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¿Puede vetar Sánchez el Brexit?

El Tratado de Salida de Reino Unido de la UE puede ser ratificado por mayoría cualificada, pero Madrid dispone de herramientas para frenar el proceso

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, este viernes en La Habana.

"Si no hay cambios, vetaremos el Brexit". El tuit de Pedro Sánchez de este jueves pasará a la historia de la Unión Europea como la primera amenaza oficial de veto lanzada contra el acuerdo a través de esa red social. 38 caracteres que han disparado las alarmas en todas las capitales europeas ante el peligro de que se vayan al traste 20 meses de negociación entre Bruselas y Londres y todo un tratado de 585 páginas sobre la salida del Reino Unido de la UE.

España exige garantías de que el tratado no compromete el tratamiento de Gibraltar tras el Brexit. Y mientras se busca a marchas forzadas una solución que satisfaga a las autoridades españolas, británicas y gibraltareñas, surge la pregunta de si Sánchez dispone de armas políticas y legales para cumplir su ultimátum.

¿Puede desbaratar Sánchez el pacto del Brexit?

El Gobierno español está convencido de que sí, porque los textos pactados por los equipos negociadores de Bruselas y Londres deben ser asumidos en un Consejo Europeo por los 27 Gobiernos de la UE. El proyecto de conclusiones de esa cumbre, prevista para este domingo, "refrenda" el acuerdo de salida e "invita" a la Comisión, al Parlamento Europeo y al Consejo a dar los pasos necesarios para que entre en vigor el 30 de marzo de 2019. Esas conclusiones deben aprobarse por consenso, que equivale a la unanimidad. Es un paso político, pero prácticamente imposible de soslayar sin desencadenar una crisis institucional aún más grave. De hecho, si la unanimidad no es factible, es muy probable que se cancele la cumbre.

¿Qué pasaría si, a pesar de todo, se logra más adelante poner en marcha el proceso oficial de ratificación?

En ese caso, España perdería el derecho de veto porque el texto del Acuerdo de Salida se aprueba por mayoría cualificada del 72% de los Estados (es decir, 20 de 27) que representen al menos el 65% de la población de la UE, previo consentimiento del Parlamento Europeo por mayoría simple (incluido el voto de los todavía eurodiputados británicos).

¿Tiene alguna otra posibilidad España de bloquear?

Sí. El acuerdo de salida debe ir acompañado por la Declaración política sobre la futura relación de la UE con Reino Unido. Y ese texto, esencial para el Gobierno de Theresa May, requiere el respaldo unánime de los 27. El propio presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, lo reconoce en la carta de remisión de la Declaración. Juncker precisa que el texto ha sido "acordado a nivel de negociadores y acordado, en principio, a nivel político, sujeto al aval de los líderes [del Consejo Europeo]". Sin el respaldo de Sánchez, ese aval no es posible. Y sin Declaración, May tampoco aceptaría el acuerdo de salida. Todo el pacto se derrumbaría.

¿Cómo se ha tomado la UE la amenaza de Sánchez?

Entre la sorpresa, el estupor y la inquietud. El riesgo de un veto ha trastocado los planes para la cumbre europea del domingo hasta el punto de que la canciller alemana, Angela Merkel, ha advertido que no se desplazará hasta Bruselas si no está garantizado el acuerdo. Muchas delegaciones, además, se han visto sorprendidas por la reacción de España sobre un asunto que daban por resuelto entre Madrid y Londres. Y la Comisión Europea, que ha dirigido la negociación, no oculta su malestar ante una demanda de última hora de España para la que no ven ninguna justificación.

¿Qué solución plantea Bruselas?

Los negociadores europeos aseguran que el tratado (y, en concreto, el artículo 184 que preocupa a España) no prejuzga la relación futura de la UE con Gibraltar ni pone en entredicho el derecho de veto que España reclama sobre esa relación. La UE se ha mostrado dispuesta a poner por escrito esa precisión en un anexo a las conclusiones de la cumbre del domingo.  En todo caso, Bruselas le recuerda al Gobierno de Sánchez que el acuerdo de cooperación comercial y política que se espera firmar con Londres tras el Brexit estará sujeto a la unanimidad y, por tanto, España siempre podría bloquearlo.

¿Qué responde España?

No se fía. Los servicios jurídicos del Estado han detectado un riesgo de perder la última palabra sobre Gibraltar y recomiendan eliminarlo. La declaración anexa a las conclusiones de la cumbre no parece suficiente, a juicio del Gobierno, que prefiere su inclusión en el acuerdo o en la declaración política. Y sobre el futuro acuerdo con Londres, el Gobierno lo ve demasiado lejano e incierto como para dejar a ese albur una decisión tan sensible políticamente como es Gibraltar.

¿Se puede evitar el veto de España?

Todas las fuentes comunitarias insisten en que sí. Y ven factible buscar alguna solución de compromiso que tranquilice al Gobierno español sin soliviantar al británico. Pero a pocas horas de la cumbre no han dado con la fórmula.

¿Qué pasará si no se logra la solución?

Podría cancelarse la cumbre y aplazar la convocatoria hasta que se despeje el obstáculo de Gibraltar.

¿Y si se da con la fórmula en las próximas horas?

La cumbre europea avalaría el texto del acuerdo de salida y la declaración política. La primera ministra británica daría a continuación su consentimiento a ambos textos. Y se pondría en marcha el proceso de ratificación en Londres y en Bruselas.

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