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“Si se revisara hoy la Declaración de los Derechos Humanos, sería a peor”

El magistrado del Tribunal Internacional de Justicia de la ONU Antonio Cançado Trindade critica la lentitud de las conquistas universales

Entrega de los diplomas del Máster en Gobernanza y Derechos Humanos de la Cátedra Jesús de Polanco en la Universidad Autónoma de Madrid. Ampliar foto
Entrega de los diplomas del Máster en Gobernanza y Derechos Humanos de la Cátedra Jesús de Polanco en la Universidad Autónoma de Madrid. EL PAÍS

“¿Qué es una víctima? ¿Cómo se identifica? ¿Cómo se dice: violación de derechos humanos o incumplimiento? Debates como estos llevan años”. Antonio Cançado Trindade, magistrado del Tribunal Internacional de Justicia de la ONU, dedicó ayer una conferencia en el marco del Máster en Gobernanza y Derechos Humanos de la Universidad Autónoma, a explicar cómo principios universales, cuya necesidad parece evidente, pueden tardar décadas de discusiones ideológicas hasta llegar a ser escritos en un papel.

Ante un grupo de alumnos que aspira a trabajar en las instituciones internacionales de derechos humanos, Cançado Trindade hizo un relato en primera persona en el que trasladó al auditorio a las trincheras en las que se debaten palabra a palabra, durante años, los textos de los derechos universales y sus mecanismos de aplicación. El magistrado brasileño explicó cómo los principios pactados en la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos de 1993 en Viena, en la que participó, tardaron años en concretarse.

Por ejemplo, el protocolo contra la tortura de aquella conferencia mundial no tomó cuerpo hasta 2006. En cuanto a las recomendaciones que hicieron sobre derechos económicos y sociales, el debate no finalizó hasta 2008. “Los países con más problemas no querían asumir compromisos en derechos económicos y sociales”. El protocolo para formular peticiones y recomendaciones en este tema “entró en vigor el 5 de mayo de 2013, veinte años después” de aquella conferencia.

No le faltaron ejemplos. “Algunos organismos, como la convención contra la discriminación de las mujeres no tiene mecanismos de verificación”. Es decir, que tiene muy difícil pasar de la retórica a los hechos. Cançado dijo sin ambages que esto se debe a “cuestiones ideológicas”.

Este relato de cuánto tardaron en concretarse los principios pactados en 1993 y cuánto se quedó por el camino llevó a Cançado a un cierto pesimismo sobre la evolución de los derechos humanos durante el siglo XX. “En 1993, cuando vi las dificultades para redactar el texto, pensaba que la Declaración Universal de 1948 era demasiado avanzada. Como dijo el representante de Tailandia entonces, si hoy se reabriera ese texto, sería para peor”. Sin embargo, en el lado positivo reconoció que hoy es más fuerte “la legitimidad de la ley internacional”.

El Máster en Gobernanza y Derechos Humanos, organizado por la Cátedra Jesús de Polanco de la Universidad Autónoma de Madrid, acoge este año su 4ª promoción. En la entrega de diplomas de ayer estuvieron presentes el catedrático Antonio Rovira, director del posgrado; el decano de la Facultad de Derecho, Fernando Molina; el rector de la Autónoma, José María Sanz; el presidente de la Fundación Santillana, Ignacio Polanco, y el presidente del Grupo PRISA (editor de EL PAÍS), Juan Luis Cebrián.