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Turquía quiere ser la ‘potencia humanitaria’ regional

Ankara asiste a víctimas procedentes de Siria, Irak, Palestina y Ucrania

Un niño sirio refugiado mira a su madre recoger basura en Estambul. Ampliar foto
Un niño sirio refugiado mira a su madre recoger basura en Estambul.

Rodeado de países en guerra y de dos “catástrofes humanitarias” en Siria e Irak, según la ONU, Turquía se ha convertido en un país refugio y origen de asistencia humanitaria para diferentes poblaciones en la región.

En los últimos días, Turquía ha anunciado que está construyendo dos campos para yazidíes y otros desplazados en el norte de Irak cerca de las localidades iraquíes de Dohuk y Zakho, junto a la frontera turca, con capacidad para 21.000 personas. Además, más de 2.300 miembros de la minoría yazidí habrían cruzado la frontera hacia Turquía, según informaciones desde el terreno, y Ankara ha enviado grandes cantidades de ayuda humanitaria a los miles de yazidíes que habían quedado atrapados en las montañas, sin apenas agua ni comida, huyendo de la milicia yihadista del Estado Islámico (EI).

Además, Turquía también ha enviado asistencia humanitaria e iniciado la construcción de otro campo cerca de Dohuk para acoger a 20.000 turcomanos, otra minoría iraquí también desplazada por el avance del EI, cuya milicia está acusada de masacrar a los hombres de otros grupos religiosos y de capturar a las mujeres para convertirlas en concubinas.

Otro pueblo túrquico, los tártaros de Crimea, la península ucrania anexionada por Rusia, también han encontrado ayuda en Turquía, que a finales de julio empezó a transportar a enfermos tártaros para ofrecerles tratamiento médico.

Esta asistencia encaja en las ambiciones neootomanas del actual Gobierno turco, que aspira a convertirse en la potencia de la región antiguamente ocupada por el Imperio Otomano.

“No sólo Turquía sino también Islamabad, Erbil [la capital de la región kurda en Irak], Beirut, Sarajevo, Skopje, Hama, Homs [ambas ciudades sirias], Ramallah, Gaza [ambas en Palestina], Jerusalén, han ganado [con mi victoria electoral]”, un exultante Recep Tayyip Erdogan aseguró hace unos días, durante su discurso como el recién elegido presidente de la República en Turquía.

En ese mismo discurso, Erdogan, que aún es técnicamente el primer ministro, anunció que Turquía iba a evacuar y a tratar palestinos heridos durante la última ofensiva israelí en Gaza. El día siguiente aterrizaron en Ankara las primeras cuatro víctimas y, de momento, el Gobierno turco, que se ha quejado de la falta de colaboración de Israel, ha trasladado a cerca de 50 palestinos heridos.

Además, actualmente Turquía acoge a más de 1,2 millones de refugiados sirios, hacia quienes Ankara ha mantenido generalmente una política de puertas abiertas desde el inicio de la guerra en Siria en marzo de 2011.

No sólo intervención humanitaria

Pero estos datos muestran sólo la cara amable y humanitaria de Turquía, mientras otras informaciones apuntan a otros aspectos negativos de sus ambiciones regionales.

Precisamente, el Gobierno turco ha sido señalado como culpable del auge en Siria e Irak de las milicias yihadistas, a quienes en un primer momento Ankara habría visto como útiles en la lucha contra el presidente sirio, Bachar el Asad. Si no asistencia directa, sí parece que Turquía no hizo suficiente por detener el paso de militantes radicales por su territorio, quienes también lo han usado como base y para recibir atención médica, según denuncia el principal partido en la oposición. La Fundación para la Asistencia Humanitaria, una ONG turca cercana al Gobierno, ha sido igualmente acusada de tener conexiones con la red de Al Qaeda.

Además, la asistencia humanitaria tiene sus límites. En los últimos días, Turquía ha recibido críticas por no permitir a yazidíes sin pasaporte cruzar a territorio turco durante su huida. Y aunque el Gobierno de Erdogan se muestra orgulloso de acoger a refugiados sirios, lo cierto es que técnicamente ni siquiera son reconocidos como “refugiados”, lo que implicaría toda una serie de obligaciones según la legalidad internacional, sino como “invitados”.

Además, unos 912.000 sirios se han instalado en pueblos y ciudades, la gran mayoría cerca de la frontera con Siria, donde su presencia ha provocado tensiones y donde ha llegado a haber enfrentamientos entre la población local y los refugiados, que en ocasiones han sido trasladados forzosamente por las autoridades.

La comunidad internacional “debería empezar a compartir esta carga”, dijo hace unos días en rueda de prensa Fuat Oktay, director de la Autoridad turca para la Administración de Desastres y Emergencias, quien añadió que Turquía lleva gastados unos 2.600 millones de euros en los refugiados sirios pero que sólo ha recibido unos 170 millones de la comunidad internacional.