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La amenaza nuclear de Kim Jong-un toma cuerpo

La industria armamentística norcoreana ha logrado varios hitos tecnológicos en los últimos meses

FOTO Y VÍDEO: Celebraciones este sábado en Pyongyang por el lanzamiento con éxito del Hwasong-15 el pasado miércoles.

El arsenal que heredó Kim Jong-un al llegar al poder, en 2011, no podía provocar una detonación como las de Hiroshima o Nagasaki, y sus misiles no alcanzaban más de mil kilómetros. Los últimos ensayos balísticos ordenados por su padre, Kim Jong-il, fracasaron. Seis años después, y tras sustituir a muchos militares por otros más jóvenes con habilidades técnicas, Corea del Norte ha demostrado esta semana que sus proyectiles pueden alcanzar todo el territorio de su gran enemigo, EE UU. Ya en verano dejó claro que ha desarrollado la bomba de hidrógeno, o termonuclear, al menos 15 veces más potente que las de 1945, según varios servicios de inteligencia extranjeros. Desde la investidura de Donald Trump en EE UU, Pyongyang ha alcanzado varios hitos más en su industria balística, como la propulsión sólida, que reduce a minutos el tiempo de lanzamiento, o el dominio de la tecnología que evita que un misil intercontinental se desintegre al regresar a la atmósfera.

Tras acabar 2016 con dos ensayos fallidos, el líder supremo aseguró este enero que pronto lograrían tener un misil intercontinental (de alcance superior a los 5.500 kilómetros). El 4 de julio, el día de la Independencia de EE UU, Corea del Norte lo lanzó con éxito. La función principal de este tipo de misiles es poder liberar una carga nuclear a miles de kilómetros.

Este miércoles de madrugada, Kim Jong-un supervisó el lanzamiento del Hwasong-15, el misil más sofisticado del régimen comunista, con alcance a todo el planeta salvo Sudamérica. Aun así, Pyongyang no ha demostrado ser capaz de incorporar un sistema de navegación preciso a sus misiles o de poder mantener la estabilidad al volar en horizontal. Algunos de los analistas consultados consideran que este ensayo demostró que Pyongyang ya puede dirigir una carga nuclear a EE UU, otros expertos creen que están a dos o tres años de su objetivo, ya que también se desconoce el alcance real que tendrían los misiles actuales si fueran cargados con una cabeza nuclear.

La rapidez con la que han evolucionado los programas balístico y nuclear de Pyongyang ha levantado muchas sospechas entre los analistas. “Es obvio que han recibido una ayuda notable del exterior. Pyongyang no tiene capacidad de lograr avances tan rápidos y complicados por sí solo”, señala Joachim Krause, director del Instituto de Seguridad de la Universidad de Kiel (Alemania). En los inicios de la carrera armamentística norcoreana fue esencial la colaboración de la URSS y Egipto. Para las mejoras de los últimos meses hay, según este experto, dos posibles explicaciones: "que exista todavía un mercado negro de material soviético y haya ingenieros y físicos dispuestos a trabajar clandestinamente, o que Rusia, y probablemente China, trabajen activamente en el programa balístico y nuclear norcoreano”. Algunos de los descomunales vehículos utilizados para transportar los misiles intercontinentales son de fabricación china, aunque Pekín afirma que su venta fue exclusivamente para uso civil.

Si Kim Jong-un llegara a ordenar el lanzamiento de un misil balístico que incluyera una carga nuclear contra territorio estadounidense, las probabilidades de éxito serían muy remotas. “Washington lleva trabajando 13 años en un sistema de defensa ad hoc para la amenaza norcoreana”, explica por teléfono Patrick O’Reilly, un exgeneral estadounidense que dirigió la Agencia de Defensa de Misiles.

La amenaza nuclear de Kim Jong-un toma cuerpo

El sistema aéreo de defensa estadounidense está compuesto de una serie de satélites, radares y sensores capaces de trazar casi instantáneamente la trayectoria del misil enemigo y programar el lanzamiento de un interceptor. En caso de ataque, se lanzarían probablemente entre cuatro y ocho interceptores. “Uno puede fallar, pero es casi imposible que fallaran todos”, explica O’Reilly.

Washington llevó a cabo recientemente un ensayo en el que lanzó un misil desde las islas Marianas y minutos más tarde disparó un interceptor desde California que colisionó a miles de metros de altura contra el proyectil. El mecanismo de defensa requiere precisión absoluta. “Si el interceptor sale un segundo pronto o tarde, pasará a unos 15 kilómetros de su objetivo”, explica Ian Williams, director del programa de Seguridad del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS). El proceso de intercepción está totalmente automatizado, salvo que un ser humano ejecuta la orden de intervenir. Williams explica que EE UU no cuenta con más de 50 interceptores, y según sus cálculos se podría intervenir eficazmente en un máximo de seis ataques.

El régimen norcoreano no se ha centrado solo en los misiles intercontinentales. En febrero se utilizó por primera vez un misil de propulsión sólida. El paso de propulsión líquida a sólida permite reducir el tiempo de preparación, programación y lanzamiento de horas a minutos, e impide por completo que una fuerza aérea enemiga pueda bombardear la base de lanzamiento durante su preparación.

Kim Jong-un, este miércoles, junto al Hwasong-15, poco antes de su lanzamiento. ver fotogalería
Kim Jong-un, este miércoles, junto al Hwasong-15, poco antes de su lanzamiento. REUTERS

A diferencia de los ensayos balísticos, que no se pueden predecir, las imágenes de satélite alertan a sus vecinos cuando Pyongyang prepara un test nuclear. Desde 1999 Corea del Norte es la única de las nueve potencias nucleares que sigue realizando pruebas atómicas. Seúl avisó en marzo de que el Ejército norcoreano estaba cavando un túnel para ensayar una explosión que sería como mínimo 15 veces más potente que la anterior. La detonación se produjo en septiembre y el cálculo fue bastante preciso: de 10 kilotones aumentó a entre 100 y 250, según los análisis estadounidenses o surcoreanos. El uranio y el plutonio han dado paso al deuterio, un isótopo del hidrógeno indispensable para evolucionar de la bomba atómica a la termonuclear. El ensayo provocó un sismo de 6,3 grados en la escala de Richter que se sintió en China.

Mucha menos atención reciben los ensayos bajo las aguas del mar de Japón. El Pentágono y los servicios de inteligencia surcoreanos pronostican que el próximo año el Pukkusong-2, un misil que se lanza desde un submarino, puede estar operativo. Esto preocupa mucho más en Seúl y Tokio que en Washington, aunque supondría un nuevo peligro para territorios que preside Trump en el Pacífico como Guam o las islas Marianas del Norte. Los sistemas de defensa japonés y surcoreano están apuntando exclusivamente hacia territorio norcoreano, por lo que un misil que llegara desde el mar sería mucho más difícil de interceptar.

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