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El Gobierno italiano amenaza con retirar la concesión a la empresa que gestiona el puente de Génova

Roma decreta el estado de emergencia en la región y destina un paquete inicial de ayudas de de cinco millones de euros

Vista aérea de los escombros y destrozos ocasionados por la caída parcial del puente de Génova.

Con el derrumbe del viaducto Morandi el martes temblaron también los cimientos de la gestión de las infraestructuras en Italia. El Gobierno responsabiliza del siniestro a la concesionaria que administra ese tramo por no haber realizado el mantenimiento y anunció que le retirará la concesión, una decisión sin precedentes. En un Consejo de Ministros extraordinario, el Ejecutivo declaró a su vez el estado de emergencia en la ciudad durante un año.

Las causas del derrumbe que ha provocado al menos 39 víctimas aún no están claras —se baraja la posibilidad de que la estructura cediera, sobrepasada por el peso de los vehículos, o que el desmoronamiento comenzara en los tirantes del puente—, pero los expertos excluyen completamente que fuera provocado por las fuertes lluvias o por un rayo que cayó justo en la zona poco antes. El Gobierno del Movimiento 5 Estrellas y Liga rema en la misma dirección contra quien consideran responsable de la catástrofe, la concesionaria Autostrade per l’Italia, la filial de Atlantia —propiedad de la familia Benetton—, que gestiona el puente.

Durante el Consejo de Ministros extraordinario que se celebró el miércoles en Génova se aprobó la retirada de la licencia a la empresa, aunque no quedó claro si se aplicaría sobre un tramo delimitado o sobre los 3.020 kilómetros de carreteras que gestiona en todo el país. “Iniciaremos el procedimiento para revocar la concesión a Autostrade”, anunció el primer ministro, Giuseppe Conte. 

El vicepresidente Luigi Di Maio lo había avanzado horas antes mientras visitaba la zona del derrumbe. “Nos habían dicho que estaban asegurando el puente. Son excusas. Autostrade tiene que hacer el mantenimiento y no lo ha hecho. La cúpula debe dimitir”, dijo, proponiendo sancionar a la empresa con 150 millones de euros. El ministro de Transporte e Infraestructuras, Danilo Toninelli, también exigió dimisiones y apoyó las sanciones. “Parece evidente que no han cumplido con su obligación de mantenimiento, si un puente se ha caído significa que no se ha hecho”, declaró el ministro grillino, sosteniendo abiertamente que la tragedia “se podía haber evitado”.

El ministro del Interior y líder de la Liga, Matteo Salvini, que se encontraba en el sur de Italia, también apoyó la propuesta y anunció en Radio 24 que se pondrá en contacto con el resto de empresas privadas que gestionan las autopistas italianas para preguntarles qué presupuesto destinan a mantenimiento.

Durante la reunión extraordinaria del Gobierno también se aprobó la creación de un fondo de cinco millones de euros “para cubrir las primeras intervenciones urgentes” y para prestar apoyo a las 500 personas evacuadas que vivían en los edificios aledaños al puente, prácticamente pegados, y varias manzanas anexas, ya que el perímetro de seguridad se amplió el miércoles varios metros ante el temor de que se produjeran nuevos derrumbes en la estructura, de 90 metros de alto y algo más de un kilómetro de largo.

Denuncias reiteradas

El Gobierno no es el único que acusa a la concesionaria de haber demorado los controles de seguridad del polémico viaducto, objeto de críticas desde su construcción. “Todos teníamos miedo de pasar por ahí” o “se sabía que tarde o temprano iba a pasar algo” son los comentarios más extendidos entre los genoveses estos días. De hecho, son varios los ingenieros que habían advertido de la vulnerabilidad de la estructura. Incluso un exministro de Transporte e Infraestructuras, Antonio di Pietro, que ocupó la cartera de 2006 a 2008, ya lo advirtió entonces en una entrevista al diario La Repubblica: “El Morandi no es eterno”.

El directivo de la compañía, Stefano Marigliani, garantizó el miércoles en declaraciones a la RAI que las labores de mantenimiento estaban siendo supervisadas y no había elementos que advirtieran de un inminente peligro, por lo que no descarta “ninguna hipótesis”. “Nada hacía prever que pasaría lo que ha sucedido”, se reafirmó en una tertulia en la misma cadena, mientras los periodistas le recordaban que los genoveses habían denunciado el deterioro del puente en múltiples ocasiones.

La Fiscalía de Génova ha abierto una investigación para intentar esclarecer las causas del derrumbe. El fiscal general de la ciudad, Francesco Cozzi, fue claro al respecto. “No podemos hablar de una fatalidad, sino de un error humano”, dijo en la televisión pública. Y aseguró que hará todo lo necesario para aclarar por qué ha sucedido.

El derrumbe ha sido un duro golpe que literalmente ha partido en dos la ciudad, como dicen muchos genoveses, ya que el viaducto Morandi, símbolo económico de la Italia de los prósperos años sesenta, era una de las dos únicas vías que une el este y el oeste de Génova. Y la más rápida.

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