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España dosificará sus próximos pasos diplomáticos según la reacción de Maduro

Borrell acudirá el jueves a la cumbre sobre Venezuela en Montevideo

El ministro español de Exteriores, Josep Borrell, con su homólogo polaco, Jacek Czaputowicz, a la izquierda, este lunes en Bruselas.
El ministro español de Exteriores, Josep Borrell, con su homólogo polaco, Jacek Czaputowicz, a la izquierda, este lunes en Bruselas. Getty Images

“A partir de ahora, paso a paso”, dijo el presidente Pedro Sánchez. “Los siguientes pasos vamos a verlos a partir de los siguientes días”, remachó su ministro de Exteriores, Josep Borrell. Es decir, ni una pista de lo que hará el Gobierno español tras reconocer a Juan Guaidó como presidente de Venezuela.

“Estamos en un terreno inexplorado. No hay precedentes ni hoja de ruta”, admiten fuentes diplomáticas. En la escena internacional, la crisis de Venezuela es una partida de póker en la que ningún jugador quiere revelar sus cartas. Y una partida que se juega simultáneamente en varios tableros: la ONU, la UE, etc.

El embajador español en Canadá asistió este lunes como observador a la reunión del Grupo de Lima, el frente más duro contra el chavismo, en Ottawa; y Borrell estará el jueves en la constitución en Montevideo del grupo de contacto impulsado por la UE y varios países latinoamericanos. Al órdago del reconocimiento de Guaidó por 19 países europeos —dos tercios de los socios de la UE— reaccionó este lunes Maduro anunciando que “revisará integralmente” sus relaciones con todos ellos. Nadie sabe qué significa eso.

De su lado, Guaidó ha anunciado una “nueva ronda” de designación de representantes diplomáticos, tras la decena nominados en América, y que pedirá a los países que lo reconocen “la protección de los activos” (la intervención de los bienes del Estado venezolano) y ayuda humanitaria. Si Guaidó nombra embajador, España no tendrá más remedio que reconocerlo y asignarle los fondos de la Embajada de Venezuela en Madrid.

Pasados los ocho días del ultimátum, nadie tiene ya prisa en dar nuevos pasos, porque nadie está seguro de a dónde llevan.

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