Texas busca regularizar el entierro de inmigrantes anónimos

El Valle Central es una de las áreas más afectadas por las muertes de los que cruzan ilegalmente la frontera

Exhumación de uno de los cuerpos hallados en Falfurrias (Texas).
Exhumación de uno de los cuerpos hallados en Falfurrias (Texas).TODD YATES (AP)

Aunque el Valle Central de Texas ha sido una de las áreas más afectadas por los fallecimientos de indocumentados que deciden cruzar ilegalmente la frontera de Estados Unidos, el Estado y los condados aledaños no tienen normas preestablecidas respecto a cómo manejar el entierro de personas no identificadas.

En junio pasado, un grupo de estudiantes de arqueología de la Universidad de Baylor exhumó 52 tumbas en Falfurrias, en el interior del Condado de Brooks. Encontraron varios cuerpos apilados en un solo nicho, algunos envueltos en bolsas plásticas e incluso mezclados. El caso acaparó la atención de los medios de comunicación y  entonces las autoridades decidieron comenzar las investigaciones para esclarecer responsabilidades. Estas apuntaban, sobre todo, a las funerarias que se encargaron de los entierros. En concreto, la funeraria Del Angel Howard Williams.

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Pero en las conclusiones finales a las que llegó la policía rural Texas Rangers se hacía hincapié en que la Comisión de Servicios Funerarios de Texas (TFSC), encargada de la supervisión de cementerios en el Estado, no dispone de ningún estatuto que regule la proximidad entre las tumbas y límites para posicionarlas. “No existe nada que prohíba el entierro de dos o más grupos de restos humanos en una misma tumba o incluso en el mismo ataúd o depositario”, revela el informe policial.

El documento va más allá y asegura que el manejo de los restos de inmigrantes indocumentados es un desafío debido a las condiciones medioambientales de Texas, donde están expuestos a un intenso calor y a depredadores que se alimentan de los cuerpos. “Están tan deteriorados que pueden mezclarse los restos y remover correctamente los cuerpos sin cometer errores se convierte en un desafío. Es razonable que se puedan juntar dos en un mismo contenedor",  agrega el informe.

Se trata de un problema que ha afectado especialmente al Condado de Brooks. Ahí se encuentra un puesto de control de la Patrulla Fronteriza, sobre la carretera 281. Los llamados coyotes o personas que cruzan a indocumentados a cambio de dinero, tienen como costumbre bajar a quienes los acompañan antes de llegar a ese lugar y hacerlos franquear el control caminando.

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La identificación de los restos de inmigrantes es un desafío debido al intenso calor y a los depredadores que se alimentan de los cuerpos

En ese esfuerzo, muchos mueren y es entonces cuando las autoridades locales se hacen cargo, porque los cuerpos aparecen en los ranchos cercanos. Falfurrias es el sector más afectado.

En 2012 se hallaron 129 inmigrantes fallecidos, en 2013 fueron 87 y este año se han registrado 46, según confirma el subdirector de la Oficina del Sheriff en el Condado Brooks, Benny Martínez. “No tenemos suficiente personal ni recursos para lidiar con este problema”, insistió.

El informe de Texas Rangers especifica que el Condado de Brooks “no está equipado para manejar un incremento fuerte en el número de personas fallecidas” cruzando la frontera. “No pueden conducir investigaciones sobre la gestión de restos no identificados porque no tiene personal y los recursos financieros necesarios”, agregó.

En 2013, el condado comenzó a realizar exámenes de ADN para identificar a las víctimas, como lo exige la ley estatal. Desde entonces, los cuerpos son llevados a la médico forense en el Condado de Webb Corinne Stern.

Luego son almacenados en Texas State University, donde la antropóloga Lori Baker —quien lideró la exhumación de las tumbas en Falfurrias— es profesora asistente. La antropóloga forense Kate Spradley es la encargada de recibir y almacenar los cuerpos de los inmigrantes que no han logrado ser identificados. Actualmente está enfocada en un proyecto para generar nuevos datos y métodos para la estimación de género y ascendencia de individuos que son considerados hispanos.

Los condados fronterizos cercanos a Falfurrias no se enfrentan al mismo problema a nivel local. “Afortunadamente no hemos tenido este tipo de muertes, quizás porque estamos más lejos del puesto de control de la Patrulla Fronteriza. Tenemos tráfico de droga y humano, pero no muertes”, aseguró el sheriff de Willacy, Larry Spence.

Sin una norma general, queda a criterio de las autoridades locales lo que ocurre con aquellos que mueren perdidos en la frontera, guardando con ellos el secreto de su identidad.

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