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Bruselas responde a Salvini que Italia tenía fondos para mantener el puente

La Comisión Europea destaca que Roma recibe miles de millones de euros de ayuda comunitaria para infraestructuras

El ministro de Interior, Matteo Salvini, visita la zona del accidente de Génova, este miércoles.
El ministro de Interior, Matteo Salvini, visita la zona del accidente de Génova, este miércoles. AFP

Bruselas se ha convertido en objetivo recurrente de las andanadas del vicepresidente italiano, Matteo Salvini. El hombre fuerte de la Liga ha rentabilizado la retórica del enemigo exterior culpando a la Unión Europea y sus instituciones de muchos de los males que sufre el país, anclado en el estancamiento económico desde hace más de una década. La moneda única o la política migratoria de los Veintiocho han sido dianas habituales de sus críticas. El Ejecutivo europeo suele ignorar esos comentarios para evitar enfrascarse en batallas dialécticas con algunos de los socios y esquivar así la acusación de intromisión en asuntos internos. Pero las últimas insinuaciones de Salvini han ido demasiado lejos: las declaraciones del ministro de Interior responsabilizando a la UE del derrumbe del puente de Génova han colmado la paciencia comunitaria, que este jueves ha roto su silencio: "Creemos que ha llegado el momento de dejar algunas cosas claras. En el periodo 2014-2020 Italia va a recibir alrededor de 2.500 millones de los fondos estructurales europeos para invertir en redes de infraestructuras como carreteras y vías de ferrocarril", ha replicado un portavoz europeo.

Solo unas horas después del accidente, que por ahora ha costado la vida a 38 personas, Salvini culpó a Bruselas y sus exigencias de austeridad de la falta de mantenimiento de las infraestructuras italianas. "Si las limitaciones externas [en referencia a los límites de gasto de la UE] nos impiden gastar para tener carreteras seguras y escuelas, hay que cuestionarse si tiene sentido seguir estas reglas. No pueden anteponerse las reglas fiscales a la seguridad de los italianos", afirmó.

En su respuesta, mesurada y llena de datos, evitando los adjetivos y las estridencias, como es usual en el estilo de la Comisión, el organismo ha recordado que hace solo cuatro meses aprobó un plan de inversiones italianas de 8.500 millones de euros destinadas a infraestructuras. Y en ese paquete también figuró la región de Génova. Además, ha insistido en que en los últimos años no solo ha proporcionado ayuda económica, sino que también ha animado a Italia a invertir en infraestructuras sin imponer restricciones. "Bajo las reglas presupuestarias acordadas, los países tienen libertad para fijar políticas prioritarias específicas. Por ejemplo, el desarrollo y el mantenimiento de infraestructuras". En el mismo tono, sosegado pero firme, se ha expresado el comisario europeo de Presupuestos, Günther Oettinger: "Es muy humano buscar a alguien a quien culpar cuando ocurre un accidente horrible como el de Génova", ha dicho antes de publicar la misma retahíla de números sobre ayudas europeas a Italia.

El dedo acusador de Salvini contra Europa no ha sido secundado por sus socios del Movimiento 5 Estrellas. El Gobierno ha amenazado con retirar la concesión a la empresa que gestiona el puente de Génova, y con el paso de las horas, el propio Salvini ha dirigido las culpas hacia la compañía. Aun así, al vincular la tragedia de Génova con la UE, el ministro de Interior ha llevado hasta el paroxismo la recurrente fórmula de nacionalizar éxitos y europeizar fracasos, ya empleada antes por otros líderes nacionales. El cruce de declaraciones entre Salvini y Bruselas puede ser el aperitivo de una refriega mayor en torno al próximo presupuesto, que será presentado a mediados de octubre y deberá recibir el visto bueno de la Comisión. Italia cuenta con poco margen para elevar el gasto: es el segundo país más endeudado de la UE solo por detrás de Grecia, con un pasivo de casi un 132% del PIB.

Italia sale mal parada en la evaluación europea del estado de sus infraestructuras. Figura en el puesto 17 de 28 en la clasificación de la Comisión Europea sobre transporte. Y suspende en la calidad de sus carreteras: recibe una nota de 4,52 frente a una calificación media de la UE de 4,76 puntos.

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