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“En Europa estamos ante una guerra cultural y de valores”

El líder en el Parlamento húngaro de Fidesz, el partido de Viktor Orbán, defiende que la inmigración es una amenaza y que el magnate Soros quiere influenciar la política interna de Hungría

Gergely Gulyas, líder de Fidesz en el Parlamento, en su despacho de Budapest.
Gergely Gulyas, líder de Fidesz en el Parlamento, en su despacho de Budapest.

Está considerado como una de las voces menos duras del partido de Viktor Orbán. Pero, aunque lo hace en un tono más moderado que el del primer ministro, Gergely Gulyas, líder del Fidesz en el Parlamento, defiende fervientemente que Hungría está bajo la amenaza de la inmigración y del liberalismo. “En Europa estamos ante una guerra cultural y de valores. Y el Fidesz y el Gobierno húngaro representan los valores tradicionales y esa es la razón por la que estamos bajo constante ataque de los socialdemócratas, comunistas y verdes de toda la UE; pero podemos vivir con ello”, afirma. “Desafortunadamente los valores cristianos no son lo más importante para muchos países de la UE, pero sí lo son para nosotros y para la región”, insiste. Abogado y politólogo de formación, Gulyas, de 36 años, que participó en la redacción de la polémica reforma constitucional que el primer ministro nacionalista emprendió nada más llegar al poder, en 2010, ahora es una estrella en alza dentro de la formación ultraconservadora.

Remarca que, pase lo que pase este domingo en las elecciones, el Fidesz mantendrá las mismas líneas de actuación de los últimos años. Sobre todo su política de puertas cerradas, que llevó al Ejecutivo a blindar sus fronteras con la construcción de una doble valla y a endurecer sus leyes migratorias. Una postura que le ha generado duras críticas de la ONU y le ha conducido a una nueva guerra abierta con la UE.

Hungría rechaza tajantemente acoger a los 1.200 refugiados que le corresponden (el 0,01% de su población; 9,7 millones de habitantes) por el sistema de cuotas acordado por mayoría entre los socios y que Hungría ha recurrido ante el tribunal de la UE. “Hungría inició el movimiento contra esa política injusta y ahora lidera al grupo de países contra ella. Con la adhesión a la UE firmamos un tratado razonable que dicta que el asunto migratorio pertenece a cada Estado miembro. Nosotros no entramos a decidir qué hace el Gobierno de España en su política migratoria, por ejemplo. Los países son soberanos de decidir sus políticas migratorias. Así debe ser”, mantiene. “Y es indiscutible que debemos proteger nuestras fronteras. Fuimos el primer país en hacerlo y lo hacemos no solo por Hungría, sino por toda la Unión Europea”, dice en su despacho del edificio que ocupan los diputados, a unos pasos del Parlamento.

Pese a que las llegadas se han reducido drásticamente y que en Hungría vive solo un 1,5% de extranjeros, Gulyas mantiene que la inmigración sigue siendo una amenaza. “Quizá la situación en las fronteras ha cambiado, pero eso es porque nuestras políticas han funcionado”, dice. Y sobre las abundantes acusaciones al Gobierno de racismo, de políticas discriminatorias y de difundir el mensaje del miedo a los inmigrantes —a quienes Orbán ha definido como “invasores”— afirma tajante: “Si estás en contra de la inmigración en seguida ciertas organizaciones te acusan de racismo, pero no es cierto. No somos xenófobos”.

Comparte la opinión del primer ministro sobre George Soros, el magnate húngaro-estadounidense a quien Orbán ha convertido en su enemigo número uno por sus posturas liberales. “Sabemos la opinión de Soros, quiere crear los Estados Unidos de Europa y apoya la inmigración. Es una opinión legítima, pero no la compartimos”, dice Gulyas. “El señor Soros trata de influir en la política interna de Hungría y de luchar contra en el Gobierno. Solo hay que ver que nos acusa de ser un Estado mafioso. Parece que no es tan tolerante como nosotros”, añade encogiéndose de hombros el diputado de Fidesz, que defiende las leyes sobre ONG con las que el Gobierno planea atenazar a las organizaciones que reciben capital extranjero; muchas de ellas financiadas precisamente por la fundación de Soros.

Una medida que, unida a otra reforma legal que amenaza la existencia de la Universidad Centroeuropea de Budapest —un prestigioso centro académico, progresista y liberal con sede en Budapest y financiado en gran parte por Soros—, ha costado a Hungría otro procedimiento de infracción dentro de la UE. Disputa que Gulyas cree que se resolverá a su favor. “Contamos además con el apoyo del Partido Popular Europeo”, dice. Con una postura cada vez más nacionalista del Ejecutivo, el diputado afirma sin embargo que Hungría no se ha alejado ni un milímetro de sus posturas europeístas. “Lo que queremos es una Hungría fuerte dentro de una Europa fuerte”, resalta.

El líder de Fidesz en el Parlamento afirma que lo logrado por el Gobierno en estos ocho años habla por sí solo: “Hungría presenta muy buenos resultados económicos. Se han creado 740.000 nuevos puestos de trabajo y registramos un crecimiento económico de un 4%. Además, estamos en presupuesto equilibrado y los sueldos han aumentado un 14%. Estos son resultados buenos e indiscutibles”. Su plan es mantener esa evolución.

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