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Los cancilleres del G-20 reunidos en Buenos Aires levantan la bandera del multilateralismo

Sin nombrar a EEUU, piden "respuestas claras" a las "presiones" contra la gobernanza global

Reunión de los cancilleres del G20 en la sede de la cancillería argentina en Buenos Aires.
Reunión de los cancilleres del G20 en la sede de la cancillería argentina en Buenos Aires.

La bandera del multilateralismo flameó en Buenos Aires. Las tensiones del actual modelo de gobernanza mundial acaparó la atención de los cancilleres del G-20 reunidos en la capital argentina, aunque las conclusiones eludieron cualquier escalada verbal. En la rueda de prensa que dio cierre a la cumbre, los representantes de Argentina, Alemania y Japón, la troika del grupo, no mencionaron a Estados Unidos: Pero el fantasma de las políticas proteccionistas y unilaterales impulsadas por Donald Trump sobrevoló cada una de las respuestas.

El ministro de Exteriores alemán, Heiko Mass, fue quien planteó la cuestión sin vueltas. "El multilateralismo se ve expuesto a presiones desde muchos orígenes y todos los Estados deben jugar dentro de un marco de reglas equitativas. Vemos cuestiones que son de especial inquietud y debemos elaborar respuestas claras en este sentido", dijo. A su lado, su par de Japón, Taro Kono, reforzó la idea: "A medida que la economía global se va recuperando es importante que fomentemos el libre comercio". "Todos hemos compartido que es mejor mantener el multilateralismo, si bien debemos ponernos de acuerdo para adecuarnos a las nuevas realidades", remató el canciller de Argentina, Jorge Faurie. No nombraron a Washington, pero bastó recordar la tensión que se vivió entre los ministros de Finanza y Comercio del G20 reunidos en Buenos Aires el 22 de marzo pasado saber de qué estaban hablando.

En aquel encuentro, mucho menos diplomático en las formas que éste de cancilleres realizado a puertas cerradas, el secretario del Tesoro de EEUU, Steven Mnuchin, lanzó un mensaje contundente: "No tenemos miedo a una guerra comercial dado el tamaño de nuestro país y de nuestra economía y el hecho de que tenemos un gran déficit comercial". EEUU iniciaba entonces la guerra arancelaria con China, pero algo cambió en estos dos meses. Ambos países aceptaron detener una inminente guerra comercial, y con ese mensaje enviaron a sus representantes a Buenos Aires. Washington estuvo representado por John Sullivan, segundo de Mike Pompeo en la secretaría de Estado. Hubo coincidencia en que Sullivan no llegó con instrucciones de guerra, y que incluso bajó el tono a ciertas cuestiones problemáticas con un discurso casi conciliador. "El subsecretario de Estado americano hizo una referencia a los orígenes liberales de la economía de EEUU y su compromiso a mantener un sistema de comercio libre dentro de los intereses de EEUU", reveló Faurie.

El ministro epañol de Exteriores, Alfonso Dastis, dialoga con la prensa en un alto de la cumbre del G20.
El ministro epañol de Exteriores, Alfonso Dastis, dialoga con la prensa en un alto de la cumbre del G20. EFE

El mensaje de la Casa Blanca no sólo alcanzó a las cuestiones de comercio. El ministro de Exteriores de España, Alfonso Dastis, dijo que el multilateralismo ocupó buena parte de las reuniones de trabajo de los cancilleres. EEUU estuvo lejos de patear el tablero, como hace dos meses, incluso cuando se le advirtió de que la Unión Europea buscará caminos alternativos para mantener con vida el pacto nuclear con Irán, dinamitado por la Casa Blanca hace poco más de 10 días. "No ha habido un clima de rivalidad entre unos Estados y otros. El representante de EEUU ha querido asegurarnos que su país quiere poner un especial énfasis en el interés estadounidense, pero que eso no significa que vaya a erosionar el multilateralismo como forma de abordar los problemas mundiales", dijo Dastis en un encuentro con la prensa española acreditada en Buenos Aires.

La cita de cancilleres del G-20 sufrió esta vez grandes ausencias que le quitaron algo de brillo, pese a presentarse sólo como una reunión de "intercambios de puntos de vista". El canciller Faurie recordó que la informalidad del encuentro los exime de una declaración final y el clima de distensión fue palpable. El edificio de la Cancillería, un palacio de estilo francés rodeado de plazas en el centro de la ciudad, apenas sufrió las consecuencias del cerco policial, y el barrio de embajadas y pisos lujosos supo que algo pasaba allí adentro sólo por las vallas metálicas colocadas para impedir el paso de peatones.

Los cancilleres llegaron a Buenos Aires para cumplir con el primer encuentro de ministros antes de la cita final, la de presidentes, prevista para finales de noviembre. Pero Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea enviaron a segundas líneas. A la ausencia de Pompeo se sumó la del canciller ruso, Serguéi Lavrov, quien justificó su ausencia por "problemas de agenda". La alta comisionada de la UE, Federica Mogherini, estuvo representada por la canciller de Bulgaria, Ekaterina Zajárieva.

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