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Michel Temer se estrena en la esfera internacional ante el G-20

El nuevo presidente brasileño vuela a China para reunirse con las principales economía mundiales

Presidente Michel Temer.
Presidente Michel Temer. Getty Images

En los últimos días del juicio político a Dilma Rousseff, la mayor preocupación del presidente interino Michel Temer era que la votación final en el Senado sucediese lo antes posible. De lo contrario, no llegaría a tiempo a China para la cumbre del G-20, el grupo de la principales economías del mundo, y presentarse como el nuevo hombre a cargo de Brasil. Ahora que todo ha salido como él esperaba, ha comenzado el periplo que le llevará a Hangzhou, la ciudad de la cumbre, el domingo. Probablemente también consiga reunirse con empresarios chinos en Shanghái el viernes. Aprovechará la oportunidad de vender su agenda de reformas para la reanudación del crecimiento del país y la atracción de nuevas inversiones a Brasil.

Resulta simbólico el que el primer viaje internacional de Temer como presidente sea a China. El país asiático es el mayor socio comercial de Brasil —este año, las transacciones entre ambos países ya ascienden a 42.500 millones dólares— y es la pieza clave para iniciar la recuperación económica del país, tanto en las inversiones como en el comercio. "Brasil se convirtió en una potencia emergente en la época del Gobierno Lula", sostiene Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones internacionales de la FGV y especialista en países emergentes. "Brasil dejó de ser esa potencia debido, en parte, a China y a la desaceleración del país asiático. Temer está en lo correcto al llevar a las personas clave y a ministros a ese viaje", defiende. Entre esas personas clave que acompañan a Temer está ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, el de Exteriores, José Serra, y el presidente del Senado, Renan Calheiros, también del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

Minutos después de ser investido presidente, Temer aseguró que no viajaba a China "para pasear" y que la comitiva brasileña quiere mostrarle al mundo que es un Gobierno legítimo. "Ahora es momento de que Temer cree una narrativa. La comunidad internacional ya se sabe el diagnóstico del país, pero el presidente necesita convencer de que será capaz de implementar las reformas que Brasil necesita y también mostrar que la crisis política ha acabado", afirma Stuenkel.

El viaje de Temer también será fundamental para ver cómo se comporta el presidente en los compromisos internacionales. El presidente tiene una agenda llena de viajes al extranjero para el resto del año. En septiembre irá a Nueva York a participar en la Asamblea General de la ONU y después a India, a la reunión de los BRICS, el grupo de economías emergentes. "Lo que comienza de verdad es el Temer diplomático, que tiene que demostrar que sabe proyectar a Brasil y hacerse conocido. Mostrar estabilidad de que llegará hasta el final", explica Stuenkel.

Para Monica Hirst, doctora en Estudios Estratégicos y profesora de la Universidad Torcuato di Tella, en Argentina, el presidente se puede encontrar con obstáculos. Tendrá que lidiar con el hecho de que la legalidad de su mandato "se la tragan muy pocos allá fuera". "Esta crisis política que Brasil vive no acabará rápido, como él espera. Todo eso afecta a la visión que se tiene de Brasil y a la credibilidad del nuevo Gobierno". La especialista no cree que una etapa de diplomacia muy fuerte sea lo que más le conviene al país. "No veo a Brasil con capacidad de beneficiarse del escenario internacional, porque no tiene capital político".

El economista Otto Nogami, del Insper, no está de acuerdo. Para él, la legitimación de Temer en la presidencia, con la finalización del proceso de impeachment, es precisamente lo que puede facilitar nuevos acuerdos con antiguos socios de Brasil: Estados Unidos y la Unión Europea. "El trabajo del ministro de Exteriores, José Serra, de volver a aproximarse a estos países, tiende a consolidarse", explica. Sin embargo, tendrá que driblar a los países bolivarianos, que pidieron la retirada de sus embajadores de Brasil para protestar por la destitución de Dilma Rousseff.

Encuentros bilaterales

Además de una reunión con Li Keqiang, el primer ministro de la anfitriona China, el viernes, el presidente brasileño hablará con el presidente en funciones de España, Mariano Rajoy, y el primer ministro de Italia y también con el príncipe heredero de Arabia Saudita. Además, está prevista una conversación con el director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Roberto Azevêdo.

Los temas serán predecibles. La creación de un fondo bilateral de inversión en Brasil, del orden de 20.000 millones de dólares, al que China podrá aportar hasta 15.000 millones con el primer ministro chino, por ejemplo. Según el Ministerio de Exteriores de Brasil, la expectativa es que se firme un memorando de entendimiento, que establezca cómo funcionará el fondo. La idea es que la inyección de dinero se produzca a medida que se aprueben proyectos de inversión.

"Creo que Temer podrá traer muchas inversiones chinas nuevas a Brasil. Los chinos están interesados en la construcción del tren de alta velocidad de Río a São Paulo, pero también en el sector de energía está bien diversificado el abanico de inversiones", explica Charles Tang, presidente de la Cámara de Comercio e Industria Brasil China (CCIBC).

En la cartera de proyectos que el presidente Michel Temer pretende llevar para presentar están la conclusión del Ferrocarril de Integración Oeste-Este (FIOL), la concesión del Ferrocarril Norte-Sur (FNS) y el Ferrocarril Bioceánico. "Si la Cámara Baja, sin el apoyo del Gobierno, ya ha traído 5.000 millones de dólares de inversión en una década, imagínese con una serie de eventos con ministros en el país asiático", explica.

Aunque la economía china se esté desacelerando, nunca ha habido tanta inversión por parte de China fuera del país, según Tang. "El país asiático invierte por varias razones: para exportar excedentes, para crear alianzas estratégicas, para ganar mercado y obtener beneficios y para tener acceso a los recursos estratégicos para la seguridad alimentaria del pueblo chino. Y tiene a Brasil como gran socio", dice. Para Tang, la nueva estabilidad política brasileña, que él cree que se consolidará con el fin del proceso de impeachment, da todavía más confianza para invertir en el gigante de América Latina.