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El objetivo también son las ONG

Las organizaciones humanitarias que se ocupan de rescates en el Mediterráneo reciben con indignación el resultado de las negociaciones del Consejo Europeo

El 'Aquarius' llega al puerto de Marsella este viernes. Vídeo: M. Martín / Quality

El Aquarius ha vuelto a puerto este viernes pero de nuevo, como en Valencia, ha tenido que navegar a un lugar lejos del destino planeado. Este barco que en dos años y medio ha rescatado a más de 20.000 migrantes frente a Libia ha atracado en el discreto muelle que le han adjudicado en el puerto de Marsella (Francia) horas después de que los Veintiocho pactaran la creación de "centros controlados" en territorio de la UE donde evaluarán a los migrantes recién llegados para separar a los potenciales refugiados y al resto, que será expulsado. Mientras, a cerca de 30 millas náuticas de Libia, la tripulación del Open Arms recibía con indignación el resultado de las negociaciones del Consejo Europeo. Es el único barco de una organización humanitaria que está ahora en la zona de rescate libia. "Este acuerdo significa que el proyecto de guardacostas libio tendrá la potestad para seguir haciendo devoluciones en caliente desde aguas internacionales", ha denunciado Óscar Camps, director de la organización. "En Libia van a sufrir abusos, torturas, violaciones y, en algunos casos, homicidios, como ya ha denunciado en reiteradas ocasiones Naciones Unidas e incluso la Unión Europea. Hay que recordar que Libia no es un lugar seguro".

Los tripulantes del Open Arms llevan desde el martes 19 en el Mediterráneo. Italia y Malta les han prohibido verbalmente la entrada en sus puertos y tendrán que navegar al menos cuatro días más —y apurando las reservas de diésel— hasta llegar a Barcelona. En paralelo, Libia ha dado otro paso más para que la Organización Marítima Internacional le reconozca como un país con los medios requeridos para asumir los rescates frente a sus costas. Durante años el país magrebí, sumido en el caos y con el poder atomizado entre dos Gobiernos y milicias varias, no pudo asumir esas tareas pero la UE e Italia se han esforzado por instruir y financiar a los guardacostas libios.

“La Unión Europea ha abdicado de afrontar su responsabilidad de salvar vidas en el mar. Están condenando a la gente a soportar una situación inhumana en Libia o a morir en el mar. Hace dos meses esos mismos líderes de Gobiernos europeos condenaban que hubiera mercados de esclavos en Libia pero ahora parece que no dudan en dejar atrapada a toda esa gente en Libia”, ha declarado el coordinador de Médicos Sin Fronteras a bordo del Aquarius, Aloys Vimard.

Los obstáculos a la labor humanitaria de los barcos de las ONG que operan frente a Libia se suceden por parte de los Gobiernos europeos. Solo hay dos barcos en la zona de rescate, el Open Arms y el Astral, de la ONG española Proactiva.

Aun encontrándose en la zona de búsqueda y rescate de aguas libias, los tripulantes del Open Arms denuncian que no les están dejando rescatar. Este viernes la Guardia Costera libia ha informado de la muerte de cerca de 100 personas que se habían embarcado con el objetivo de alcanzar Europa. "Recibimos el aviso de asistencia. Tarde. Lo siguiente que hemos sabido es que se han muerto 100 personas bajo la supervisión de guardacostas libios que ni siquiera llevan chalecos salvavidas en sus embarcaciones", ha denunciado Camps a bordo. "Se le está dando dinero y poder a un Estado fallido, a un grupo armado que no tiene control de todo el territorio y que no tiene un sistema jurídico que garantice los derechos fundamentales de sus ciudadanos, ¿Cómo le vamos a dar la responsabilidad de actuar en 350.000 kilómetros cuadrados de mar?"

El Aquarius, por su parte, ha tenido que ir a Marsella porque Malta le denegó el permiso para una escala rutinaria y llega sin rescatados porque Italia dejó el último aviso recibido en manos libias. Solo lleva a los 10 humanitarios de Médicos Sin Fronteras y los 13 rescatadores de SOS Mediterranée además de los 11 de la tripulación y cuatro periodistas. Malta e Italia también han denegado al Open Arms permiso para atracar. Y el Lifeline y sus 239 migrantes a bordo solo pudieron atracar en Malta tras siete días de espera en alta mar. Pero el buque de Proactiva está ya en aguas internacionales al sur del Mediterráneo y hacia allá zarpará el lunes el barco de MSF y SOS Mediterranée. “Salvar vidas en el mar no es un crimen. [Gobiernos de la UE] usan a las ONG como válvulas de escape para distraer la atención del público”, según Vimard.

El cierre de puertos decretado por el combativo y xenófobo nuevo ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini, ha puesto una gran presión y dificultado enormemente la misión de las ONG cuya prioridad es salvar vidas de migrantes que intentan saltar a Europa. La rotación que ahora termina ha sido extraordinaria porque en los 21 días transcurridos desde que el Aquarius zarpó de Catania (Sicilia) solo ha podido estar tres días en la franja de Mediterráneo, estuvo otros tres atracado en Valencia y el resto lo ha pasado a la espera de puerto seguro, navegando y buscando puerto para una escala rutinaria. 

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