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Rousseff dice en la ONU que Brasil sabrá evitar cualquier “retroceso”

La presidenta aprovecha el acto del clima para reivindicarse ante el proceso de destitución

Dilma Rousseff, este viernes en su discurso ante la ONU, en Nueva York.
Dilma Rousseff, este viernes en su discurso ante la ONU, en Nueva York. REUTERS

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, llevó este viernes al centro de Naciones Unidas la crisis política que atraviesa su país y en la que se encuentra ella misma, cuyo proceso de destitución tiene ya luz verde los diputados y avanza hacia el Senado. Rousseff aprovechó una ceremonia de alto nivel en Nueva York, la firma del acuerdo del clima de París que reúne a 171 países, para hacer el enésimo llamamiento a los brasileños, aunque esta vez se cuidó de hablar de “golpe de estado”, sino que resaltó que el pueblo evitará cualquier “retroceso” democrático, un mensaje a medio camino entre la reivindicación y la esperanza.

La presidenta se refirió “al momento tan grave que vive Brasil” en el que es su primer viaje internacional desde la votación de la Cámara de los Diputados. Al final de su intervención sobre los compromisos del país en la reducción de gases contaminante, lanzó su llamamiento: “A pesar de todo, tengo que decir que Brasil es una gran nación, con una sociedad que superó el autoritarismo en el pasado y logró construir una democracia viva”, enfatizó, para remachar acto seguido: “Nuestro pueblo trabaja duro, ama la libertad y no dudo de que va evitar cualquier retroceso”.

Rousseff acabó declarándose “agradecida” con “todos los líderes que han expresado su solidaridad” con ella. Pero hasta ahora, al menos públicamente, entre esos líderes a los que expresó agradecimiento no figuran más que Uruguay, Bolivia, Venezuela y Ecuador, así como la jefatura de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

El proceso de impeachment se apoya en unas prácticas irregulares del Gobierno para equilibrar el presupuesto mediante préstamos de bancos públicos, aunque detrás de esta crisis política se encuentra sobre todo la grave crisis económica que castiga al país y escándalos de corrupción como el del caso Petrobras.

La dirigente no participó en la sesión especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGASS), esta misma semana, pero sí ha decidido aprovechar la cita sobre el clima. Como mando al cargo en el país ha dejado al vicepresidente, Michel Temer, quien hace tiempo que dejó de ser su aliado y a quien la presidenta ha tachado de “golpista y conspirador”.

Este también la criticó el día anterior por utilizar la ceremonia de la ONU para defenderse. Una vez aprobado el proceso de “impeachment” por parte de la Cámara de Diputados, es el Senado el que debe aprobarlo por mayoría simple. El mecanismo implica que la presidenta sea apartada de su cargo durante un proceso de unos seis meses mientras se le juzga en ambas Cámaras. La división en la calles de Brasil se pudo palpar también en las inmediaciones del cuartes general de Naciones Unidas, en Nueva York, donde un grupo portaba carteles que clamaban por un “Fora Dilma” y otro exhibía otros que denunciban “un golpe”.

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