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Lo que Mueller ya ha dejado ver sobre su investigación de la trama rusa

Los escritos de acusación presentados por el fiscal especial en estos dos años han abierto pequeñas ventanas a sus herméticas pesquisas

Copias de la carta de Mueller al fiscal general.
Copias de la carta de Mueller al fiscal general. AP

El 17 de mayo de 2017 el Departamento de Justicia nombró a Robert Mueller fiscal especial para coordinar la investigación en marcha sobre “los intentos de Rusia de interferir en las elecciones presidenciales de 2016”. Este viernes, pasadas las cinco de la tarde (hora de Washington), Mueller ha entregado al fiscal general, William Barr, sus conclusiones. Su mandato incluía investigar “cualquier vínculo y/o coordinación entre el Gobierno ruso e individuos asociados con la campaña del presidente Donald Trump”, así como “cualquier asunto que surja o pueda surgir directamente de la investigación”. Mueller y su equipo han llevado a cabo su cometido con un extraordinario hermetismo.

Las únicas pistas sobre el contenido de las pesquisas de Mueller y su equipo se han podido ver en los escritos de acusación que ha ido presentando contra algunas de las 34 personas a las que ha acusado. En cada uno de ellos, han proporcionado más detalles de los que hubieran sido necesarios para sustentar la culpabilidad de acusados que en muchos casos han acordado declararse culpables.

En sus escritos de acusación, Mueller parece haber optado por una herramienta legal poco común que se conoce como speaking indictments: acusaciones que proporcionan más detalles sobre el caso de lo que requiere la ley, que dice que las acusaciones deben ser “declaraciones escritas simples, concisas y precisas de los hechos que constituyen el delito”. Los escritos de Mueller van mucho más allá de ese requerimiento. Incluso cuando algunos de ellos vieron la luz con extensas partes censuradas, el conjunto puede ofrecer un esbozo de lo que han hallado los investigadores sobre la injerencia rusa en la campaña presidencial estadounidense de 2016:

  • 'Hackeo' ruso al Partido Demócrata. Según dejaba ver Mueller en las 29 páginas del escrito de acusación de 12 agentes rusos presentado el 13 de julio de 2018, los servicios de inteligencia militar rusa hackearon las redes informáticas del Partido Demócrata y la cuenta de correo privada de Hillary Clinton, y publicaron, a través de Wikileaks, decenas de miles de correos electrónicos. Trataron de provocar el caos en los meses previos a las elecciones para sabotear a la rival demócrata de Donald Trump. En el escrito de acusación de George Papadopoulus, al describir las mentiras del exconsejero de campaña del hoy presidente, Mueller reveló que la campaña de Trump conoció por primera vez que los rusos planeaban arrojar basura sobre Clinton en abril de 2016, antes de que los demócratas supieran que habían sido hackeados. Explica también cómo Papadopoulus intentó organizar una cita entre Trump y Vladimir Putin.
  • Injerencia rusa en la campaña a través de redes sociales. Mueller expuso, en su escrito de acusación de 13 ciudadanos y tres compañías rusas, una red diseñada para subvertir las elecciones, en favor de Trump, robando identidades de ciudadanos estadounidenses, presentados como activistas políticos, para difundir asuntos calientes de la campaña. Algunos de los acusados estuvieron en contacto, reza el documento, con “individuos involuntarios asociados con la campaña de Trump”.
  • Una torre Trump en Moscú. En su escrito de finales de noviembre contra Michael Cohen, Mueller asegura que el exabogado y hombre de confianza de Trump estaba negociando en nombre de su jefe con agentes rusos una muy lucrativa operación inmobiliaria (finalmente frustrada) de Trump en Moscú, cuya materialización dependía de la aquiescencia de Vladimir Putin. Al mismo tiempo, Donald Trump Jr., hijo del hoy presidente, se reunía con ciudadanos rusos con conexiones en el Kremlin que pedían rebajar las sanciones impuestas al país por la Administración Obama.  Cohen, que había mentido al decir que las conversaciones sobre el proyecto inmobiliario cesaron en enero de 2016, reconoció después que, en realidad, habían proseguido hasta junio de ese mismo año, con la carrera electoral hacia la Casa Blanca ya muy avanzada.
  • Más de 100 contactos con Rusia. Donald Trump y varios de sus asociados mantuvieron en total, según los diferentes escritos de Mueller, más de 100 contactos con ciudadanos rusos y representantes de Wikileaks durante la campaña y el traspaso de poderes. Hubo reuniones en persona, llamadas telefónicas, mensajes de texto, correos electrónicos y mensajes privados en Twitter. Trump y su equipo negaron reiteradamente la existencia de dichos contactos durante la campaña.
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