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Italia reafirma su plan de presupuesto ante la UE

El Gobierno italiano se compromete "a tomar todas las medidas necesarias" si sus predicciones sobre el impacto de las cuentas no se cumplen

El vicepresidente del Gobierno y líder de la Liga, Matteo Salvini en Roma el lunes 15 de octubre de 2018. En vídeo, declaraciones de Giuseppe Conte, primer ministro de Italia.

Italia mantiene su desafío a Europa en el segundo asalto. Este lunes por la mañana, el ministro de Economía, Giovanni Tria, ha contestado a la Comisión Europea sobre la demanda de corregir sus presupuestos, que prevén una ampliación del déficit de hasta el 2,4%. Tria ha enviado a Bruselas una carta de tres páginas en la que aporta algunas explicaciones sobre las cuentas y justifica algunos movimientos. Pero se planta en las cifras del borrador ofrecido hace dos semanas que la Comisión Europea consideró "una desviación sin precedentes" y que se prepara para rechazar. Esto es lo que hay, viene a decir la misiva. "El Gobierno es consciente de haber elegido una dirección de la política presupuestaria que no está en línea con las normas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Ha sido una decisión difícil, pero necesaria a la luz del persistente retraso en la recuperación", asegura Tria en la carta.

Justo a la misma hora, en una puesta en escena completamente orquestada, comparecía el primer ministro, Giuseppe Conte, en la Asociación de la Prensa Extranjera de Roma, para mandar un mensaje a Europa. El jefe del Gobierno confirmaba las intenciones de Italia y aseguraba que no sería serio modificar el límite de déficit tras haber cuadrado todas las cuentas en torno a esa cifra. Sin embargo, Conte se ha comprometido a no superar en ningún caso ese “techo” y a tratar de contenerlo si las previsiones de crecimiento, ya de por sí optimistas, mejorasen. Algo que no tranquilizará a sus interlocutores.

La sensación creciente en Bruselas es que el déficit del 2,4% podría ser incluso una cifra más baja de la que se alcanzará realmente si el Ejecutivo se mantiene firme y se empeña en llevar a cabo todas las reformas prometidas (renta ciudadana, reducción de la edad de jubilación, bajada de impuestos…). Tria también ahonda en ese punto en su carta a la Comisión y señala que el Ejecutivo tomará medidas si sus predicciones sobre el impacto de estas cuentas no se cumplen. “Si la relación entre el déficit y el PIB y la deuda y el PIB no evolucionan en línea con el plan, el Gobierno se compromete a intervenir, tomando las medidas necesarias para que los objetivos indicados se respeten rigurosamente”. Ese es el único punto de conciliación ofrecido por Roma.

El Gobierno, en este asunto, no tiene fisuras. Y el ministro del Interior, Matteo Salvini, también ha salido a defender el límite de déficit establecido en los presupuestos. “Estamos listos para dialogar, a debatir con [Pierre] Moscovici y [Jean-Claude] Juncker. Pero sobre los principios básicos, los números y las inversiones, no daremos un paso atrás”.

Pero la presión es máxima. Después de la rebaja en la calificación de la deuda de Moody’s, de la presión de la Comisión Europea, la caída en Bolsa de los títulos bancarios y el crecimiento de la prima de riesgo, algunos Estados miembros presionan para que las cuentas italianas sean rechazadas si no se corrigen. Este lunes por la mañana ha sido el turno del canciller austriaco Sebastian Kurz, que ha exigido a la Unión Europea que no se arrugue. Conte, ante los periodistas, ha considerado inadmisible esa petición. “Son declaraciones incautas. Los procedimientos dicen que son la Comisión Europea y los gobernantes quienes intervienen. Cualquier otra intervención de otro país es no respetar las reglas europeas".

El Ejecutivo italiano quiere subir el gasto público para poder aplicar promesas electorales que, según pronostica, fomentarían el crecimiento económico de Italia en un 1,5 % del PIB para el próximo año. El ministro de Economía también ha asegurado que aunque su Ejecutivo espera apartarse de la ruta del ajuste estructural en 2019, no tiene intención de ampliar el déficit estructural en los próximos dos años y se compromete a buscar el equilibrio estructural a partir de 2022.

El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Pierre Moscovici, declaró la semana pasada que ese primer borrador presentaba una serie de incumplimientos que no tenían "precedentes en las normas presupuestarias europeas" y que difícilmente generarán el crecimiento que necesita el país. El rechazo del primer borrador ha provocado choques en el seno del Gobierno."Cuando tienes un nivel de deuda del 130%, como es el caso en Italia, simplemente debes ser más cuidadoso", ha declarado esta mañana el ministro de finanzas alemán Olaf Scholz.

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