Argentina amenaza con expulsar al encargado de la embajada de EE UU

El Ministerio de Exteriores sudamericano alega una injerencia indebida del estadounidense por opinar sobre la crisis de deuda

El ministro de Asuntos Exteriores argentino, Héctor Timerman.
El ministro de Asuntos Exteriores argentino, Héctor Timerman. archivo (EFE)

La crisis de deuda de Argentina por el bloqueo judicial de EE UU va aumentando la tensión entre ambos países. Un día después de que el encargado interino de la embajada norteamericana en Buenos Aires, Kevin Sullivan, recomendara al Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner que saliera del default (impago), el ministro de Relaciones Exteriores argentino, Héctor Timerman, lo citó este martes a su oficina y le advirtió de que, “de repetirse este tipo de intromisiones en los asuntos internos de Argentina, se adoptarán las más severas medidas estipuladas en la Convención de Viena sobre la conducta de los representantes diplomáticos”. Es decir, lo amenazó con expulsarlo del territorio argentino.

El Gobierno de Fernández niega que se encuentre en suspensión de pagos desde julio pasado. Alega que ha depositado el dinero para los acreedores en EE UU, Reino Unido y Japón y que han sido los agentes de pago, The Bank of New York Mellon y JP Morgan, los que no lo transfirieron a los destinatarios. Los bancos argumentan que han cumplido una orden del juez de Nueva York Thomas Griesa. Agencias de riesgo crediticio han calificado a Argentina en impago restringido, es decir, en solo algunos de sus títulos públicos.

"Es importante que Argentina salga del default lo antes posible para poder retornar a la senda del crecimiento económico sustentable y atraer la inversión que necesita”, opinó Sullivan, encargado de negocios de la embajada de EE UU, en una entrevista con el periódico Clarín. Desde 2013 que la superpotencia carece de un embajador en Argentina porque el Congreso norteamericano aún no ha aprobado al candidato propuesto por el Gobierno de Barack Obama.

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Tras recibir a Sullivan en su despacho, Timerman informó a través de un comunicado de prensa que le expresó “el profundo malestar y el enérgico rechazo del Gobierno argentino por las impropias declaraciones”. Añadió que “Argentina no tiene deudas en cesación de pagos con EE UU ni con ningún otro país”, después de que les pagara en julio pasado a los países acreedores reunidos en el Club de París la primera cuota de una deuda que Buenos Aires había dejado de abonar en el colapso económico de 2001. Recordó que el Gobierno de Obama “conoce las consecuencias perversas de la sentencia del juez Griesa, tal como lo expresó en abril de 2012 en su presentación como amicus curiae (amigo del tribunal) de Argentina". En aquel entonces, el Ejecutivo demócrata había defendido al peronista de Fernández porque sostenía que el fallo perjudicaría las futuras reestructuraciones de deuda de otros países. La crisis de deuda de Buenos Aires de julio pasado ha dejado sin cobrar a inversores con bonos argentinos emitidos en Nueva York, Londres y Tokio, incluidos fondos norteamericanos.

"Los dichos sobre un supuesto default por parte del diplomático no tienen ningún asidero fáctico, sino que coinciden con la postura de los fondos buitre”, se quejó Timerman. Estos inversores que se dedican a comprar deuda impaga para oponerse a las reestructuraciones y litigar en los tribunales han conseguido en junio pasado un fallo definitivo de EE UU que bloquea el pago de deuda argentina refinanciada en 2005 y 2010 hasta que les abone a ellos, que tienen bonos impagos desde 2001.

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El ministro argentino lamentó que “EE UU no se haya unido al amplio consenso logrado en las Naciones Unidas" en el que la mayoría de países, casi todos en vías de desarrollo, aprobó una resolución que aboga por un marco legal para las reestructuraciones de deuda soberana. EE UU votó en contra. Los demás países ricos se dividieron entre el sufragio negativo y la abstención, opción que prefirió España. Timerman también reconoció que Washington no ha aceptado la demanda en su contra que le formuló Buenos Aires ante el Tribunal Internacional de la ONU, en La Haya, por el fallo que ha bloqueado el pago de la deuda.

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