores para que el B737 MAX vuelva a operar.

El ajuste de la producción y la suspensión global de vuelos está forzando a las aerolíneas a adaptar sus flotas para limitar el impacto en sus operaciones con la llegada del verano, el periodo más intenso de viajes y también el más rentable. Southwest Airlines esperaba sumar 31 nuevos MAX este año a los 34 que ya vuela. American Airlines tenía previsto recibir 16 unidades, para reforzar los 24 que opera. Boeing dice que está colaborando con las compañías, para asistirlas.

Dennis Muilenburg, consejero delegado de Boeing, insiste en que en este momento se centran en volver a ganarse la confianza de los pilotos, los viajeros y los reguladores. "Estamos movilizando todos los recursos necesarios", añadió Greg Smith, el director financiero. El mercado anticipa que el B737 MAX permanecerá en tierra dos o tres meses más. La FAA acaba de formar un grupo con la NASA y otras agencias internacionales para el proceso de certificación de los cambios que propone el fabricante.

Boeing cuenta con una cartera de pedidos de 5.600 aviones, valorada en 400.000 millones. La mayoría son MAX. Se recortaron 210 unidades por la bancarrota de Jet Air y otras cancelaciones. El escrutinio hacia el fabricante podría aplazar la entrada en servicio del B777X. La primera entrega del avión de largo recorrido está programada para la primera mitad de 2020. Tampoco está claro como el doble accidente afectará al lanzamiento formal del avión de tamaño medio.

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