Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

La ONU reconoce que no puede llevar ayuda humanitaria a sirios asediados

El mediador de Naciones Unidas suspende sus reuniones para urgir a un alto el fuego de 48 horas en Alepo

Dia Mundial de la Asistencia Humanitaria
Día Mundial de la Asistencia Humanitaria  Viandantes pasan junto a unos autobuses utilizados como barricadas sobre edificios en ruinas en Alepo. REUTERS

En un gesto de desesperación que refleja la impotencia de la comunidad internacional para frenar la guerra en Siria, el mediador de Naciones Unidas en el conflicto, Staffan de Mistura, suspendió ayer sus reuniones en Ginebra para urgir a un alto el fuego de al menos 48 horas en Alepo. En lo que va de mes, ningún convoy con ayuda humanitaria internacional ha podido alcanzar la gran ciudad del norte del país (1,5 millones de habitantes), dividida por los combates desde 2012, ni otras zonas asediadas donde más de medio millón de civiles carecen de lo más elemental para sobrevivir. “En nombre del secretario general, en el de Naciones Unidas y en el del pueblo sirio insisto de reclamar una pausa de 48 horas en los combates para poder empezar a distribuir ayuda”, proclamó el veterano diplomático italo-sueco después de haber cancelado la reunión de sus equipo de ayuda humanitaria a los pocos minutos de su inicio. “Será necesaria la máxima implicación no solo de los dos copresidentes (Rusia y EE UU, en el grupo de contacto para Siria), sino también de quienes tengan influencia sobre los combatientes en el terreno”, advirtió De Mistura, que aspiraba poder la reanudar la negociaciones de paz este mes.

El Ministerio de Defensa de Rusia mostró a través de Twitter su disposición a establecer “pausas humanitarias” semanales de 48 horas de duración en los combates a partir de la próxima semana, según informó Reuters. Moscú, que desplegó en septiembre del año pasado su Fuerza Aérea en Siria en apoyo del régimen del presidente Bachar el Asad, ofreció recientemente establecer ceses de hostilidades de tres horas de duración en Alepo a fin de permitir la entrad de comida y medicinas para la población civil de Alepo, pero la ONU descartó que pudiera hacer llegar la ayuda en tan corto espacio de tiempo. Un niño en la zona de Alepo controlada por el Gobierno.

Después de más de cinco años de hostilidades, más de 290.000 muertos y con la mitad de la población de Siria desplazada, el foco de la guerra civil se ha concentrado en la batalla de Alepo desde hace más de cuatro meses —cuando salto en pedazos la última tregua apadrinada por Washington y Moscú y se cancelaron las conversaciones de Ginebra—. El régimen rompió hace un mes las líneas rebeldes, cuyas fuerzas quedaron cercadas junto con 250.000 civiles, pero los insurgentes arrebataron más tarde su principal vía de suministro a las tropas leales a Damasco, que a su vez se vieron asediadas en distritos donde residen 1,2 millones de personas.

Los movimientos militares sobre el tablero de Alepo, donde ayer continuaban los bombardeos, parecen seguir sumando cero. La población de la que fue principal urbe comercial siria se halla mientras tanto al borde a de la catástrofe, por la falta de agua y electricidad. Unicef alertaba ya hace la semana pasada del peligro que corre la vida de unos 100.000 niños en barrios controlados por los rebeldes, cuyas familias extraen agua de pozos que pueden estar contaminados por materias fecales. La situación sanitaria también resulta preocupante. En la parte este de la ciudad, ocho de sus diez hospitales y 13 de sus 28 centros de salud se hallan seriamente dañados o fuera de servicio desde comienzos de agosto, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además de su implicación en la batalla en Alepo, la aviación rusa siguió bombardeando ayer por tercer día consecutivo desde su nueva base cedida por Irán posiciones del Estado Islámico en en la provincia nororiental de Deir Ezzor. Los 200.000 habitantes de la capital provincial del mismo nombre, controlada por las fuerzas gubernamentales aunque cercada por el ISIS, es la única zona asediada cuyos civiles han podido recibir auxilio de la ONU, en este caso lanzada con paracaídas desde el aire. Los ataques aéreos de sirios y rusos golpearon también el feudo rebelde de Idlib para evitar el envío de refuerzos a Alepo, situado a unos 60 kilómetros al sureste. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos contabilizó 25 muertos en estas acciones.

“Hoy (por ayer) es el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria”, recordaba De Mistura ante la prensa en Ginebra, “Lo único que vemos y oímos en Siria es combates, ofensivas, contraofensivas, cohetes, barriles bomba, morteros, cañones, napalm, gas de cloro, francotiradores, bombardeos, atentados suicidas”, lamentó el mediador de la ONU. En lo que va de mes han muerto solo en Alepo al menos 146 civiles, en ellos 22 niños.

Más información