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Los jubilados portugueses sufren un nuevo recorte en su pensión

Los pensionistas con más bajos ingresos sufrirán una reducción del 3,5% en su renta

Manifestación de protesta en Lisboa contra las medidas de austeridad impuestas por el Gobierno portugués.
Manifestación de protesta en Lisboa contra las medidas de austeridad impuestas por el Gobierno portugués. REUTERS

Las grandes cuentas comienzan a salir en Portugal: hace unas semanas, el Gobierno del conservador Pedro Passos Coelho hizo público que el déficit público de 2013 quedaba por debajo de lo exigido por la troika: la tríada de acreedores pedía un 5,5% y el país llegó al 5%, con un sorprendente medio punto de más. Este macroahorro se ha conseguido, sobre todo, a base de recortes en el gasto público y a base de pelar una y otra vez el salario de funcionarios y pensionistas. Y este recorte creciente va a seguir, a pesar de que el Ejecutivo portugués repita siempre que tiene ocasión que la economía se recupera lentamente: a partir de hoy, cerca de 165.000 pensionistas van a sufrir un nuevo tajo en sus ya de por sí menguadas pensiones. Se trata de jubilados que cobran entre 1.000 y 1.300 euros al mes, que hasta ahora se habían librado de la, eufemísticamente llamada, Contribución Extraordinaria de Solidaridad, que grava con un 3,5% las pensiones.

Hasta ahora, se aplicaba solo a los jubilados con pensiones más altas. Pero, según el Gobierno, la necesidad de llegar al déficit exigido para este año, un 4%, obliga a los pensionistas a un sacrificio más, que se suma a los ya sufridos: aumento de los impuestos y a la pérdida de una paga extra. “Lo llaman contribución extraordinaria”, pero es un impuesto ordinario”, decía este jueves en la televisión portuguesa, con una ironía que no disimulaba la amargura, Casimiro Meneses, de una asociación de jubilados que ha convocado para este sábado una manifestación de protesta. Otro jubilado, que aseguraba que iba a perder casi 60 euros al mes con este nuevo recorte, se preguntaba: “¿Dónde va a acabar esto? ¿Quién nos quita esto? ¿Los que han hecho autopistas por las que pasan diez coches al día?” Otro añadió: “Esta generación ha levantado el Estado social que ahora existe en Portugal. Los hospitales y las escuelas se construyeron gracias a nuestros impuestos. Esta generación no se merece esto”.

Este enésimo recorte, que constituye una vuelta de tuerca más a una población muy afectada ya por las mermas de su nómina mensual, llega en un momento clave para el país: a mediados del mes que viene, la troika dejará libre al país y Portugal deberá volver a financiarse por sí sola. Es decir: recuperará la iniciativa económica y política y dejará de recibir la visita trimestral de los inspectores del FMI y de la Unión Europea. Pero, por otro, se quedará sin la muleta financiera que estas instituciones le deparaban.