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IRINA BOKOVA | Directora general de Unesco

“En Siria hay decenas de excavaciones ilegales”

La directora general de Unesco, candidata a la secretaría general de Naciones Unidas, promete acabar con la burocracia de la organización

lrina Bokova, Directora de la Unesco, durante su visita a Madrid.
lrina Bokova, Directora de la Unesco, durante su visita a Madrid. EL PAÍS

Irina Bokova (Sofía, 1952) ha dado un paso al frente y se ha postulado para dirigir Naciones Unidas. 70 años y ocho secretarios generales después, comienza a tomar cuerpo la idea de que le ha llegado el turno a una mujer. Bokova, actual directora de Unesco, la agencia de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura está bien posicionada. Si su candidatura triunfa, promete reducir la burocracia que carcome la ONU y dar prioridad a la resolución de conflictos. Bokova alerta del auge de los extremismos en el planeta y le preocupa el expolio de bienes protegidos en Afganistán y en Siria, donde asegura que tanto el régimen como el autoproclamado Estado Islámico excavan y destrozan sin control el patrimonio de la humanidad.

Pregunta. ¿Por qué es importante que haya una mujer al frente de la ONU?

Respuesta. Porque envía una señal fuerte. Una señal igualdad, de que las mujeres tienen también responsabilidad en asuntos importantes. Es un proceso natural, no es nada extraordinario que haya mujeres capaces de hacer cosas importantes, pero hasta ahora no había sucedido. Es el momento de que suceda.

P. ¿Por qué no ha sucedido? ¿Cuáles son las principales resistencias?

R. Son procesos históricos. Venimos de siglos de una sociedad en la que hasta hace poco las mujeres no votaban. Se nos olvida que es un fenómeno muy reciente, también en Europa. Olvidamos que hay países en los que las mujeres están todavía excluidas, que son procesos que empiezan muy temprano, en las escuelas, con los juguetes. A las niñas se les da cazuelas y a los chicos equipos de química y coches. No es solo una cuestión de elegir secretaria general, si no de que se produzca un cambio profundo.

P. ¿Cuál sería su primera decisión al frente de la ONU?

R. Fortalecer los procesos de paz. Los conflictos y las crisis humanitarias deben ser la prioridad.

P. A los enviados de la ONU les vence la desesperación tras cinco años de conflicto. ¿Cómo podría tener la ONU un impacto realmente efectivo en Siria?.

R. En Siria, Naciones Unidas es la única plataforma donde por lo menos hay un proceso negociador, de acceso humanitario, de protección del patrimonio cultural.

P. Como hemos visto en Palmira, el autoproclamado Estado Islámico expolia el patrimonio cultural. ¿Qué importancia tiene el contrabando de bienes culturales en la financiación del Isis?

R. Nadie tiene datos concretos, porque es un fenómeno criminal e ilícito, pero sabemos con certeza que está sucediendo, según nos informa nuestra oficina de crimen y droga de Nueva York y los colegas de Interpol con los que trabajamos. Es muy difícil frenar los saqueos porque no son objetos que sean saqueados de museos ni que estén inventariados, sino que son producto de excavaciones ilegales. Hay decenas de operaciones arqueológicas ilegales en este momento que detectamos gracias a las imágenes por satélite. Vemos grandes agujeros en la tierra alrededor de lugares de interés cultural que no se parecen en nada a excavaciones tradicionales ni estructuradas, pero es muy difícil saber qué se han llevado.

P. ¿Han hallado muchos objetos fruto del expolio?

P. Sí, cada día aparecen objetos en Finlandia, Reino Unido, Suiza, Francia… Ahora trabajamos para que los países de la Unión Europea utilicen todos las mismas reglas para controlar el tráfico a lo largo de sus fronteras. Uno de los problemas es la falta de armonización en el traslado de estos bienes entre países europeos. Ahora vengo de Afganistán, otro de los países que tiene enormes dificultades para preservar su herencia arqueológica.

P. ¿Hasta qué punto las fuerzas del régimen sirio participan también en el expolio? Con las imágenes por satélite se puede saber si las excavaciones se realizan en zonas controladas por Bachar el Asad.

R. En Siria observamos saqueos descomunales. Trabajamos con el director de antigüedades en Damasco, pero también con expertos repartidos por toda Siria. No somos una agencia que investiga, nosotros analizamos la información que nos llega, pero sí, hemos visto destrucción procedente de todas las partes. Eso está claro.

P. En la otra punta del globo, el galeón San José hundido junto a la costa de Colombia cargado de oro y plata y recientemente descubierto ha reabierto la polémica sobre el patrimonio submarino español. ¿Qué solución defiende?.

R. La Convención de la Unesco sobre el patrimonio subacuático juega un papel muy importante y pedimos a Colombia que la ratifique. Sin una base legal es difícil avanzar. Lo más importante es que haya un diálogo y en ese sentido hay buenas noticias. Me temo que es lo máximo que puedo decir en este momento.

P. Si Colombia firma la convención, ¿Cuál sería el siguiente paso desde el punto de vista de la Unesco?

R. Prefiero no comentar.

P. ¿Cree que las cuevas de Altamira deben abrirse al público?.

R. La experiencia es que las cuevas son lugares muy delicados debido al cambio climático, las bacterias… Tal vez sea mejor construir réplicas que abrirlas al público como han hecho en toras cuevas.

P. Unesco acaba de publicar un informe sobre el impacto del cambio climático en el patrimonio de la humanidad. Hablan de la situación de Venecia entre otras. ¿Cómo de preocupante es la situación?

R. Es un asunto muy visible. El aumento del nivel del mar, el Niño, la desertificación, la deforestación y el cambio climático están teniendo un impacto enorme en el patrimonio. Hay que tomárselo muy en serio.

Polarización peligrosa

P. Unesco trabaja para combatir el discurso del odio. Los discursos extremos ganan terreno, también en Europa. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

R. La Unesco se creó hace 70 con la idea de construir la paz en la mente de la gente, justo después de la shoah. Hay que estar muy vigilantes porque vemos que el extremismo crece en todo el mundo. Los extremistas quieren hacer una limpieza cultural, quieren borrar la memoria cultural como en el caso del Estado Islámico. Vemos como crece el antisemitismo, la estigmatización de los musulmanes en Europa… asistimos a una polarización muy peligrosa.

P. En 2011, Estados Unidos dejó de financiar la Unesco, después de que admitieran a Palestina como Estado miembro. ¿Hasta qué punto es posible sobrevivir sin el respaldo de EE UU?

R. Trabajamos mucho con EE UU, la relación es buena, pero la cuestión de la financiación es difícil. Hemos perdido el 22% de nuestros ingresos en los últimos cinco años, pero no hemos abandonado ninguna de nuestras actividades. Hemos aprendido a hacer más con menos y es una experiencia que podría ser muy útil para acabar con la burocracia en la ONU.