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Capturados en Siria los dos últimos ‘Beatles yihadistas’ que decapitaron a más de 27 occidentales

Los radicales cayeron en manos de los combatientes kurdos y fueron identificados por la inteligencia estadounidense como los autores de las matanzas

Captura de pantalla de un vídeo difundido por el Estado Islámico en 2015 con dos rehenes japoneses. AFP
Captura de pantalla de un vídeo difundido por el Estado Islámico en 2015 con dos rehenes japoneses. AFP AFP

Ya no queda ningún Beatles del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) en libertad del cuarteto de asesinos y torturadores bautizado así por sus propios cautivos debido a su marcado acento británico. Alexanda Kotey (de 34 años) y El Shafee Elsheikh (de 29) fueron capturados en el noreste de Siria a mediados de enero por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS y milicias kurdo árabes sirias aliadas de Washington) y posteriormente identificados por las Fuerzas de Operaciones Especiales estadounidenses sobre el terreno que les han sometido a pruebas biométricas y cotejado sus huellas dactilares. Así lo ha confirmado el Departamento de Estado Norteamericano al rotativo The New York Times.

“El líder de la célula yihadista londinense Alexanda Kotey, alias Abu saleh y nacido en Londres en 1983, fue arrestado por las unidades antiterroristas de las Fuerzas Democráticas Sirias en la periferia de Raqa el pasado 24 de enero”, confirmó a EL PAIS en una conversación vía Whatsapp Mustafá Bali, portavoz de las FDS. Según el portavoz, Kotey intentaba huir a Turquía con la ayuda de otros yihadistas afincados al otro lado de la frontera. “Está siendo investigado”, acotó Bali sin precisar dónde y cómo fue capturado Elsheikh.

Kotey y Elsheikh eran los únicos dos miembros de la célula británica aún en libertad. El mortífero grupo indignó a la opinión pública internacional con la decapitación ante las cámaras del periodista estadounidense James Foley en agosto de 2014. Al asesinato a sangre fría de Foley le siguieron el del también periodista norteamericano Steven Sotloff y de los cooperantes británicos Alan Henning y David Haines.

El primer miembro del grupo en caer fue Mohammed Emwazi, de 27 años y más conocido como John el Yihadista, a quien la aviación de la coalición internacional contra el ISIS liderada por EEUU dio caza en noviembre de 2015 en Raqa, antigua capital del pseudo califato. Un segundo integrante, Aine Davis de 35 años, fue interceptado en 2015 y condenado en Turquía a siete años y medio de cárcel por pertenencia a banda terrorista. Los cuatro británicos han sido acusados de participar en el asesinato de 27 personas y de torturar a muchas más.

En el caso de los Beatles yihadistas, estos sicarios no solo han asesinado a ciudadanos norteamericanos y europeos, sino que lo han hecho ante las cámaras. "Espero que pasen el resto de sus vidas en una prisión. Sus crímenes superan todo lo imaginable”, ha dicho este viernes a la cadena de radio británica BBC Diana Foley, madre del periodista norteamericano asesinado por el grupo al que pertenecían los dos capturados. A lo que ha añadido que, si bien nada le devolverá la vida a su hijo, preferiría que “fueran [por los dos arrestados] juzgados en EEUU, aunque mientras tengan un juicio justo y se haga justicia, estaré agradecida”.

Los cuatro radicales londinenses estaban a cargo de la vigilancia de una treintena de rehenes occidentales que fueron trasladados a la ciudad de Raqa conforme eran secuestrados. Allí se ensañaron día y noche con sus víctimas entre las que se encontraban los periodistas españoles Marc Maginedas y Javier Espinosa así como el fotógrafo Ricard García Villanova. Los tres lograron sobrevivir al cautiverio y fueron puestos en libertad en la frontera norte de siria con Turquía en 2014 tras sufrir seis meses de insultos y golpes. El brutal asesinato de los occidentales provocó controvertidas reacciones en EEUU y en Reino Unido tras varias operaciones de rescate fallidas y la prohibición impuesta por Washington a los familiares de negociar un rescate.

El perfil del cuarteto yihadista londinense

De padre ghanés y madre griego-chipriota, Alexanda Kotey nació en Londres en 1983. Huérfano de padre a corta edad, se convirtió al islam tras cumplir los 20 al conocer a una mujer musulmana con la que tuvo dos hijos y de la que posteriormente se separó. “Kotey ha participado en las ejecuciones perpetradas por el grupo [en referencia a los Beatles] y en los métodos excepcionalmente crueles de tortura que incluyen descargas eléctricas o la técnica del submarino [simulacro de ahogo de las víctimas]. También ha actuado como reclutador del ISIS y es responsable de captar a varios nacionales británicos para sumarse a la organización terrorista”, se lee en la página del Departamento de Estado Norteamericano que reúne los nombres de los terroristas más buscados por Washington. Antes de viajar a Siria en 2012, Kotey participó en una red extremista conocida como los Chicos de Londres, que incitaban a la violencia y se vieron relacionados con varios atentados terroristas perpetrados en Gran Bretaña.

La familia de Elsheikh huyó de Sudán en los años noventa para buscar refugio en Inglaterra. “Mis hijos eran perfectos, y un día de repente pasó”, fueron las palabras de Maha Elgizouli, una devastada madre en una entrevista con el diario The Washington Post. La progresiva radicalización de El Shafee Elsheikh, de 29, se produjo tras que éste se convirtiera en un habitual de una de las mezquitas del barrio. Elsheikh arrastró ideológicamente consigo a su hermano menor Mahmoud. El primero viajó a Siria en abril de 2012 y, según su progenitora, el polígamo cadete vivía en Alepo con su mujer e hija sirias y su mujer e hijo canadienses. El benjamín de los Elsheikh viajó pocos meses más tarde a Irak donde se sumó al hoy defenestrado califato para encontrar la muerte durante los combates de Tikrit.

Nacido en Kuwait, Mohammed Emwazi creció en el seno de una familia de clase media y se diplomó como programador informático. Recién graduado decidió mudarse a Kuwait, aunque regresó en varias ocasiones a Londres. En uno de esos viajes fue arrestado en la capital británica por efectivos antiterroristas que le impidieron regresar a Kuwait donde pretendía contraer matrimonio. De ahí, comenzó un acelerado proceso de radicalización y con 27 años viajó en 2012 a Siria para sumare a la yihad internacional y convertirse en el Yihadista John y la cara más cruel de la legión de combatientes occidentales que se sumaron al ISIS.

El londinense Aine Dabis, de 35, trabajó como conductor y traficó con drogas en su país natal hasta que en 2006 fue arrestado por posesión de armas. Al poco de salir de prisión, Dabis se convirtió al islam acuñando el nombre de Hamza. En 2013 viajó a Siria para sumarse al grupo terrorista. Un año más tarde, su esposa Aml El Wahabi, de 27, fue la primera mujer inculpada por terrorismo en conexión con Siria. Cuestionado en las cortes turcas en 2015 por su relación con la célula terrorista, Davis respondió: “No soy del ISIS. Fui a Siria porque existía opresión en mi país”.

Según fuentes de seguridad citadas por The New York Times, los recién detenidos Kotey y Elsheikh han aportado “Importantes informaciones durante los interrogatorios militares sobre el resto de líderes del ISIS y su estructura de apoyo”. Igualmente se espera que puedan aportar nuevas pistas sobre el paradero del periodista británico John Catlie, secuestrado en 2012 y cuya última aparición remonta a 2016 en un video de propaganda del ISIS.

A pesar de que se desconoce si los cuatro jóvenes se conocían antes de viajar a Siria, todos crecieron en la parte oriental de Londres. Tres de ellos son hijos de inmigrantes, todos convertidos al islam. Según las investigaciones de los servicios de inteligencia británicos, Davis y Emwazi solían rezar en la misma mezquita. Los cuatro terroristas compartieron también un mismo proceso de radicalización previo a su partida hacia Siria en 2012 y 2013, donde primero lucharon con Al Qaeda para más tarde sumarse a las filas del ISIS.

Por ahora se desconoce tanto el paradero como el destino de los recién capturados. Es probable que los dos capturados estén entre los 81 británicos a los que, según la BBC, se les retiró la nacionalidad entre 2006 y 2015 por lo que podrían ser juzgados por las fuerzas que los capturaron. Dabis fue juzgado en Turquía.

La justicia occidental se enfrenta al dilema de los yihadistas retornados que en numerosos casos no cuenta con suficientes pruebas para su condena y una vez en libertad suponen un coste suplementario al tener que ser monitoreados.

De ahí que los países miembros de la coalición hayan adoptado progresivamente una política de “neutralización” de los terroristas extranjeros en Siria e Irak con el fin de evitar un eventual retorno a sus países de origen. Se desconoce cuántos de los 7.000 yihadistas occidentales que se sumaron al ISIS siguen con vida, mientras que el centro de estudios The Soufan Group estima que un tercio de los 40.000 radicales extranjeros han retornado a sus países.

Las FDS mantienen detenidos a miles de combatientes del ISIS, entre ellos 1.300 extranjeros y varias de sus esposas e hijos que se encuentran recudidos en dos prisiones al norteste de Siria. El portavoz de las FDS aseguró que tan solo Indonesia y Rusia han procedido a la repatriación de varios de sus nacionales yihadistas mientras que el resto de la treintena de Gobiernos contactados, incluidos los europeos, se han negado a reclamar a sus nacionales. “Aquellos que no sean reclamados por sus países serán juzgados en nuestras cortes, pero para ello necesitamos el apoyo y cooperación internacionales”, acotó Bali.

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