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“Si la ‘troika’ viera a los jubilados no apretaría tanto las tuercas”

Largas colas de pensionistas ante las sucursales abiertas para que cobren la jubilación

Una multitud de pensionistas ante una sucursal bancaria en Atenas.
Una multitud de pensionistas ante una sucursal bancaria en Atenas. EFE

Los jubilados griegos han acudido hoy masivamente a los bancos que se han abierto para que puedan cobrar parte de su pensión después de tres días de corralito financiero con las sucursales y la Bolsa cerradas.

A las ocho en punto, cuando abrieron cerca del millar de oficinas que cuatro entidades bancarias han dispuesto para atender a los pensionistas hasta el viernes, se registraban numerosas colas y algunas escenas de nerviosismo. Y, sobre todo, impaciencia. Tres de los bancos (Alpha Bank, Eurobank y Banco Nacional de Grecia) han dispuesto el acceso a la ventanilla por orden alfabético, mientras que sólo uno, el Piraeus Bank, atiende a los jubilados por orden de llegada, con empleados en la puerta regulando el tránsito y repartiendo números. Los pensionistas podrán sacar un máximo de 120 euros hasta la reapertura definitiva de los bancos, teóricamente tras el referéndum del próximo domingo.

Dímitra, sentada en el hall de una sucursal del Banco Nacional de Grecia (principal entidad comercial del país), hacía cuentas esta mañana con varios documentos en la mano: “Tengo tarjeta y puedo sacar dinero del cajero, con el límite de 60 euros por día por cada cliente y cuenta, pero mi marido está enfermo y necesito más para pagar al médico, por eso he venido a buscar más dinero”.

Una discreta presencia policial para evitar incidentes y, sobre todo, para garantizar la seguridad de los mayores era visible en torno a las oficinas bancarias, cuya localización está disponible en la lista colgada por el Ministerio de Finanzas en su página web; también hay copias de la relación de oficinas abiertas a la entrada de las sucursales.El número final de establecimientos abiertos ha resultado ser el doble del inicialmente previsto a la vista de que los pensionistas en su mayoría no disponen de tarjeta de débito o no quieren usarla.

Es el caso de Ilias, 78 años y con una pensión de 1.000 euros “tras los recortes”. Antiguo empleado de una compañía naviera, ha sacado los 120 euros pero teme el destino de sus ahorros si la situación se complica, por lo que está dispuesto a votar sí en el referéndum del domingo. “No digo que el Gobierno no tenga razón en muchas cosas que reclama a los socios, como proteger a los sectores de la población más desfavorecidos que tanto han sufrido por la crisis, pero no se puede negociar de esta manera. No es de recibo entrar como elefante en una cacharrería [en Bruselas], con eso sólo se logran desastres, como los que vemos ahora. Se necesita más que nunca sensatez y sangre fría, y han demostrado no tenerla”.

Yorgos IKonomu ha tirado de tarjeta para sacar 60 euros, “para dos o tres días". "Tengo todas las facturas domiciliadas y el pago de recibos y contribuciones se puede hacer normalmente por Internet”, afirma. Va a votar no en el referéndum porque, aunque no concuerda en todo con la postura del Gobierno, a su juicio “es el menos malo" que pueden tener. “Si la troika viera la cantidad de jubilados que no tienen literalmente para comer, no apretarían tanto las tuercas. Esta es una situación muy difícil, no lo niego, pero decir sí a todo sólo nos ha llevado a la ruina”.

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