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Colombia captura a un ‘hacker’ que intentaba sabotear el proceso de paz

El ingeniero detenido colaboraba con la campaña del uribista Óscar Iván Zuluaga en el manejo de redes sociales. El candidato presidencial niega cualquier asociación con delitos de espionaje

Juan Manuel Santos saluda a su partidarios, este martes en Villavicencio.
Juan Manuel Santos saluda a su partidarios, este martes en Villavicencio. REUTERS

La Fiscalía colombiana ha descubierto una oficina al norte de Bogotá desde la que aparentemente se estaban interceptando de manera ilegal comunicaciones sobre el proceso de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC en Cuba. “La finalidad era sabotear, intervenir y afectar el proceso de paz y atentar contra la seguridad nacional”, dijo el martes el fiscal general, Eduardo Montealegre, en una rueda de prensa donde dio detalles del allanamiento a la oficina, que se realizó la noche del lunes.

El hecho que más polémica ha suscitado en el país es que el único capturado por el espionaje es un ingeniero llamado Andrés Fernando Sepúlveda, que dirigía este centro de interceptaciones ilegales además de prestar sus servicios a la campaña presidencial del opositor uribista, Óscar Iván Zuluaga, específicamente en el manejo de redes sociales y seguridad informática.

Desde el centro clandestino se habrían espiado las cuentas de correo electrónico del jefe de prensa de las FARC en La Habana, un correo institucional del Gobierno y el de dos periodistas cubanos que cubren los diálogos, explicó Montealegre. Se está investigando si también se tuvo acceso a los correos del presidente Juan Manuel Santos, algo que él ya había denunciado hace más de dos meses cuando salieron a la luz varios de sus correos personales. La Fiscalía asegura tener en su poder evidencias que apuntan a esa probabilidad.

Zuluaga reconoció en un comunicado que tanto Sepúlveda como su esposa, la actriz Lina Luna Rodríguez, le prestaban asesorías, que describió como “tareas convenidas a plena satisfacción de la campaña y sin ninguna queja de parte nuestra”. Luna fue la primera que se involucró en la campaña “elaborando mensajes concretos”, explicó el candidato. Luego lo hizo su madre Myriam de Lourdes con talleres de expresión y finalmente Sepúlveda, en el tema de redes sociales y seguridad informática.

El aspirante a la presidencia, que ha dicho que de ser elegido suspendería los diálogos de paz, intentó desmarcarse del escándalo y repudió que se interceptaran ilegalmente comunicaciones así como que estas se relacionaran con su campaña. “Si alguien ha cometido un delito, que lo castiguen, que no quede en la impunidad”, dijo el candidato que reaccionó de inmediato tratando de calmar las aguas.

Los santistas no tardaron en pronunciarse. Uno de ellos, el senador Armando Benedetti, acusó directamente a Zuluaga de querer afectar las negociaciones con las FARC. “Por su deseo de recuperar el poder, con premeditación y con sevicia, están queriendo acabar con el proceso de paz”, dijo a medios locales.

La Fiscalía ya ha anunciado que acusará a Sepúlveda de violación ilícita de comunicaciones, uso de software malicioso, interceptaciones de datos informáticos y espionaje, ya que estaba obteniendo “secretos políticos” del proceso de paz que desde hace año y medio se celebra en La Habana. Una de las reglas del juego de estos diálogos es que se realizan a puerta cerrada y aunque las partes han hecho públicos parte de los avances, solo darán a conocer a los colombianos el acuerdo final cuando todo esté firmado.

Según el fiscal general, Sepúlveda negociaba con la información confidencial del proceso de paz, pero no se sabe a quién se la vendía ni con qué propósito. “Es supremamente grave que dentro del allanamiento se encontró que este señor tenía las bases de datos de los desmovilizados de la guerrilla”. Sin embargo, descartó que esta oficina de espionaje fuera una sala de inteligencia del Ejército, despejando las dudas de que tuviera alguna relación con la que se descubrió en febrero, también en Bogotá, desde donde un grupo de militares habrían espiado a los negociadores con las FARC.

Algunos medios de comunicación colombianos han divulgado tuits de Sepúlveda, que podría pagar hasta 18 años de cárcel, en los que se nota su afinidad política con el uribismo y su animadversión hacia Santos. En la red social Sepúlveda fustiga al presidente, como se puede leer en uno de los muchos mensajes: “Los terroristas de las FARC están nuevamente preparados para sitiar Bogotá. Qué hará el presidente ahora?, o esto hace parte de su campaña”.

También ha trascendido que el hacker, durante una audiencia judicial a puerta cerrada, se declaró inocente de los delitos que se le imputan. Según, su abogado, Sepúlveda ya había trabajado para otras campañas de políticos como la del actual presidente de México, Enrique Peña Nieto.

En menos de dos días las campañas de Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga se han visto involucradas en sendos escándalos que han movido la monótona campaña presidencial. En el caso del mandatario, su estratega principal, el venezolano JJ Rendón, tuvo que renunciardespués de que se conociera que un capo del narcotráfico lo acusó de ser el intermediario de una propuesta para gestionar la entrega de varios narcos a la justicia en 2011 y por la que le habrían pagado 12 millones de dólares. Apenas un día después de este escándalo, la mala hora le tocó a la campaña de Zuluaga.

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