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Vanessa Rubio:“El empoderamiento real de las mujeres está en el acceso equitativo a las oportunidades”

La senadora, que fue la primera subsecretaria de Hacienda en México, pide que se establezca la paridad de género en los consejos directivos

La senadora Vanessa Rubio del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Tenaz y responsable. Estas son las primeras palabras que cruzan la mente de la senadora del Partido Revolucionario Institucional (PRI) Vanessa Rubio Márquez (Ciudad de México, 1972) cuando se define a sí misma. Estas cualidades han sustentado una trayectoria de 25 años en el servicio público. Aficionada al tenis y a la meditación. Competitiva. Esposa. La mujer de 47 años puede presumir haber sido la primera en ocupar una subsecretaría en la Hacienda mexicana en casi 200 años de historia de la institución. Ahora es una de las 63 mujeres que integran la Cámara de Senadores.

Hija de padres dedicados a las ciencias exactas, la legisladora evoca una infancia donde el análisis y el debate siempre estuvieron presentes. Su habilidad para argumentar terminó por convencerla de que su camino sería el de las ciencias sociales a través de la carrera de Relaciones Internacionales que cursó en la UNAM. “La verdad fui muy estudiosa, acabé con 9,85 de promedio la carrera. Casi todas las materias las adelanté, terminé la carrera en tres años y medio y el último semestre le eché muchas ganas a la tesis y para entonces ya entré a trabajar a Relaciones Exteriores”, recuerda.

Con un desempeño académico sobresaliente, sus profesores universitarios fueron los principales impulsores de su carrera. Rubio Márquez recuerda la fecha exacta en que comenzó su trayectoria: 1 de mayo de 1994. Ese día inició como jefa de departamento de una nueva área en la Secretaría de Relaciones Exteriores desde donde se orquestó el ingreso de México a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En esos primeros años, la ahora senadora por el PRI, tuvo entre sus modelos a seguir a Rosario Green, ministra de dicha dependencia en el sexenio de Ernesto Zedillo, la primera mujer en ocupar ese cargo. “De ahí, he subido todas las escaleritas hasta llegar a subsecretaria de Estado”.

Su carrera meteórica ha estado marcada por los temas económicos y financieros internacionales. Se ha desempeñado como subdirectora, directora, titular de unidad y tres veces ha fungido como subsecretaria en los ministerios de Relaciones Exteriores, Desarrollo Social y Hacienda. Entremedias, cursó un posgrado en Ciencias en la Escuela de Economía de Londres. En septiembre de 2016, se convirtió en la primera mujer subsecretaria de Hacienda. “No puedes ser ingenua y no voltear a ver que estás en una reunión de 40 personas y hay 39 hombres. Eres la única mujer y, por cierto, estás presidiendo la reunión, eso lo ves y te salta a la luz, pero yo nunca me he sentido en mi vida laboral discriminada. He tenido unos jefes maravillosos que han creído en mi potencial, que han visto mi trabajo y que han visto que me desempeño al límite de mis capacidades. Soy muy responsable y muy entregada a mi trabajo”, explica.

La ahora legisladora aboga para que en México se rompan los paradigmas en ciertos sectores que aún siguen dominados por hombres. “Uno llega a la cima que cada uno se ha trazado porque has estudiado, porque has trabajado muy duro, porque has sido profesional, porque has sido constante, tenaz, pero creo que sí hay sectores como el hacendario o el de la Defensa Nacional, por ejemplo, donde nunca hemos tenido una secretaria de Estado”, refiere. Para ella. México debe pasar de un esquema de casos únicos de mujeres en puestos claves a generaciones completas de mujeres en estos sitios.

Sobre las políticas públicas a favor de las mujeres la senadora indica que se tiene que empezar por garantizar el acceso a la justicia y a los derechos básicos. “No somos vulnerables, somos vulneradas, tú como mujer no naces vulnerable, se te vulneran tus derechos”, argumenta. En esta línea, la senadora recientemente envió una iniciativa para que se establezca la paridad de género en los consejos directivos de la Banca de Desarrollo. “Es un tema de acceso equitativo a oportunidades y de acceso a derechos, ese es el empoderamiento real”, defiende. Ella espera que la propuesta sea aprobada a más tardar el próximo abril.

La también profesora reconoce que es una mujer competitiva. No le gusta perder. Por esta razón admite el dolor que sintió el pasado mes de julio cuando se confirmó la derrota del candidato priista, José Antonio Meade, en las elecciones presidenciales. Con una amistad y trabajo en conjunto de más de ocho años, Rubio Márquez se sumó a este proyecto como jefa de la oficina del aspirante presidencial por el PRI. “Creía yo en el proyecto de Pepe, creo que es el servidor público más completo que tiene este país y me parecía que tenía un proyecto de país con el cual yo perfectamente congeniaba”, comenta. En la víspera de los 100 primeros días del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la senadora ve claroscuros. Es crítica ante decisiones como la cancelación de la construcción del nuevo aeropuerto en Ciudad de México, pero por otra parte ha celebrado el acuerdo al que se llegó sobre la Guardia Nacional.

En el camino asegura rotunda que su salud ha sido el aspecto que más ha sacrificado. “He sido servidora pública y al mismo tiempo profesora, doy conferencias, voy a cenar con mi esposo y estoy pendiente de mi mamá, de mi hermana y mis adoraciones que son mis sobrinos. Todo eso te cobra la factura en la salud. Deja uno de comer bien, de dormir. Está uno sujeto a mucho estrés, hay muchas responsabilidades que no te dejan conciliar el sueño”, menciona. Pese a estos embates, advierte que está lejos de tirar la toalla, por el contrario, asegura que una vez que concluya su labor legislativa continuará con más proyectos, de la mano de su esposo Agustín Orihuela, a quien considera a la par su mejor amigo.

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