Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La confirmación de Pompeo da alas al giro radical de la política de EE UU

El Senado da luz verde como nuevo secretario de Estado al director de la CIA

Mike Pompeo con Kim Jong-un en su reunión secreta del fin de semana de Pascua en Corea del Norte. Foto difundida este jueves por la Casa Blanca.
Mike Pompeo con Kim Jong-un en su reunión secreta del fin de semana de Pascua en Corea del Norte. Foto difundida este jueves por la Casa Blanca. REUTERS

El Senado bendijo este jueves a Mike Pompeo como nuevo secretario de Estado y ratificó con ello la llegada de un halcón al máximo nivel de la diplomacia de Estados Unidos. Pompeo, hasta ahora director de la CIA y miembro de grupo ultraconservador Tea Party, releva al moderado Rex Tillerson en un momento crítico, cuando Washington inicia unas históricas negociaciones con Corea del Norte y se encuentra a punto de liquidar el pacto nuclear con Irán.

Mike Pompeo fue ratificado con 57 votos a favor (51 de los republicanos y seis de los demócratas) y 42 en contra, pero el camino hasta llegar ahí no ha estado cubierto de rosas. El nuevo jefe de la diplomacia estadounidense suscitaba una dura oposición entre los legisladores demócratas y reticencias entre algunos republicanos, hasta el punto de que un paso previo a la votación de este jueves, que fue el pronunciamiento del Comité de Relaciones Exteriores del Senado del pasado lunes, estuvo a punto de convertirse en un sonoro fracaso.

Pompeo, de 54 años, se ha significado por pedir la pena de muerte contra Edward Snowden, el exanalista de seguridad que denunció el espionaje electrónico masivo de Estados Unidos, ha sido ambiguo con la tortura y un enemigo declarado del pacto nuclear con Irán, que Donald Trump quiere liquidar, pese a los intentos de los países aliados por hacerle cambiar de opinión.El nuevo secretario de Estado de EE UU se graduó el primero de su clase en la academia militar de West Point y sirvió varios años en el Ejército. No entró en combate pero llegó a patrullar como oficial de caballería en el telón de acero antes de la caída del muro de Berlín. Tras esta etapa militar se licenció en Derecho por Harvard y comenzó luego su andadura política como congresista por Kansas en 2011, en plena efervescencia del movimiento ultraconservador del Tea Party.

Trump lo escogió como director de la CIA al formar Gobierno y ahora le confía la Secretaría de Estado después de más de un año de mala relación con Tillerson, el ex primer ejecutivo del gigante petrolero Exxon Mobil a quien desautorizó en varias ocasiones por sus posturas divergentes en varios asuntos candentes de la política exterior y cuyo papel como jefe de la diplomacia estadounidense había quedado reducido a la marginalidad.

En Pompeo, sin embargo, Trump ha confiado desde el primer momento. Fue este político de Kansas, aún en calidad de director de la CIA, quien se entrevistó en secreto hace unas semanas con el líder del régimen norcoreano, Kim Jong-un, en Pyongyang, el encuentro de más alto nivel entre EE UU y la dictadura norcoreana desde que en 2000 Madeleine Albright, secretaria de Estado de la Administración de Bill Clinton, se reuniera con Kim Jong-il, líder del hermético país entre 1942 y 2011 y padre del actual dirigente.

Cumbre norcoreana

La cita de Pompeo se enmarca en la preparación de una cumbre histórica entre Trump y Kim Jong-un y trascendió precisamente cuando la nominación de Pompeo estaba desatando duras críticas entre los legisladores, un clima de rechazo que se hizo evidente durante la audiencia a la que el entonces jefe de la CIA se sometió tratando de endulzar su reputación de halcón. Varios demócratas han optado finalmente por apoyar el nombramiento.

Trump acusó durante varios días a la oposición de estar actuando como “obstruccionista” en el relevo de un puesto clave y jugando por tanto con el interés general de Estados Unidos. El temor a que esta idea cundiera a siete meses de las elecciones legislativas ha pesado en los respaldos demócratas. El pasado lunes, en el comité de Relaciones Exteriores, el republicano Rand Paul también amagó con votar en contra, pero cambió finalmente de opinión y facilitó la aprobación.

Pompeo se estrenará hoy como secretario de Estado en una reunión de la OTAN en Bruselas. Además del proceso de negociación con Corea del Norte —un campo de minas para la diplomacia, aunque también una oportunidad de oro si da lugar a la desnuclearización del régimen—, afronta una agenda angulosa, como el futuro del pacto de Irán o la relación con Rusia. Este es uno de los pocos asuntos en los que el excongresista disiente de Trump. El presidente siempre ha quitado hierro a la injerencia rusa en las elecciones y Pompeo lo ha señalado con la dureza propia del halcón.

Francia despliega a sus fuerzas especiales en Siria

El jefe del Pentágono, Jim Mattis, afirmó ayer en el Congreso que fuerzas especiales del Ejército francés se han desplegado en las últimas dos semanas en Siria para ayudar a Estados Unidos en su lucha contra el grupo terrorista autodenominado como Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés). El refuerzo se conoce al día siguiente de que finalizara la visita de Estado del presidente francés, Emmanuel Macron, a Washington, donde ha destacado la química personal con Donald Trump así como su divergencia política en asuntos como el cambio climático, el acuerdo nuclear con Irán o las guerras comerciales.
En Siria sin embargo, ambos países han colaborado. El pasado 14 de abril Francia, Reino Unido y EE UU bombardearon de forma conjunta centros de producción y almacenaje de armas químicas del régimen de Bachar el Asad en represalia por el ataque químico contra la población civil, que El Asad niega. “Los franceses nos reforzaron en Siria con fuerzas especiales en las últimas dos semanas”, dijo Mattis en una audiencia en el Senado. Trump desea abandonar Siria, aunque sin plazo. Mattis admitió que no hay planes al respecto en este momento. También apuntó que la Administración no tiene una decisión tomada todavía sobre liquidar o no el pacto con Irán. En línea con lo que argumenta el presidente Trump, el secretario de Defensa considera que Teherán está aprovechando los términos actuales del acuerdo “para desarrollar su programa nuclear”.
El pacto de 2015, auspiciado en su día por Barack Obama, limitaba el programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de las sanciones.

Más información