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ANÁLISIS i

Vladímir no se lo pone fácil a Volodímir

Putin firma un decreto para simplificar la adquisición de la nacionalidad rusa a los habitantes de las regiones secesionistas de Ucrania

Putin estampa su firma en un globo terráqueo el pasado martes en Moscú.
Putin estampa su firma en un globo terráqueo el pasado martes en Moscú. AP

Rusia no se lo va a poner fácil al nuevo presidente electo de Ucrania, Volodímir Zelenski. Tres días después de su victoria en los comicios, Vladímir Putin, firmó este miércoles un decreto por el cual concede a los habitantes de las regiones ucranias secesionistas de Donetsk y Lugansk el derecho a solicitar y obtener la nacionalidad rusa por un procedimiento simplificado. Este decreto, que invoca "fines humanitarios", contempla un plazo máximo de tres meses para la concesión de la ciudadanía.

Tras la llegada de Putin al poder en el año 2000, Rusia repartió pasaportes rusos a los habitantes de las regiones secesionistas de Abjazia y Osetia del Sur así como a los del Transdniester, regiones todas estas en conflicto con los países a los que formalmente pertenecen: Georgia, en el primer y segundo caso, y Moldavia, en el tercero. Hasta ahora, los residentes en la zona secesionista viajaban a Rusia bien con el pasaporte ucranio o con unos pasaportes confeccionados por las autoridades secesionistas. En la zona controlada por estos últimos viven varios millones de personas,

El decreto es la primera señal de envergadura y también un desafío dirigido al nuevo presidente de Ucrania, quien se había pronunciado en favor del diálogo con los ciudadanos ucranios de la zona separatista, aunque no con sus dirigentes.

A la altura de este miércoles, Putin, que tan a menudo se adelanta a todos a la hora de repartir parabienes y pésames a los dirigentes del mundo, no había felicitado aún al nuevo colega y vecino, cuyo rostro triunfante aparecía a toda página en la portada de los periódicos gratuitos que se reparten en el metro de Moscú.

Mientras los propagandistas del Kremlin se planteaban cómo actualizar y ajustar a la nueva época los métodos de trabajo, confeccionados hasta ahora a la medida del presidente saliente Petro Poroshenko, la sociedad reaccionaba ya por su cuenta ante el reto planteado por “Ze” el domingo. A saber, que los países del espacio postsoviético pueden seguir el ejemplo de Ucrania y elegir libremente a sus dirigentes.

Diversas ocurrencias irónicas que comparaban las situaciones en Rusia y Ucrania se filtraban cautelosamente en los servicios de mensajería electrónica y las redes sociales rusas. Lo hacían cautelosamente para esquivar las nuevas y amenazadoras penalizaciones (que ya han comenzado a impartirse) por los comentarios considerados “irrespetuosos” hacia los líderes del Estado. Todos los cómicos de Rusia habrían sido encarcelados, ironizaba un ciudadano bromista, mientas en un fotomontaje distribuido por WhatsApp podía verse a Putin mirando con suspicacia a Mijaíl Galustyan, un cómico ruso de origen armenio. Superpuesta sobre estas imágenes, aparecía una advertencia en un cómic saliendo de los labios de Putin: “¡Ni se te ocurra!”.

Galustyan y Zelenski tienen poco en común si se exceptúa que ambos se formaron en el KVN (Club de los Alegres y Ocurrentes), un concurso de ingenio, que surgió en la época soviética y que se caracterizó por una tolerancia mayor de lo que era habitual en otros foros. Tras el fin de la URSS, el programa KVN se comercializó y siguió funcionando ya de forma autónoma tanto en Ucrania como en Rusia.

A la pregunta de si Putin había contemplado el debate entre Zelenski y Poroshenko, su secretario de prensa, Dmitri Peskov, explicó que en aquel momento su jefe se ocupaba de los problemas de la región de Chitá. Se da la circunstancia de que esa región siberiana desapareció hace ya tiempo al fundirse con otro territorio para formar la región del Transbaikal. Peskov dijo no obstante que la cinta del debate había sido entregada al presidente. El portavoz cuestionó la legitimidad de las elecciones ucranias al afirmar que tres millones de ciudadanos de ese país no habían podido votar.

Rusia quiere una reafirmación de los compromisos adquiridos por Ucrania en el marco de los acuerdos de Minsk —firmados en febrero de 2015 bajo la égida de la OSCE con el apoyo de Francia y Alemania—. De Crimea, el Kremlin sigue sin querer oír ni hablar.

El miércoles, en una conferencia de seguridad organizada por el Ministerio de Defensa ruso en Moscú, el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, expresó su esperanza de que “la nueva dirección ucrania” actuará en los cauces de los acuerdos de Minsk y que estos no serán “revisados”.

Por si Zelenski no lo tiene claro, las prioridades rusas —amplia autonomía para el Donbás y amnistía para los insurgentes— han sido ratificadas en los últimos tiempos a través de Víctor Medvedchuk. Este político ucranio cercano al presidente ruso, que recientemente fue recibido por el jefe de Gobierno, Dmitri Medvédev, en Moscú, ha servido de canal de comunicación entre los dirigentes de los dos países y ha participado en el proceso negociador de Minsk. Medvedchuk había dicho que en un “plazo de meses” Zelenski podría restablecer el control sobre Donbás, recibir gas barato e inversiones rusas si llegaba a un trato con Moscú. “No hay que besarse o abrazarse de nuevo” con Rusia pero “hay que establecer relaciones económicas pragmáticas”, afirmó el político, que ha insistido además en establecer una zona económica libre y ayuda de Rusia y la Unión Europea.

En vísperas de las elecciones, Moscú impuso nuevas sanciones comerciales a Ucrania en respuesta a anteriores represalias impuestas por Kiev a las mercancías rusas el pasado día 10. A partir del próximo junio, las exportaciones rusas de carbón, crudo y productos petrolíferos a Ucrania requerirán de autorizaciones específicas individuales.

En cuanto al alto el fuego —la prioridad para Zelenski—, ni la Pascua Ortodoxa ni la elección del nuevo presidente ha podido conseguirlo. En la noche electoral hubo tiroteos y muertos de uno y otro lado en Donbás. De parte de Kiev, un soldado de 21 años, y de parte de los insurgentes, una mujer. 

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