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El Tribunal de la ONU ordena a EE UU paralizar las sanciones a Irán que afectan a los bienes básicos

Washington responde con la derogación de un acuerdo de amistad firmado en 1955 con Teherán y asegura que ya existen excepciones humanitarias

Una iraní, en una manifestación contra EE UU el mes pasado. Ampliar foto
Una iraní, en una manifestación contra EE UU el mes pasado. AFP
La Haya / Washington

El Tribunal Internacional de Justicia de la ONU dictaminó este miércoles que EE UU debe levantar parcialmente las sanciones impuestas a Irán el 8 de agosto por su programa nuclear. La República Islámica había pedido a los jueces que paralizaran dichas restricciones en su totalidad porque “estrangulan” la economía iraní, pero los jueces solo han atendido un aspecto de la demanda: el humanitario. Washington respondió con la derogación de un acuerdo de amistad firmado en 1955 con Teherán y aseguró que ya existen excepciones humanitarias.

El tribunal exige a Washington que evite “dañar la exportación a territorio iraní de los bienes para cubrir necesidades médicas, ya sean fármacos o equipos hospitalarios, así como los servicios y maquinaria necesarios para la agricultura y la aviación civil”. Los jueces de la ONU no tienen manera de obligar a los países a cumplir sus órdenes, pero su relevancia jurídica, fundamentada en el derecho internacional, y la presión diplomática que se deriva de ellas, es innegable. En este caso, además, la decisión ha sido adoptada por unanimidad.

Anunciado por el somalí Abdulqawi Yusuf, presidente del tribunal, el fallo tiene un valor añadido: no atiende todas las peticiones de Irán, sino que solo señala las sanciones de debían ser levantadas. En parte, porque el aspecto humanitario encaja en la “urgencia y posibles daños irreparables” que podrían causar a la población, invocados por Yusuf. Pero, sobre todo, porque Estados Unidos “ha anunciado su intención de imponer nuevas sanciones a partir del 4 de noviembre”. La resolución alcanza a “todos los países, bancos o intermediarios que comercien con Estados Unidos y cuyos productos deban llegar a Irán”.

EE UU maniobra contra un recurso por el traslado de su Embajada a Jerusalén

En paralelo, el consejero de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton, anunció después la retirada de EE UU de un protocolo opcional sobre resoluciones de conflictos en la Convención de Viena, de 1961, que rige las relaciones diplomáticas.

El motivo de la salida es la queja presentada la semana pasada, en base a dicha Convención, por las autoridades palestinas ante La Haya por el traslado de la Embajada estadounidense en Israel de Tel Aviv a Jerusalén. “EE UU no se quedará sentado pasivamente mientras acusaciones sin base y politizadas se presentan contra nosotros”, afirmó Bolton en una rueda de prensa.

Tras la decisión de La Haya, el Gobierno estadounidense no aclaró si tiene intención de acatarla, pero anunció la derogación del Tratado de Amistad, Relaciones Económicas y Derechos Consulares que mantenía con Irán desde 1955, antes de la Revolución Islámica (1979), y que sirvió de base a Teherán para recurrir al tribunal internacional. Según el secretario de Estado, Mike Pompeo, la decisión demuestra la “absurdidad absoluta” del convenio, firmado antes de que ambos países rompieran las relaciones diplomáticas.

Teherán había acudido al Tribunal de la ONU porque sostiene que las sanciones estadounidenses “ponen en peligro la estabilidad de la región” y que por eso habían sido suspendidas en 2015. La orden emitida, sin embargo, no entra en el fondo de la cuestión. Las audiencias del caso darán comienzo en breve, y Yusuf subrayó que “ambas partes podrán alegar allí lo que consideren oportuno para defenderlo”. “Estas medidas provisionales no prejuzgan, en ningún momento, los méritos del caso mismo”, señaló.

Pompeo acusó a Irán de “abusar” del tribunal de la ONU por “motivos políticos y propagandísticos” y se declaró “decepcionado de que la Corte no reconociera que no tiene jurisdicción con respecto a esto”. Pero el jefe de la diplomacia estadounidense se esforzó en minimizar la decisión judicial y sugirió que es más simbólica que práctica. Esgrimió que Washington ha dejado claro que, en la reimposición de las sanciones a Irán relacionadas con el pacto nuclear, va a haber excepciones de carácter humanitario e insistió en que Estados Unidos apoya a la población iraní. Pompeo instó a los líderes iraníes a acabar con su “campaña de terror y destrucción en el mundo”, y les acusó de “ignorar las necesidades humanitarias de su pueblo”.

Estados Unidos rompió el pasado mayo el acuerdo nuclear firmado con Irán y restableció “al máximo nivel y de forma inmediata” las sanciones contra el régimen. El pacto, suscrito por las grandes potencias con Teherán, se centra en el control del desarrollo de armamento atómico. Acabó así el tímido deshielo iniciado por el Gobierno de Barak Obama. Para su sucesor, Donald Trump, las sanciones sirven para proteger la seguridad nacional. Francia, Alemania y Reino Unido trataron de convencerle de que desistiera, pero Trump declaró: “Mi mensaje es claro: Estados Unidos no amenaza en el vacío”.

El Tribunal de la ONU resuelve litigios entre Estados, y para sustentar sus demandas, invocan a veces textos legales poco conocidos. Así lo hizo Irán, que denunció la presunta violación de una alianza firmada por ambas partes en 1955: el Tratado de Amistad, Relaciones Económicas y Derechos Consulares. Es anterior a la Revolución Islámica de 1979, pero sigue vigente. De ahí que los jueces aceptaran el argumento iraní de que “las nuevas sanciones violan muchas de las disposiciones que aseguran la protección de personas y compañías, y protegen a Teherán y Washington de interferencias en sus operaciones”.

La semana pasada, Hasan Rohaní, presidente de Irán, acusó de nuevo a Estados Unidos de “estrangular” su economía ante la Asamblea Nacional de la ONU. La respuesta oficial estadounidense fue que “Irán patrocina el terrorismo”, y anunció las nuevas sanciones tendidas este miércoles por los jueces internacionales para ordenar las medidas cautelares.

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