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El vicepresidente de Argentina descalifica al juez que lo juzga

Amado Boudou, acusado de corrupción, asegura que el magistrado actúa a las órdenes del diario Clarín

Amado Boudou, el pasado 7 de octubre de 2013 en Buenos Aires.
Amado Boudou, el pasado 7 de octubre de 2013 en Buenos Aires. EFE

Argentina está presenciando estos días un pulso de alto calibre entre el poder Ejecutivo y el Judicial. Por un lado se encuentra el vicepresidente del Gobierno, Amado Boudou, acusado de adquirir una empresa de impresión de billetes mientras era ministro de Economía. Y en otro lugar se haya el juez Ariel Lijo, en cuyas espaldas recae el peso de ser el primero en 30 años de democracia que cita a declarar como acusado a un vicepresidente. La fecha prevista de la indagatoria era el martes 16 de julio. Boudou pidió la nulidad del caso y al mismo tiempo el adelanto del interrogatorio. El caso seguirá adelante aunque el juez accedió a adelantar la indagatoria. Ya no se celebrará el 16 de julio sino el próximo lunes a las once de la mañana. Mientras tanto, Boudou espoleó sus ataques contra el juez.

Tras conocer el adelanto del interrogatorio, el vicepresidente difundió el lunes un escrito dirigido al juez y titulado Pronto despacho, en el que acusaba a Lijo de practicar una “retórica engañosa” y de haber tomado ya la decisión de procesarlo. “Tal como usted ya ha dejado trascender en varios medios de comunicación”, señalaba Boudou en su carta, “ya ha tomado la decisión de rechazar el planteo de nulidad [del caso], así como de dictar el procesamiento del suscripto en las presentes actuaciones”.

En el mismo escrito, el vicepresidente acusa al juez de actuar en connivencia con varios medios y solicita que su comparecencia del lunes sea televisada: “Siendo que mi persona y la investidura que represento ha sido mancillada, al amparo de las decisiones infundadas del magistrado y de los trascendidos periodísticos (en un acuerdo explícito entre uno y otros), habré de requerirle al Sr. Juez que permita la televisación [sic] de mi declaración en vivo”.

Boudou insistió en una emisora de radio: “Dado el tratamiento mediático que el juez le dio a la causa y las órdenes que recibe de [el consejero delegado de Clarín, Héctor] Magnetto, le pido que el lunes la indagatoria sea pasada en vivo, sobre todo por TN [canal del grupo Clarín]. Que todo el mundo pueda ver lo que le voy a decir al juez en la cara”.

El vicepresidente, quizás en plan irónico, ofreció al juez “las instalaciones del Senado de la Nación, cabeza de uno de los tres Poderes del Estado” para efectuar la indagatoria televisada si el juez “considera que no cuenta con espacio adecuado”. Finalmente, no será necesario ningún arreglo para la retransmisión en directo. El juez se la denegó a Boudou el viernes por la mañana con el sencillo argumento de que el Código Penal no lo permite.

Mientras tanto, el presidente de la Asociación de Magistrados, Luis María Cabral, repudió los ataques contra el juez. “La descalificación no puede ser cursada por la vía de la farandulización y mucho menos pretender resolver mediáticamente esta cuestión”, declaró Cabral a Infobae.

Pocas veces un juez en Argentina ha sufrido tantos ataques personales provenientes de la segunda máxima autoridad del Gobierno. Boudou ya provocó en abril 2012 la renuncia del fiscal general, Esteban Righi, al que acusó de amparar una red de influencias y contactos contra él. También consiguió hace dos años que fuesen apartados de su caso el juez que lo juzgaba y el fiscal que lo investigaban.

Boudou también ha acusado a Lijo de proteger a empresarios: “Habría que ver el juez a quién está protegiendo. En la causa está probado que hubo movimientos por 50 millones de pesos y el juez no cita a ningún empresario. (…) Le voy a preguntar al juez a quién está defendiendo”. En un programa difundido el jueves en un canal del Estado, Boudou reprochó al juez, como si lo tuviera delante: “Señor juez, usted tiene que leer las leyes. (…) Hay que sentar la cola [el trasero] un rato y leer el expediente, por lo menos para no hacer papelones, porque esto es un papelón”. El vicepresidente señaló, además, que si el juez había fijado en un primer momento la fecha del 16 de julio para la indagatoria no era por otra razón sino porque había decidido irse a ver el mundial a Brasil.

Finalmente, el vicepresidente de Argentina y presidente del Senado deberá sentarse ante el juez el lunes a las once de la mañana.