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El flujo migratorio a países de la OCDE se reduce por primera vez desde 2011

La caída, de un 5%, se debe a la reducción de refugiados en Alemania, que lleva a EE UU a ser el país con más peticiones de asilo

Un policía alemán registra a un grupo de refugiados.
Un policía alemán registra a un grupo de refugiados. AFP

En pleno debate migratorio en ambas orillas del Atlántico, el flujo de extranjeros recibido por los países de la OCDE ha descendido por primera vez desde 2011, aunque el descenso es contenido. Algo más de cinco millones de personas emigraron de forma permanente el año pasado a alguno de los 37 países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, una disminución del 5% en comparación con 2016. Unos datos, manifestó el secretario general del organismo con sede en París, Ángel Gurría, que deberían contribuir a una discusión más serena y, sobre todo, “basada en hechos y evidencias” en momentos en que países como Estados Unidos o bloques como la Unión Europea están replanteándose sus políticas migratorias. “Nos preocupa que la conversación no esté siendo objetiva”, reconoció Gurría.

La explicación de este descenso del flujo migratorio, detallan los últimos datos provisionales del organismo publicados este miércoles, está en la importante caída en el número de refugiados, en particular en Alemania.

La principal economía de Europa, el país que abrió sus puertas a los refugiados y que en tan solo dos años recibió más de un millón de solicitudes de asilo, registró un brusco descenso el año pasado: unas 200.000 peticiones de protección internacional frente a las 750.000 de 2016, a la vez que Europa en su conjunto experimentaba una reducción del 44%. El cierre de la ruta balcánica tras la firma del polémico pacto con Turquía y los compromisos de la canciller Angela Merkel no han podido sin embargo alejar al país de la cabeza de las estadísticas. Sumida en un tenso debate acerca de cómo gestionar la política migratoria que está haciendo tambalear al Gobierno, Alemania sigue siendo el país de la UE con más solicitudes, pero deja de ser el primero de la OCDE, puesto que ocupaba desde 2013. Ahora es el segundo, solo por detrás de Estados Unidos (con 330.000), que se coloca en cabeza después de un aumento del 26% en las peticiones, donde el incremento se debe sobre todo a tres países latinoamericanos que suman más del 40% de las solicitudes: Venezuela (14%), El Salvador (16%) y Guatemala (12%).

Thomas Liebig, uno de los autores del informe, confirma que la situación de Alemania es clave para comprender la dinámica migratoria. "Pero la migración intraeuropea como consecuencia del Brexit también está estable o bajando", explica en conversación telefónica. También Suecia, Austria y Finlandia, países que acogieron a un número elevado de refugiados al igual que Alemania, registraron un descenso en el número de extranjeros que vivían de forma permanente dentro de sus fronteras en 2017.

La cifra de emigrantes, aunque haya disminuido en comparación con 2016, sigue siendo más elevada que en periodos anteriores. Hasta 2016, los flujos migratorios en general y humanitarios en particular crecieron de forma constante durante tres años consecutivos, principalmente a causa del recrudecimiento de la guerra en Siria y la inestable situación en países como Afganistán e Irak. Las solicitudes de asilo llegaron entonces a batir todos los récords en el área con más de 1,6 millones de demandas en 2015 y 2016; en 2017 bajaron hasta los 1,23 millones.

Impacto en el mercado laboral

Más allá de las cifras concretas, el informe señala explícitamente la importancia de no ignorar la “creciente preocupación” en la opinión pública sobre el impacto de los flujos migratorios de los últimos años. “No queremos ser ingenuos, hay realidades sobre el terreno tanto políticas como sociales o culturales que también deben ser consideradas e incorporadas” al debate, señaló Gurría. Pero ello incluye también una claridad en torno a datos clave para la opinión pública, como el impacto en el mercado laboral de la migración, que es según la OCDE mucho menor en términos generales de lo que gustan afirmar los discursos alarmistas y populistas.

De acuerdo con la OCDE, para los países europeos, “el impacto en el mercado laboral de este flujo de refugiados será pequeño”. En términos totales, la organización calcula que la población laboral aumentará un máximo de 0,4% a causa de la llegada de refugiados. También en los países con más refugiados, como Alemania, su impacto será escaso, no más de 0,8%. La cosa cambia sin embargo cuando se estudian sectores muy específicos, especialmente el de los hombres jóvenes con baja cualificación laboral. Ahí la llegada de migrantes sí puede marcar diferencias, con un aumento de esta población laboral concreta de hasta 50% en el caso de Alemania. Por eso, afirmó el director de Empleo, Trabajo y Asuntos Sociales de la OCDE, Stefano Scarpetta, se requieren de políticas específicas —tanto a nivel nacional como local— no solo para refugiados, sino para mejorar también las cualificaciones y la experiencia laboral de grupos vulnerables como el de estos trabajadores jóvenes con bajo nivel de estudios.

En 2016 también fue importante la migración familiar, que representó casi el 40% del total del flujo migratorio. De igual manera creció la migración por trabajo temporal y la contratación de trabajadores estacionales. El año pasado, en un contexto de crecimiento estable en la zona euro, la tasa de empleo de los migrantes en la zona OCDE ha mejorado de manera significativa en comparación con los niveles pre-crisis. La tasa de paro de los extranjeros disminuyó en más de un punto porcentual, hasta el 9,5%, y la ocupación subió del 65,7% al 67,1%.

El organismo, que solo contabiliza como refugiados a las personas que ya hayan recibido una respuesta positiva a su solicitud de asilo, es cauto sobre las previsiones futuras. “Creemos que va a seguir habiendo mucha inestabilidad e incertidumbre”, dice Liebig. “Hay muchos factores de inestabilidad que hacen difícil hacer previsiones, como los flujos irregulares en el Mediterráneo, la crisis en Venezuela o las zonas de conflicto como Turquía”, enumera.

EE UU y Europa necesitan políticas migratorias humanas y coordinadas, según la OCDE

El informe de la OCDE llega en un momento muy delicado de la discusión internacional sobre los flujos migratorios. En EE UU ha estallado la polémica por la decisión del Gobierno de Donald Trump de separar a niños de sus padres cuando son interceptados en la frontera. Una decisión que no es acorde con el “principio del mejor interés para el menor” que rige la legislación migratoria en los países de la OCDE, recordó Gurría, que consideró que la “seguridad nacional y una humanidad básica no son incompatibles”. Pero también en Europa se está endureciendo la postura de los gobiernos ante los migrantes, como ha demostrado en los últimos días el caso del barco Aquarius al que Italia impidió desembarcar con más de 600 inmigrantes rescatados a bordo y que finalmente acabó atracando en un puerto español. Una situación, según Gurría, que revela la falta de una necesaria política coordinada. “Vemos que hay respuestas que dependen enormemente de individuos y del momento, de la situación, pero no hay un marco, in contexto ni reglas claras que rijan esta cuestión”, señaló. “Es precisamente lo que nos falta, un contexto, reglas, un marco regulatorio, porque también hay otra cuestión: la ausencia de estas reglas no permite saber qué hace qué ni si los países reaccionan de manera correcta o no, y es entonces cuando empezamos a hacer juicios”.

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