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El boicot en Marruecos a tres marcas se ceba con el ministro más poderoso

La campaña anónima invita a no consumir en las gasolineras del titular de Agricultura y Pesca, próximo al rey y segundo hombre más rico del país

Aziz Ajanuch (derecha) en Rabat el año pasado.
Aziz Ajanuch (derecha) en Rabat el año pasado. Anadolu

Ya nadie duda en Marruecos del éxito del boicot ciudadano emprendido desde el 20 de abril contra tres marcas líderes en el mercado. Aún no se sabe quiénes son los impulsores, ni por qué eligieron tres marcas (leche Centrale, agua Sidi Ali y gasolineras Afriquia) y no otras. Lo único cierto es que la campaña, difundida a través de las redes sociales y silenciada en los primeros días por todos los medios del país ha obligado a pronunciarse a las empresas afectadas y el Gobierno se ha visto obligado a salir de su mutismo. En el corazón de esa campaña se encuentra Aziz Ajanuch, ministro de Agricultura y Pesca desde 2007, segunda fortuna del país después del rey, amigo de Mohamed VI y principal accionista del grupo Akwa, propietario de las estaciones de servicio Afriquia.

Ajanuch es miembro destacado de un Gobierno de coalición formado por cinco partidos que amenazó este jueves con perseguir judicialmente a los promotores de la campaña que difundan informaciones erróneas. El ministro es también víctima empresarial directa del boicot y posible perjudicado político como candidato del liberal RNI (Reagrupamiento Nacional de Independientes) para las legislativas de 2021.

El objetivo aparente del boicot era denunciar la carestía de vida. El titular de Agricultura y Pesca se pronunció tres días después del inicio de la campaña. Aprovechó la celebración de un encuentro de agricultura para defender el consumo de leche Centrale. “Los productos marroquíes siguen evolucionando y la realidad sobre el terreno no va a ser detenida por la web”, vaticinó. “Los marroquíes necesitan la leche por la mañana y por la noche (…). La campaña de boicot no afectará a la venta de estos productos en el mercado. Es una campaña virtual, no va a afectar a la subsistencia de 470.000 personas que trabajan en el sector lácteo. Esto no es un juego [de niños]. Quienes quieran jugar, solo tienen que irse a otra parte”, dijo.

Ajanuch, propietario igualmente de un grupo de prensa, se ha visto vapuleado en las redes sociales. Pero en los medios de comunicación casi nadie le ha criticado. Este diario ha intentado sin éxito recabar la opinión de varios analistas sobre cómo ha podido afectar el boicot a las aspiraciones políticas del ministro.

La directora del semanario Telquel, Aïcha Akalay, ha sido una de las pocas voces que se han atrevido a analizar la situación. El pasado 4 de mayo escribió: “Esta crisis es una prueba de fuego para el líder del RNI. A él le corresponde extraer las lecciones necesarias. Nadie le puede reprochar ser rico, y menos aún el hecho de tener negocios. Pero será culpado si como responsable político está al mando de una empresa líder en un sector estratégico y cuyos intereses a veces son contradictorios con los del Estado (…). Su respuesta a la campaña del boicot era la de un empresario poderoso, no la de un político sensible al descontento de esos cuyos votos debe ganarse”. Akalay terminaba afirmando que Ajanuch debe poner distancia entre su bolsillo y su cartera ministerial.

Munir Abu el Maali, director adjunto del diario Ajbar al Yaum, cree que el éxito del boicot impedirá al ministro y amigo del rey gobernar en Marruecos en un futuro. “Desde el punto de vista económico el boicot no va a hacer mella en Ajanuch", indicó a este diario. “Él tiene muchas fuentes de ingresos. Pero su carrera política ya ha quedado lastrada. Si no tienes el corazón del pueblo no puedes ganar unas elecciones”.

El director y propietario de Ajbar al Yaum, Taufic Buachrín, que se encuentra encarcelado desde el 23 de febrero, acusado de violación, intento de violación y trata de seres humanos, ya fue denunciado en 2015 por Ajanuch ante los tribunales a causa de una información. Buachrín tuvo que abonar en su día el equivalente a 40.000 euros. Sus partidarios creen que las acusaciones de la fiscalía de Casablanca que pesan sobre Buachrín, apoyadas sobre las denuncias de varias mujeres, obedecen a un fin político.

El director adjunto de Ajbar al Yaum señala: “En el sistema político marroquí había un pacto tácito con los hombres más ricos. Ellos contribuían al mantenimiento del Estado y a cambio podían seguir aumentando su fortuna. El problema con Ajnuch es que él no ha contribuido con su dinero al desarrollo del país”.

El ministro ha sido señalado en varias ocasiones por Abdelilá Benkirán, el exjefe del Gobierno, del islamista Partido Justicia y Desarrollo (PJD). El pasado 3 de febrero pronunció un discurso ante las juventudes de esta formación en el que alertaba sobre “el peligro del maridaje entre política y negocios”. En aquel momento se dirigió al ministro de Agricultura como si estuviera escuchándole de verdad: “Usted tiene el gas y el dinero, manténgase lejos de la política”. Benkirán, como tanta gente, permanece ahora en silencio.

La empresa de leche se disculpa y la del agua se explica

Francisco Peregil

El director de compras de Centrale Danone, multinacional propietaria de la leche boicoteada Centrale, donde el consorcio financiero de Mohamed VI posee una participación del 5%, declaró tras el inicio del boicot a su empresa el 20 de abril: “Sabotear las productos marroquíes que provienen del mundo rural marroquí es una traición a la nación”. Las críticas le llovieron por todas partes y la empresa se vio forzada a emitir un comunicado el 2 de mayo en el que presentaba sus disculpas a todos los ciudadanos que se pudieran haber sentido ofendidos por esas declaraciones.

Una semana después, el 9 de mayo, la empresa Oulmès, propietaria de la marca Sidi Ali, emitió un comunicado donde reconocía el “amplio alcance de este movimiento” y aseguraba no haber aumentado los precios desde 2010. Achacaba esos precios a “los impuestos de explotación” y se comprometía a plantear a los poderes públicos una rebaja de los mismos.

En las redes sociales, sin embargo, se ha desatado desde el jueves una avalancha de chistes después de que el portavoz del Gobierno, Mustafa Jalfi (perteneciente al islamista PJD) anunciase que el Ejecutivo perseguirá judicialmente a quienes difundan fake news relacionadas con el boicot.

Tanto el islamista PJD como el RNI de Aziz Ajanuch están siendo muy criticados en las redes a causa de sus reacciones ante la campaña. La gran pregunta por contestar es: ¿A quién beneficia el boicot? ¿Quién recogerá sus frutos?

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