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Tres ONG suspenden los rescates de migrantes ante las restricciones impuestas por Libia

MSF, Sea Eye y Save The Children anuncian el abandono temporal sus operaciones en el Mediterráneo

La creciente hostilidad de los Gobiernos italiano y libio respecto a las operaciones de rescate de migrantes efectuadas por las ONG humanitarias ha llevado a tres de estas entidades a suspender sus labores en el mar Mediterráneo. Horas después de que Médicos sin Fronteras (MSF) anunciara públicamente el parón temporal de las actividades de salvamento de su buque Prudence, la ONG alemana Sea Eye tomó la misma decisión ante el riesgo de ser atacada por los guardacostas libios. Este domingo por la tarde se sumó al grupo Save The Children. El abandono de tres de las nueve ONG que desempeñan labores de rescate frente a las costas libias llega tres días después de que Libia ampliara de forma unilateral sus aguas terriroriales y lanzara una velada amenaza a las entidades humanitarias que operen en la zona sin su permiso.

Decenas de migrantes a la espera de ser rescatados por la nave "Prudence" de MSF en junio
Decenas de migrantes a la espera de ser rescatados por la nave "Prudence" de MSF en junio AP

Hoy [este domingo] hemos decidido con pesar en el corazón suspender temporalmente nuestras misiones de rescate en el Mediterráneo”, ha declarado a través de un comunicado en las redes sociales el fundador de Sea Eye, Michael Buschheuer. “En las circunstancias actuales, la continuación de nuestro trabajo no es posible. Sería una irresponsabilidad hacia nuestra tripulación”, apostilló, lamentando dejar tras de sí “un vacío mortal”. Además de declaraciones, la escalada de las amenazas contra las ONG incluyó la semana pasada el uso de dos ráfagas de disparos al aire por parte de una patrulla de guardacostas libios en su encuentro con una embarcación de la entidad catalana Proactiva Open Arms.


 

Save The Children informó este domingo de su decisión de suspender temporalmente las operaciones de rescate que venía desarrollando en el mar Mediterráneo como respuesta a la decisión de la Armada libia "de ejercer acciones de control en aguas internacionales". La embarcación de esta organización, Vos Hestia, "se mantiene en espera y preparada para responder, una vez que se vuelva a garantizar la seguridad de sus operaciones", señala el comunicado remitido a los medios.

 

Por su parte, MSF denunció las funestas consecuencias de la nueva política anunciada por el Gobierno libio liderado por Fayez Serraj y patrocinado por la ONU. “Si los barcos humanitarios son empujados fuera del Mediterráneo, habrá menos embarcaciones para salvar a la gente de ahogarse. Aquellos que no naufraguen, serán interceptados y llevados de vuelta a Libia, un lugar sin ley, de detenciones arbitrarias y una violencia extrema”, ha criticado Annemaria Loof, directora de operaciones de esta histórica organización benéfica. Según los informes de la ONU, las violaciones de derechos humanos en los centros de detención en Libia son muy graves y sistemáticas.


En cambio, el Gobierno italiano se ha felicitado de la nueva situación creada por la reclamación de las autoridades libias de su plena soberanía en una franja de mar mucho a la actual, limitada a una área que discurre paralela a la línea de su costa a partir de las 12 millas. “El Gobierno libio de Fayez Serraj ha pedido ayuda a Italia, y está dispuesto a poner en macha una zona de búsqueda y rescate en sus aguas, a colaborar con Europa y a invertir en sus guardacostas: todo esto es un signo de reequilibrio en el Mediterráneo”, ha afirmado el Angelino Alfano, ministro de Exteriores italiano, en una entrevista publicada el domingo por el rotativo La Stampa.


Sin embargo, las ONG disputan la capacidad real del Gobierno de Libia, un país sumido en el desgobierno y múltiples centros de poder, de monitorear una zona tan amplia y hacerse cargo de las labores de rescate. Hasta ahora, esta labor recaía en el Gobierno italiano. “Los libios no tienen medios para hacerlo. Es imposible”, asegura en una conversación telefónica Laura Lanuzo, portavoz de Proactiva Open Arms. Según la OIM, la agencia de la ONU para las migraciones, en lo que va de año, han muerto unas 2.400 personas tratando de cruzar el Mediterráneo, mientras otras 117.000 han sido trasladadas a las costas europeas gracias a operaciones de rescate en altamar, un 40% realizadas por las ONG.


Las asociaciones humanitarias están convencidas de que existe un plan por parte de los Gobiernos europeos para expulsarlas del Mediterráneo, dispuestos reducir la llegada de migrantes a cualquier precio. Italia, principal receptor de migrantes e instalado en una tensa precampaña electoral, aprobó el mes pasado un nuevo código de conducta al que se deben someter las ONG y que introduce nuevos controles y limitaciones. Sin embargo, siete de las nueve organizaciones que operan en el Mediterráneo no dan todavía su brazo a torcer. “Vamos a continuar trabajando hasta ahora porque no hemos recibido ninguna notificación oficial de los guardacostas italianos de que nada haya cambiado”, comenta Lanuzo. Proactiva Open Arms es una de las tres ONGs que ha aceptado las nuevas reglas establecidas por Roma.

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