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La UE forma a 136 guardacostas libios y pretende entrenar a 291 más

Bruselas anunció hace poco más de dos semanas una inversión de 46 millones de euros para comprar equipamiento y mejorar la flota de la guardia costera del país norteafricano

Miembros de la ONG española Proactiva durante un rescate en Malta, este domingo.
Miembros de la ONG española Proactiva durante un rescate en Malta, este domingo. REUTERS

Bruselas ha eludido este lunes comentar la suspensión de las operaciones de rescate por parte de de tres ONG en aguas situadas frente a la costa libia. La decisión de las organizaciones humanitarias llegó tras las nuevas restricciones impuestas por las autoridades de Trípoli a las embarcaciones extranjeras, que han dificultado en los últimos días las labores de rescate, con los guardacostas libios llegando a efectuar disparos al aire. La portavoz comunitaria ha evitado referirse a ese acoso, y ha señalado que la prioridad de la Comisión sigue siendo la misma: “Salvar vidas y luchar contra los traficantes de personas”. Los socios europeos tienen en marcha desde octubre de 2015 la Operación Sophia, una misión europea dedicada a desmantelar el negocio de las mafias que transportan a migrantes por el Mediterráneo central. En ese periodo, la UE ha formado a 136 guardacostas libios para mejorar su capacidad de enfrentarse al tráfico de personas.

La formación de los guardacostas comenzó en octubre del pasado año, y según un portavoz de la Operación, el primer contingente estuvo compuesto por 93 libios que pasaron 14 semanas a bordo del barco italiano San Giorgio y del holandés Rotterdam. Además, otros 20 oficiales libios de más alto rango pasaron un periodo de instrucción en Creta (Grecia), otros 20 en Malta, y tres en Roma. Su número aumentará. Está previsto que 291 guardacostas más reciban formación en Italia y España.

La implicación de Bruselas no solo incluye el adiestramiento. Italia ha entregado cuatro embarcaciones a Libia. Roma firmó un acuerdo bilateral con el país norteafricano el 2 de febrero de 2017 "con el objetivo —explican desde el Ministerio de Defensa de ayudar el Gobierno reconocido por la comunidad internacional a recuperar la plena soberanía de su territorio y de sus aguas". El pacto prevé la cesión de algunas lanchas patrulleras a la guardia costera libia y la formación de su tripulación.

"Antes de finales de año entregaremos 10 embarcaciones", detalló el ministro de Interior Marco Minniti en abril, durante el acto celebrado en el puerto italiano de Gaeta por la cesión de las primeras dos. Se trataba de unas lanchas que Roma había cedido a Libia en 2009, que se dañaron durante la guerra y que volvieron a Italia para ser arregladas. El ministro explicó que el objetivo es formar "la más grande estructura de África del norte para el control de la inmigración irregular".

La UE anunció hace poco más de dos semanas una inversión de 46 millones de euros para comprar equipamiento y mejorar la flota de la guardia costera. La UE pretende así que el frágil Gobierno libio (donde existen tres Ejecutivos paralelos, cada uno controlando una franja de territorio diferente) asuma más firmemente el control de sus aguas territoriales. De momento, los cinco barcos y seis aviones europeos de la Operación Sophia vigilan el tránsito de embarcaciones que trafican con personas en aguas internacionales. Esa labor ha permitido hasta ahora rescatar a 39.660 migrantes y refugiados, así como asestar numerosos golpes a las mafias: 475 embarcaciones han sido inmovilizadas y 113 sospechosos entregados a la justicia italiana.

Italia ha sido la gran receptora de migrantes que han arribado a las costas europeas en los últimos meses. En 2016 llegaron 181.436 personas a las costas del país transalpino —casi 26.000 menores de edad—, y al menos 5.079 fallecieron en la travesía, según la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), aunque en julio el número de llegadas se ha reducido a menos de la mitad respecto a junio. El mal tiempo ha podido incidir en esa cifra, aunque Frontex, la agencia europea de fronteras, cree que la creciente presencia de guardacostas libios también disuadió a las mafias.

A mediados de julio, el líder del Gobierno de unidad Fayez al Serraj fue a Roma y pidió más asistencia. El Ejecutivo de Paolo Gentiloni organizó una misión en aguas libias que arrancó a principios de agosto. "Se trata de una misión de suporte, no hay ninguna acción de militares italianos en Libia", aclaran desde Defensa, y explican que de momento ha llegado al puerto de Trípoli un buque Tremiti que los guardacostas italianos llaman "nave taller", debido a que los militares de a bordo son técnicos y mecánicos encargados de arreglar los barcos de sus colegas norteafricanos.

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