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El Asad: “Los Cascos Blancos que no entreguen las armas y se unan a la amnistía serán liquidados”

El presidente sirio arremete contra la defensa civil siria menos de una semana después de la evacuación de centenares de voluntarios hacia Jordania

Un grupo de 'cascos blancos' llevan a un compañero muerto durante su funeral en Duma (Siria), en 2015. Ampliar foto
Un grupo de 'cascos blancos' llevan a un compañero muerto durante su funeral en Duma (Siria), en 2015. AP

El presidente de Siria, Bachar el Asad, ha vuelto a acusar este jueves a los Cascos Blancos de mantener lazos con el Frente Fatá al Sham (paraguas de facciones islamistas lideraras por la rama local de Al Qaeda) durante una entrevista concedida a varios medios rusos que ha sido recogida por Reuters. El Asad ha advertido que "si no entregan las armas y se acogen a la amnistía, serán liquidados".

Se trata de la Defensa Civil Siria (Difaa al Medani Suri en árabe) que los medios han bautizado como los White Helmets (Cascos Blancos, en inglés), por el color del casco que portan. Desde su creación en marzo de 2013, sus voluntarios claman haber salvado más de 104,933 vidas en las zonas bajo control de grupos insurrectos. Tildados como “agentes infiltrados por el extranjero” y “colaboradores de los terroristas” por el Gobierno de Damasco, los miembros de la defensa civil de la sureña provincia de Deraa alegaron temer por su vida conforme las tropas regulares sirias avanzan recuperando el control del 90% de la provincia.

En un comunicado publicado el pasado lunes en su cuenta de Twitter, los Cascos Blancos elevaron a 98 el número de sus trabajadores que junto con 324 de sus familiares fueron evacuados a Jordania a través de Israel. Igualmente, aseguraron que otros 3.750 permanecen en Siria y continuan con las labores de rescate. Al día siguiente, fueron los periodistas y activistas de esta región quienes difundieron en las redes sociales un comunicado pidiendo protección y recordando que sus vidas "también están en peligro tras trabajar para informar sobre lo que ocurre en el país".

Durante la entrevista, el mandatario sirio ha asegurado que "el destino de los Cascos Blancos será el mismo que el de cualquier terrorista". "Tienen dos caminos: entregar las armas y aprovecharse de la amnistía, o ser liquidados, como otros terroristas", ha agregado antes de arremeter contra la evacuación de 800 de ellos hacia Jordania. El pasado domingo, centenares de Cascos Blancos y sus familias fueron evacuados durante la noche y la madrugada a través de Israel y acogidos temporalmente por Jordania. En los próximos tres meses serán reubicados en Alemania, Canadá y Reino Unido, los tres países que, hasta ahora, se habrían ofrecido a acogerlos, según detallaron las autoridades jordanas.

Aclamados como héroes por tanto civiles en zonas insurrectas como por Occidente donde un documental sobre su trabajo ha sido nominado a los Oscar, los Cascos Blancos han recibido 36 millones de euros de los Gobiernos británico y estadounidense –ambos defensores fervientes del derrocamiento de Bachar el Asad. A ello se suman los 5.6 millones de euros prometidos por la Administración de Donald Trump el pasado mes de enero.

Sin embargo, Damasco les acusa de servir de instrumento de propaganda anti-régimen y de connivencia con los yihadistas en cuyas zonas operan. Para ello, argumentan que los primeros vountarios fueron entrenados en Turquía (país que respalda varias acciones de corte salafista como Ahrar Al Sham), y por su fundador James Le Mesurier, un ex-militar británico reconvertido a experto en seguridad. Su director, Raed Saleh, fue deportado de Estados Unidos acusado de “conexiones con grupos extremistas” en lo que Saleh ha tachado de un “error administrativo”.

Ante la prensa rusa, El Asad también ha recordado que la provincia de Idlib, última del país en manos insurrectas y bajo control de los yihadistas de Al Qaeda, es uno de los "objetivos" de las fuerzas gubernamentales una vez asienten el control de Deraa. Ha sido en esta sureña comarca donde una oleada de ataques coordinados por yihadistas del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) ha dejado este miércoles más de 215 muertos, 137 de ellos civiles. El presidente sirio ha reiterado también que las tropas regulares recuperarán el control de la totalidad del país, donde las últimas bolsas de combatientes yihadistas e insurrectos se agolpan en las regiones fronterizas.

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