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Uruguay recibirá a cinco presos de Guantánamo

El Gobierno de Mujica acordó con el de Obama dar asilo a sospechosos de pertenecer a Al Qaeda pero que no han sido condenados en 13 años

José Mujica, el pasado 12 de marzo.
José Mujica, el pasado 12 de marzo. REUTERS

El presidente de EE UU, Barack Obama, quiere cumplir en su segundo mandato lo que no pudo en el primero (2009-2013) y cerrar la cárcel de Guantánamo, base norteamericana en Cuba desde 1903, en la que 155 sospechosos de ser terroristas islámicos están presos sin condena desde que su antecesor, George W. Bush, reaccionó al atentado de las Torres Gemelas de 2001 con sus guerras en Afganistán e Irak. Como el Congreso estadounidense se opone a que los reclusos sean trasladados a EE UU, Obama pretende sacarlos del actual limbo legal, donde muchos han sido retenidos sin pruebas suficientes y han sufridos diversas torturas, para llevarlos a otros países. Para ello busca acuerdos, que no son fáciles. Pero ha logrado sellar uno con Uruguay.

El presidente uruguayo, José Mujica, ha aceptado recibir a cinco, pero ha negado que sea a cambio de algo concreto a favor de su país. "No hay que hacer novela, no hay ningún acuerdo. Es un pedido por una cuestión de derechos humanos. Hay 120 tipos que están presos (desde) hace 13 años. No vieron un juez, no vieron un fiscal y el presidente de EE UU quiere sacarse ese problema de encima. El Senado le exige 60 cosas (para llevarlos a EE UU). Entonces le pidió a un montón de países si podían darle refugio a algunos y yo le dije que sí". El exguerrillero uruguayo, que permaneció casi 15 años en prisión, 12 de ellos bajo la dictadura militar de su país de 1973-1985, explicó por qué aceptó la petición de Obama: “Porque estuve un montón de años preso y estoy podrido de lo que se habla: derechos humanos es esto".

“Si (los prisioneros) quieren hacer nido y trabajar en el país, que se queden en el país. Vienen como refugiados y el Uruguay les da un lugar si quieren traer a la familia y todo lo demás", comentó Mujica durante un recorrido por una feria rural en la que la prensa le pidió que confirmara la noticia que había publicado como primicia este jueves el semanario Búsqueda.

Uruguay no es un caso único, EE UU tiene un acuerdo con la Unión Europea desde 2009 para el acogimiento de presos. En los últimos meses, la administración Obama ha acelerado la liberación detenidos, que en su momento llegaron a ser 800. Ya ha enviado a sus países a dos argelinos, dos saudíes y dos sudaneses. Se desconoce aún la nacionalidad de los que irán a Uruguay, pero en el Gobierno de este país asegura que arribarán los de menos presunta peligrosidad. La mayoría de los reclusos de Guantánamo llegaron allí bajo el argumento de que pertenecían a Al Qaeda.

"Yo tampoco hago favores gratis, paso la boleta", dijo Mujica en un momento. De hecho, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, lo llamó el lunes para agradecerle el gesto y de paso le comentó que Obama lo recibirá en Washington antes de que finalice junio. El Gobierno de Mujica, a diferencia de sus antecesores, nunca ha buscado un tratado de libre comercio con EE UU porque eso implicaría quebrar Mercosur, que es una prioridad para el dirigente del centroizquierdista Frente Amplio. Sin embargo el presidente uruguayo quiso aclarar: "Esto (la acogida de los presos) hay que hacerlo porque sí". La decisión de Mujica llegó después de varios meses de negociación y tras la aprobación que le dio en enero pasado el presidente de Cuba, Raúl Castro, en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

“El cierre de Guantánamo es una de las prioridades de la administración Obama por sus implicaciones humanitarias”, dijo la embajada de EE UU en Montevideo en un comunicado. “Estamos en consulta con varios países de la región sobre el cierre de este centro de reclusión. Dado el rol de liderazgo que ostenta el presidente José Mujica en la región, hemos consultado a su Gobierno”, añadió la sede diplomática. Pese a gobernar uno de los países menos poblados de Latinoamérica, con tres millones de habitantes, sus éxitos económicos y sociales y sus políticas liberales en asuntos como las drogas o el aborto lo han destacado por encima de otros presidentes.

Lo curioso es que el acuerdo del Gobierno del Frente Amplio con el de EE UU despertó la crítica de la derecha uruguaya. El precandidato presidencial del Partido Nacional (Blanco), Luis Lacalle Pou, dijo en un acto de campaña: “Si hay un tratado internacional, si hay un compromiso nacional basado en el derecho público internacional, bienvenido. Pero nosotros no le hacemos favores a nadie. Y menos favores de esta talla. Nos hemos despertado (el jueves) con algo muchísimo más grave que otrora hubiera parecido una gran herejía. Nos enteramos (de) que vamos a ser una especie de carceleros de EE UU. Hoy nos enteramos (de) que vamos a recibir gente que estaba encarcelada en Guantánamo con procesos, muchas veces, tildados de irregulares sin condena, situaciones que no están completas en lo jurídico. Hoy el presidente Mujica le dice a Obama que mande tranquilamente esta gente que de alguna manera ha sido acusada de ser terrorista y que está presa en Guantánamo”.

Lacalle también arrojó el mismo día otras declaraciones polémicas sobre la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, con la que Mujica ha buscado la concordia pese a las barreras comerciales que ha impuesto Buenos Aires dentro de Mercosur. Como si ya hubiese ganado las elecciones de este año, Lacalle dijo: "Nos vamos a tener que fumar un año de Cristina (cuya legislatura finaliza en 2015), pero como es una mujer tan desequilibrada, capaz que se pelea con Mujica y no con nosotros".

El Frente Amplio, que gobierna desde 2005, y los partidos Nacional y Colorado (liberal) celebrarán elecciones primarias el 1 de junio. En la coalición gobernante, el favorito expresidente uruguayo Tabaré Vázquez (2005-2010) enfrentará a la senadora Constanza Moreira, que lo critica por ser de izquierdas. "Es un tema que se está procesando, hay que ver cómo evoluciona", opinó Vázquez sobre la llegada de reclusos de Guantánamo. Los blancos presentan cinco precandidatos, entre ellos el hijo del expresidente Luis Alberto Lacalle (1990-1995), cuyo Gobierno se caracterizó por una etapa neoliberal de intentos frustrados de privatizaciones, y el más moderado Jorge Larrañaga. Los colorados tiene cuatro postulantes, incluido Pedro Bordaberry, hijo del exdictador uruguayo Juan María Bordaberry (1973-1976). En octubre serán los comicios generales y si ningún candidato logra más del 50% de los votos, habrá segunda vuelta en noviembre.