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Japón ratifica el tratado comercial del Pacífico para “enviar un mensaje el mundo”

Trump ha anunciado que se retirará de este acuerdo nada más llegar al Gobierno, lo que hace imposible su entrada en vigor

Japón dio este jueves su visto bueno oficial al tratado de libre comercio entre 12 países de la cuenca del Pacífico, más conocido como TPP. Se trata de un acto meramente simbólico una vez conocido que lo primero que hará Donald Trump cuando llegue a la presidencia de Estados Unidos es descolgarse formalmente del acuerdo, lo que imposibilita su entrada en vigor. Aunque la ratificación no tendrá ninguna incidencia en la práctica, es toda una declaración de intenciones de un Gobierno que veía en esta alianza una de las claves para reflotar su economía.

Japón ratifica el tratado comercial del Pacífico para “enviar un mensaje el mundo”

"Incluso si no está claro el futuro del TPP, para nosotros es profundamente significativo enviar un mensaje al mundo sobre la importancia económica y estratégica del acuerdo", afirmó el primer ministro Shinzo Abe en un comité de la Cámara Alta antes de la votación en sesión plenaria, informa Efe. Una llamada que difícilmente salvará el acuerdo, que necesita la ratificación de como mínimo seis países que representen un 85% del PIB del bloque para ponerse en marcha antes de febrero de 2018. Estados Unidos por sí solo supone un 60% del total, por lo que su visto bueno es imprescindible.

El mismo Abe aseguró al conocer las intenciones de Trump que un TPP sin Estados Unidos "no tendría sentido". Pero el líder japonés, que ha invertido mucho capital político para convencer a los sectores más reacios al acuerdo en su país -incluidas destacadas figuras de su propio partido- busca con este gesto mostrar su disposición a retomar el pacto cuando las condiciones sean más favorables. Renegociar con el resto de socios un nuevo tratado es otra de las posibilidades planteadas, pero sin la presencia estadounidense el impacto económico sería mucho menor (Estados Unidos es el primer mercado de las exportaciones japonesas). Y el TPP tenía además una importancia regional estratégica más allá del comercio, porque no incluía a China.

Ahora el gigante asiático ha aprovechado el más que probable fracaso del TPP para postularse como el adalid del libre comercio e intentar acelerar las negociaciones del RCEP, un tratado que incluiría a 16 países en Asia-Pacífico, entre ellos Japón. Pero algunos economistas creen que los beneficios de este nuevo tratado, de aprobarse, no serían iguales a los que se podrían haber generado con el TPP: "Más que una alternativa, podría ser un complemento", asegura Marcel Thielant, economista de Capital Economics, en una nota a clientes. "El gran beneficio del TPP procedía de la mayor posibilidad de inversión extranjera directa y la reducción de barreras no arancelarias, mientras que el RCEP se centra básicamente en los aranceles", explica.

La entrada de capital foráneo era una de las grandes apuestas de Abe para vigorizar la estancada economía japonesa. Algunos sectores como la agricultura o la sanidad están muy poco liberalizados en el país, y el TPP era la "oportunidad perfecta" para, de forma paulatina, romper monopolios, reducir los subsidios y favorecer la competencia. Mirar hacia afuera es el gran pilar de la tercera pata de la Abenomía, es decir, las reformas estructurales que el país tiene pendiente desde hace décadas para mejorar su productividad. “Si Japón sigue mirando solamente hacia adentro, no habrá ninguna esperanza para el crecimiento. Esta es nuestra última oportunidad. Si no la aprovechamos, el país quedará definitivamente apartado del orden internacional”, dijo Abe hace tres años cuando decidió unirse a las negociaciones del TPP. Con su apuesta personal ahora herida de muerte, Japón deberá buscar otros revulsivos para una economía con perspectivas poco alentadoras.

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