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El médico de Nueva York contagiado de ébola recibe el alta

El doctor Spencer era el último enfermo del virus en tratamiento en Estados Unidos

Entrada del hospital Bellevue, donde fue tratado Spencer.
Entrada del hospital Bellevue, donde fue tratado Spencer. AP

El doctor Craig Spencer, de 33 años, el primer caso de ébola en Nueva York que motivó un despliegue sin precedentes para evitar la extensión del virus, será dado de alta este martes en el hospital Bellevue, donde ha estado ingresado y aislado desde el pasado 23 de octubre, según han informado fuentes del Ayuntamiento. “Después de un riguroso tratamiento y tras haber sido practicadas las pruebas necesarias, el doctor Spencer ha sido declarado libre de contagio”, señaló un portavoz municipal.

El doctor Spencer no supone ningún riesgo para la salud pública

Ana Marengo, portavoz del hospital Bellevue

Está previsto que el médico comparezca este martes ante los medios de comunicación para hacer una declaración, acompañado del alcalde, Bill de Blasio. “El doctor Spencer no supone ningún riesgo para la salud pública y mañana abandonará el centro”, confirmó Ana Marengo, portavoz del hospital Bellevue, una de las instituciones de referencia del Estado de Nueva York para atender casos de ébola.

El médico contrajo la enfermedad en Guinea, donde colaboraba con Médicos sin Fronteras. Regreso a Nueva York el 17 de octubre y seis días después fue ingresado con fiebre alta. Las pruebas confirmaron que se trataba del ébola. Inmediatamente, las autoridades sanitarias lanzaron un gran despliegue para localizar a las personas que habían estado en contacto con el médico. La novia y dos amigos fueron aislados en sus domicilios, ya que no presentaban síntomas. También fueron esterilizados los lugares de Nueva York (una bolera en Brooklyn, un café y un restaurante en Manhattan) por los que el médico pasó antes de sentirse enfermo. El taxista con el que viajó en uno de sus trayectos por la ciudad tampoco resultó contagiado.

El Ayuntamiento no informó si Spencer volverá a su casa en Hamilton Heights, en el norte de Manhattan, donde su novia continúa en cuarentena, o si se instalará en otro lugar. Los dos amigos que también fueron aislados ya han podido volver a su vida normal. Pese a la gravedad de su estado en las primeras fases de la enfermedad, Spencer mejoró día a día, hasta el punto de solicitar su banjo y una bicicleta estática para hacer ejercicio.

El médico ha recibido tratamiento con un medicamento experimental y con transfusiones de la sangre de Nancy Writebol, la misionera de 59 años que se infectó de ébola en Liberia y sobrevivió a la enfermedad. La recuperación del médico ha confirmado que el combate contra el virus con los medios adecuados produce resultados positivos en un porcentaje muy elevado de casos. Mientras que en los países de África Occidental afectados (Guinea, Liberia y Sierra Leona) fallece el 80% de los enfermos, ocho de los nueve pacientes tratados en Estados Unidos han sobrevivido, al igual que la enfermera española Teresa Romero. El único fallecido en suelo estadounidense por ébola fue el ciudadano liberiano Thomas Eric Duncan, cuyo diagnóstico se retrasó más de lo debido por una mala praxis del hospital donde fue atendido.

La experiencia de Dallas, con dos enfermeras infectadas por su contacto con Duncan, permitió abordar el caso de Spencer en Nueva York con más garantías. A las 24 horas del ingreso del médico en el hospital, el Gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, y su homólogo de Nueva Jersey, Chris Christie, anunciaron que todos los pasajeros llegados de África Occidental deberían someterse a una cuarentena obligatoria de 21 días.

El ébola ha matado a casi 5.000 personas e infectado a más de 13.000

La medida fue duramente criticada por la Casa Blanca y por las autoridades sanitarias federales por considerarla exagerada y alarmista. La polémica aumentó cuando una enfermera llegada de África Occidental al aeropuerto de Newark (Nueva Jersey), Kaci Hickox, protestó por su confinamiento y publicó unas fotos de las lamentables condiciones en que se encontraba, en una tienda de campaña y con un retrete metálico.

Hickox, que tras ser puesta en cuarentena tuvo unas décimas de fiebre sin más consecuencias, contrató a un abogado para denunciar su situación y obtener su liberación. Un juez le dio la razón y anuló su cuarentena. La enfermera ha anunciado a la prensa local de Maine, donde reside, que tiene previsto abandonar junto a su novio su domicilio por sentirse acosada por algunos vecinos.

El ébola ha matado a casi 5.000 personas e infectado a más de 13.000 desde que se manifestó en África Occidental a principios de año, según los datos de la Organización Mundial de la Salud. Los expertos insisten en que el contagio sólo se produce a través de los fluidos corporales cuando la persona enferma presenta síntomas.

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