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Orbán dice que el problema de refugiados no es europeo, sino alemán

El primer ministro explica que Alemania no quiere que los refugiados abandonen Hungría

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, afirmó este jueves que el problema de la crisis de refugiados y de migración "no es europeo, sino alemán", y explicó que no deja que esas personas abandonen Hungría porque tienen que ser registradas tal y como exigen las leyes europeas. Orbán, en unas duras declaraciones, ha dejado claro su mensaje final: "Lo prioritario es defender las fronteras exteriores", ha resaltado el líder ultraconservador.

"Entre nosotros, el problema no es europeo; es un problema alemán. Nadie quiere permanecer en Hungría. No tenemos ningún problema con los que quieren quedarse, pero nadie quiere permanecer. Tampoco en Eslovaquia, ni en Polonia ni Estonia. Todos quieren ir a Alemania y nuestro trabajo es registrar" a los refugiados, recalcó. En su opinión, sin un control estricto de las fronteras se "invita" a los refugiados a venir a Europa. Orbán critica, además, que "la mayoría de los que entran [en Hungría] son inmigrantes ilegales que no vienen de un país en conflicto, sino que vienen a buscar una mejor vida".

Orbán se ha reunido esta mañana con el presidente del Consejo, Donald Tusk, con quién, además, ha mantenido un cruce de acusaciones sobre la moralidad cristiana. Orbán no quiere un gran número de musulmanes en su país, a lo que Tusk le reprochó que eso iba precisamente en contra de los valores cristianos.

El primer ministro de Hungría ha echado balones fuera y ha reprochado a la canciller Merkel las "falsas ilusiones" generadas a los inmigrantes y refugiados para acceder a territorio comunitario. "No deben [los inmigrantes] poner en peligro sus vidas por algo que no es real", ha insistido el líder quien ha defendido que está cumpliendo estrictamente con la ley europea al no dejar salir del país a los inmigrantes y refugiados que quieren ir a Alemania o Suecia. "Tenemos unas regulaciones muy claras y los cancilleres de Austria y Alemania han dicho claramente que nadie puede salir sin haber sido registrado. No es una estrategia, es cumplir la legislación", adujo Orbán tras reunirse esta mañana con el presidente del Parlamento Europeo (PE), Martin Schulz.

Orbán subrayó que las regulaciones como el código Schengen, el sistema Dublín y Frontex dicen "claramente que el control de las fronteras externas es la responsabilidad y la obligación de los Estados miembros", y los jefes de Estado y de Gobierno de la UE recalcaron en la última cumbre esa necesidad. El líder magiar se ha mostrado contundente a la hora de tomar medidas en su frontera sur (con Serbia) y ha dejado entrever que abrirá puntos fronterizos concretos por donde los refugiados "que huyan de los bombardeos" podrán entrar "durante unas horas establecidas".

Según varios expertos —incluído ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados— si la frontera entre Serbia y Hungría se cerrara, el flujo migratorio rotaría de Serbia hacia Croacia, pero Orbán también tiene sus planes: "Si hay que cerrar nuestra frontera con Croacia, se hará", sentenció.

Medidas más duras

Orbán igualmente se refirió al paquete legal que debatirá este jueves el Parlamento húngaro que establece penas de cárcel por entrar de forma ilegal en el país, y al levantamiento de una "barrera física" en referencia a la alambrada y la valla que construye su país para impedir la llegada masiva de refugiados y migrantes.

"Todo esto junto puede crear una nueva situación en Hungría y Europa a partir del 15 de septiembre", afirmó, y explicó que su Gobierno informará durante una semana a los demandantes de asilo, a los traficantes, a los países vecinos de la nueva regulación y de cómo pueden ingresar al país y cómo no.

"Creo que tendrá sentido y tendrá éxito" la nueva legislación, y así Hungría estará a la "cabeza del control de la frontera y en una situación para cumplir las regulaciones creadas por los líderes europeos para los Estados miembros", dijo el primer ministro magiar.

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