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Jair Bolsonaro consuma su alianza con Sebastián Piñera en su primera gira internacional

El presidente de Brasil seduce a los empresarios chilenos “con su franqueza”

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El presidente de Chile, Sebastián Piñera, recibe con honores en La Moneda a su par de Brasil, Jair Bolsonaro. Getty Images

Jair Bolsonaro ha elegido a Chile como su principal aliado en Sudamérica. El presidente de Brasil inauguró sus viajes internacionales con una visita a Donald Trump en Washington y otra oficial a Santiago. Allí participó el viernes del lanzamiento de Prosur, un nuevo bloque regional sin Venezuela, y se reunió este sábado con el presidente Sebastián Piñera. Ambos mandatarios se deshicieron en elogios mutuos y ha sido evidente la admiración de Bolsonaro por el “modelo chileno”. El ministro de Economía brasileño, Pablo Guedes, es un hombre de la escuela económica de Chicago que visitó Chile durante la dictadura de Augusto Pinochet en los años ochenta, cuando era un universitario. Y la privatización del sistema de pensiones que impulsa Brasil se inspira en el chileno. La buena sintonía se plasmó sobre el papel con una serie de acuerdos que fortalecerán la integración entre ambos países. La idea es que se fortalezca el acuerdo de libre comercio bilateral que ya fue acordado y que espera la aprobación de los respectivos congresos.

Es tradición que el presidente de Brasil inaugure su agenda internacional con un viaje a Argentina, su socio en el Mercosur y su principal socio comercial. Bolsonaro ha roto con esa costumbre, pese a la cercanía ideológica que tiene con el conservador Mauricio Macri. El Brasil de Bolsonaro dejó en claro que Argentina seguirá siendo importante, pero ya no tanto como Chile. “A mí me gusta Chile. Somos su segundo aliado comercial en América del Sur, cristianos, conservadores y con Piñera que siempre está abierto al comercio. Si estoy aquí es porque a mí me gustan Chile y Piñera”, dijo Bolsonaro en una entrevista al diario La Tercera.

Bolsonaro llegó a Chile el viernes para participar junto a otros siete presidentes sudamericanos del lanzamiento de Prosur, un bloque que marcó el final de Unasur, el último intento de integración nacido en 2007 al calor de los gobiernos de izquierda que dominaron la agenda regional en la década pasada. Prosur nación “sin ideologías”, según sus promotores, aunque entre sus miembros no está Venezuela y Bolivia y Uruguay, donde gobierna la izquierda, participaron solo como observadores. Bolsonaro mantuvo un discreto segundo plano durante la cumbre de presidentes en Santiago, pero ha sido el único que se quedó en Chile tras convertir su visita en un viaje oficial. En la mañana del sábado, el brasileño se reunió con empresarios chilenos y al mediodía visitò a Piñera, con quien firmó acuerdos de cooperación.

El encuentro con empresarios ha sido el punto alto de la agenda. Durante una hora, una docena de ellos escucharon a puertas cerradas al brasileño en un hotel del centro de la capital. Bolsonaro les expuso las posibilidades de inversión en Brasil y dejó, según los presentes, una buena impresión. “Nunca he escuchado a un Presidente hablar con tanta franqueza como habló el Presidente Bolsonaro, así que felicito a Brasil”, dijo Horst Paulmann, presidente de Cencosud, una de las multinacionales chilenas más poderosas, dedicada a la venta minorista en supermercados y centros comerciales. El titular del Consejo Empresarial Chile-Brasil. Luis Felipe Gazitúa, dijo que “cada uno de los empresarios le contó al Presidente los negocios en los que se encuentra y cuáles eran las posibilidades que veían en Brasil”. “[Bolsonaro] contó luego lo que está haciendo. Habló de reformas en materia económica, que significa abrirse al comercio exterior, privatizar, y esos son oportunidades para los inversionistas chilenos”, explicó Gazitúa.

La recepción que Piñera dio más tarde a Bolsonaro no cayó bien en todos los chilenos. Colectivos sociales, partidos de izquierda y hasta los jefes del Congreso, opositores, pidieron que el brasileño fuese declararon persona non grata por “su discurso de odio” hacia las minorías. Los dos cargos del Congreso se ausentaron además del almuerzo oficial de este sábado, con el argumento de que por tratarse de una visita oficial y no de Estado los representantes del Poder Legislativo no estaban obligados a participar. Bolsonaro contestó ante periodistas a las acusaciones de la izquierda chilena: “Si yo fuese xenófobo, machista, misógino, racista, ¿cómo justifican que haya ganado en Brasil? Mentira, fake news (...) esas personas están acreditando fake news, tenemos que abrir la cabeza".

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