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Las razones de los países de la UE que no reconocen a Guaidó

Seis países de la UE han evitado legitimar al presidente de la Asamblea o se han mostrado ambiguos. Un caso llamativo es Italia, donde los socios de gobierno permanecen divididos

Una amplia mayoría de países de la UE ha reconocido a Juan Guaidó como presidente de Venezuela apenas 48 horas después de que expirase el ultimátum de España y otros socios comunitarios a Nicolás Maduro para la convocatoria de elecciones presidenciales. El goteo continúa y este martes, con el reconocimiento de Malta, ya son 22 de los 28 países de la Unión. Los seis restantes (Italia, Grecia, Irlanda, Rumania, Eslovaquia y Chipre) invocan diversos motivos para no admitir la legitimidad del presidente de la Asamblea Nacional como relevo transitorio del régimen de Maduro, o mostrarse ambiguos al respecto.

Italia es el caso más llamativo, al ser la única potencia de la UE que no reconoce a Guaidó. La extraña alianza de gobierno en Italia, formada por el antisistema Movimiento 5 Estrellas y la ultraderechista Liga, no ha conseguido, por el momento, superar sus divisiones internas respecto a la crisis venezolana. Esta circunstancia ha impedido al Ejecutivo adoptar una postura clara y que el país se sume a sus socios comunitarios en el reconocimiento a Juan Guaidó. Varios miembros del Gobierno se afanan en decir estos días que eso no significa que Italia apoye a Nicolás Maduro.

Por un lado, el Movimiento 5 Estrellas, defensor tradicional del principio de no injerencia, es el más reacio a tomar posición y es el que, por el momento, está imponiendo su línea en el Ejecutivo, mientras que por el otro lado, la Liga es partidaria de apoyar la caída de Maduro.

En el M5S, el viceprimer ministro, Luigi di Maio, y el subsecretario de Asuntos Exteriores, Manlio Di Stefano, han abogado por una ruta contraria a la política exterior de Estados Unidos y su posición respecto a Venezuela, y afirman que no reconocen “a sujetos que no han sido votados”. Enfrente, el líder de la Liga, Matteo Salvini, y otro de los subsecretarios de Asuntos Exteriores de su partido, Guglielmo Picchi, creen que el tiempo de Maduro, el “dictador rojo”, como lo define Salvini, se ha agotado y debe irse.

El presidente de la República, Sergio Mattarella, pidió el lunes, sin éxito, claridad al Gobierno y que Italia se alinee con la posición europea. Por su parte, el ministro de Exteriores, el técnico independiente Enzo Moavero Milanesi, no ha mostrado aún su postura aunque deberá hacerlo en breve, ya que ha anunciado su presencia en la reunión del grupo de contacto en Uruguay que se celebrará este jueves.

Aparte de Italia, el Gobierno griego de Alexis Tsipras, de la izquierdista Syriza, es el que invoca razones más claramente políticas para no secundar la llegada al poder de Guaidó con el impulso de la Administración de Donald Trump. Hasta ahora Atenas se ha alineado con la posición de Uruguay y México, que han defendido la neutralidad en la crisis del país latinoamericano. “Con Venezuela, la UE debe actuar como un actor global autónomo y actuar con arreglo a sus propios principios de democracia, imperio de la ley y derechos humanos”, señaló el lunes en Bruselas el responsable de Exteriores del país, George Katrougalos. Grecia es el único país de la UE con un Gobierno de extrema izquierda y tanto Tsipras como su partido mantuvieron estrechos lazos con el Ejecutivo de Hugo Chávez. Atenas, además, mantiene las distancias con Washington y es una de las capitales europeas con mejores relaciones con Moscú y Pekín.

El resto de países europeos que no reconocen a Guaidó mantienen una actitud más ambigua. Irlanda, Rumania, Eslovaquia, y Chipre se aferran a la declaración pactada por los 28 socios de la UE el pasado 26 de enero, en la que se exigió la convocatoria urgente de elecciones en Venezuela y se amenazó a Maduro con posibles medidas como el reconocimiento de otro presidente, pero sin concretar plazo ni nombre. Los cuatro países invocan diversas razones jurídicas y políticas, pero en un tono vago.

Irlanda parece abierta a sumarse a los reconocimientos, aunque el Gobierno minoritario del conservador Leo Varadkar no ha dado todavía un paso que su familia política (el Partido Popular Europeo) defiende fervientemente. Un portavoz oficial de Dublín deslinda el no reconocimiento de Guaidó y la habitual neutralidad de Irlanda en asuntos de defensa, que mantiene al país fuera de la OTAN. “No tiene nada que ver con este caso, somos neutrales militarmente, pero no políticamente”, señala esa fuente. El ministerio irlandés de Exteriores ha reiterado la petición de elecciones libres y democráticas cuanto antes en Venezuela.

Rumania es otro de los países que se ha desmarcado de la línea mayoritaria de la UE. Su excepción llama la atención en un momento en que Bucarest ocupa la presidencia semestral de la Unión. Pero una portavoz del Gobierno rumano asegura que el país “apoya sin ambages la posición común de la UE del pasado 26 de enero, en la que se reclaman elecciones libres”. Y añade que "la posición de Rumania sobre futuros pasos está siendo objeto de un análisis interno y se adoptará pronto una decisión". La ambigüedad de Rumania parece responder también al frágil equilibrio político del país, donde el Gobierno socialista convive, no siempre fácilmente, con una presidencia de la república en manos conservadoras.

Fuentes del departamento de Federica Mogherini, alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, aseguran que, a pesar de los matices, “hay consenso en los aspectos fundamentales”. Esas fuentes reconocen que sería mejor una posición unánime de los 28 socios. “Pero que algunos de los Estados no reconozcan [a Guaidó] no significa que no piensen igual [que el resto de países]”, señalan. Y atribuyen la diversidad de posiciones “a cuestiones y tradiciones legales , que no deben interpretarse en clave de diferencias políticas”.

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