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La delegada en China de la BBC dimite por discriminación salarial sexista

La radiotelevisión pública reveló que solo un tercio de los periodistas mejor pagados eran mujeres

El debate sobre la desigualdad salarial entre hombres y mujeres estalló con fuerza este domingo en la BBC con la dimisión de su delegada en China, Carrie Gracie, que acusó a la corporación pública de llevar a cabo “una cultura salarial secreta e ilegal” que discrimina sistemáticamente a las mujeres. La experimentada periodista tomó la decisión tras comprobar, a raíz de que la BBC publicara hace seis meses información sobre sus nóminas más altas, que dos compañeros hombres con cargos equiparables cobraban un salario significativamente mayor.

La exdelegada en China de la BBC, Carrie Gracie, en una entrevista con los medios en Londres este lunes.
La exdelegada en China de la BBC, Carrie Gracie, en una entrevista con los medios en Londres este lunes. AP

“No estoy pidiendo más dinero. Creo que estoy muy bien pagada, especialmente siendo una trabajadora de una organización financiada públicamente. Simplemente quiero que la BBC acate la ley y valore a los hombres y las mujeres por igual”, reivindicó Gracie, una de las periodistas más prestigiosas de la casa, con tres décadas de experiencia en la radiotelevisión pública a sus espaldas, en una carta abierta a los espectadores y oyentes.

La decisión de Gracie, que ha anunciado que su deseo es regresar a su viejo puesto en la redacción de informativos, supone una escalada en el escándalo sobre la discriminación salarial desatado en la BBC el verano pasado. La corporación publicó entonces una lista de sus periodistas mejor pagados, aquellos que cobraban más de 150.000 libras anuales. Esta reveló que solo un tercio eran mujeres. Los siete primeros puestos, además, estaban ocupados por hombres. La revelación provocó que 40 de las más populares presentadoras pidieran por carta al director general, Tony Hall, un cambio en la política salarial.

Las protestas llevaron a la BBC a revisar a fondo su estructura salarial. Resultó que los hombres cobran de media un 9,3% más que sus compañeras mujeres y que medio millar de empleadas pueden estar cobrando menos que otros colegas en puestos equiparables solo por su género.

“La BBC les pertenece a ustedes, quienes abonan la tasa”, escribió Gracie en su carta abierta a aquellos que financian la radiotelevisión pública con su pago anual. “Yo creo que tienen ustedes derecho a saber que [la BBC] está quebrantando la ley de igualdad y resistiendo las presiones para una estructura salarial justa y transparente”.

La corporación pública, explicó Gracie, ha tenido en los últimos cuatro años cuatro delegados internacionales, dos hombres y dos mujeres. Y los hombres cobraban al menos un 50% más que las mujeres. El nombre de Gracie, delegada en China, no aparecía en la lista de los que cobraban más de 150.000 libras, en la que sí figuraban los delegados en Estados Unidos y Oriente Medio, ambos hombres. “La BBC dijo que había diferencias entre los cargos que justificaban la diferencia salarial pero se negó a explicar esas diferencias”, escribe Gracie.

“La justicia en los salarios es vital”, ha dicho la BBC en un comunicado. “Un número significativo de organizaciones ahora han publicado sus cifras de salarios por géneros que muestran que nosotros los estamos haciendo considerablemente mejor que muchos y estamos bien por debajo de la media nacional”, añade.

Si apoya, no informe

P.G

La dimisión de Carrie Gracie desató este domingo una oleada de apoyo en las redes sociales. En ella participaron destacadas profesionales mujeres de la BBC. Más de 130 empleadas de la casa firmaron una declaración de apoyo a la periodista. La radiotelevisión, aplicando las directrices editoriales de la casa, prohibió a las mujeres que habían mostrado públicamente su apoyo a Gracie informar sobre el caso en la BBC. “Cuando un presentador o reportero ha expresado públicamente un punto de vista sobre un tema dejará de ser percibido como una voz imparcial”, explicó un portavoz. La medida desató críticas internas, a las que se unió también la diputada laborista Jess Phillips.

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