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Donald Trump va a lo suyo en París

En la cita del multilateralismo, el presidente estadounidense hizo agenda propia

El presidente Donald Trump en el cementerio norteamericano de Suresnes, en las afueras de París
El presidente Donald Trump en el cementerio norteamericano de Suresnes, en las afueras de París REUTERS

Al menos Vladímir Putin hizo el esfuerzo. El presidente ruso atendió la tarde del domingo la inauguración del Foro de París por la Paz en el que, durante más de una hora, líderes internacionales alertaron del peligro que entrañan el nacionalismo y la falta de voluntad de compromiso de los gobernantes. Un discurso que ya había martilleado el presidente francés y anfitrión de la cita parisina, Emmanuel Macron, durante la conmemoración central del día, el centenario del fin de la Primera Guerra Mundial.

El gran ausente a la cita final de la jornada fue, una vez más, Donald Trump. A la misma hora en que Macron, Putin, Angela Merkel, Justin Trudeau, Recep Tayyip Erdogan o Pedro Sánchez atendían el foro que busca ser una demostración de fuerza del multilateralismo, uno de los principales destinatarios de ese mensaje, el presidente estadounidense, que tiene como lema “América Primero”, acudía, solo, a una ceremonia en un cementerio a las afueras de París en honor de los soldados norteamericanos fallecidos en la Gran Guerra. Mientras los líderes mundiales aprovechaban el foro de la Paz para charlar en corrillos —Putin habló animadamente durante la ceremonia con la canciller alemana—, Trump se metía en su limusina blindada camino del aeropuerto para poner, mientras la mayoría de los mandatarios seguían participando en diversos paneles, rumbo a Washington.

En una cita en la que cada gesto y acción eran diseccionados, la cara de hastío de un Trump que por momentos daba la impresión de no querer estar en París, así como su agenda individualista durante las casi 48 horas que pasó en la capital francesa, fueron reveladoras. Cierto es que había decisiones de seguridad que estaban fuera de su alcance. Como llegar por su cuenta al Arco del Triunfo mientras la mayoría de los jefes de Estado y de Gobierno lo hacían en autobuses comunes. O como suspender, el sábado, su visita a un cementerio militar a causa del mal tiempo, una decisión tomada por los responsables de seguridad de un presidente que siempre se desplaza al extranjero con su propia flota de coches blindados y helicópteros.

Pero sí fue decisión propia ausentarse del foro, la parte más política de la agenda parisina. También lo fue empezar su visita buscando la confrontación ante su única cita bilateral fijada, el sábado en el Elíseo con Macron, a quien saludó de forma fría tras haberlo acusado de “insultar” a su país con unas supuestas declaraciones (malinterpretadas) del francés respecto de la seguridad europea. 

Trump parece que tampoco intentó usar el poco rato que compartió con los otros mandatarios para resolver mediante un diálogo más informal algunos de los frentes que tiene abiertos. Putin reveló que charló brevemente con él durante el almuerzo de gobernantes en el Elíseo del domingo —Macron los sentó a su mesa, junto con el rey Felipe y Mohamed VI de Marruecos, Merkel y otros altos dignatarios. Pero el principal conflicto que tensa sus relaciones actualmente —la amenaza estadounidense de retirarse de un tratado nuclear de los años ochenta que ayudó a acabar con la Guerra Fría tendrá que esperar. Si bien mantuvieron una “buena” conversación, esta no giró sobre ningún tema específico, aclaró más tarde el Kremlin. Otra oportunidad perdida.

 

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