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Snowden acusa a EE UU de espiar a empresas europeas

El filtrador de la NSA concede una entrevista a la televisión alemana

Una manifestación a favor de Edward Snowden delante de la Puerta de Brandeburgo, en Berlín. Ampliar foto
Una manifestación a favor de Edward Snowden delante de la Puerta de Brandeburgo, en Berlín. AFP

El exempleado de la Agencia estadounidense de Seguridad Nacional (NSA) Edward Snowden acusa a Washington de practicar espionaje industrial en Europa. En una entrevista emitida el domingo por la noche en la televisión pública alemana ARD, el fugitivo de la justicia estadounidense más célebre contó que “si, por ejemplo, descubren informaciones en Siemens que puedan servir a los intereses de Estados Unidos, [LA NSA] las recogerá aunque no tengan nada que ver con la seguridad nacional”.

De acuerdo con los documentos que Snowden se llevó de la NSA para denunciar estas actividades, los espías estadounidenses vulneran la legalidad internacional para acceder a todo tipo de información política, militar o económica, también en los países aliados.

Cuando el reportero alemán le pregunta si Estados Unidos también espía en Italia, Francia o España, Snowden ríe: “Es lo mismo en todo el mundo”. “No cabe duda”, dice, “de que Estados Unidos practica el espionaje industrial” en todo el mundo. Lo que es posible “se lleva a la práctica”, señala.

Sobre su actual situación de exiliado y perseguido, el estadounidense señala que “es la demostración de los riesgos de privatizar ciertos servicios” nacionales. Snowden se pone a sí mismo como ejemplo de lo que el Gobierno arriesga al subcontratar empleados a través de terceras empresas.

Pese a que su información reveló actividades ilegales en territorio alemán, el Ejecutivo de Merkel aclaró el lunes que siguen descartando ofrecer asilo político al analista informático de 30 años, refugiado en Moscú desde poco después de que empezara a filtrar secretos del espionaje de EE UU y Reino Unido, la pasada primavera.

Los documentos de Snowden abrieron una mirilla a los pasmosos sistemas de control que permiten a ambas potencias —aliadas con Canadá, Australia y Nueva Zelanda en la llama Alianza de los Cinco Ojos— vigilar gran parte de las comunicaciones internacionales. Durante su entrevista del domingo, Snowden dice que, aunque no le quitan “el sueño”, ha percibido amenazas de muerte desde que se atrevió a airear algunos de sus secretos: “Hay empleados del Gobierno [de EE UU] que estarían encantados de alojarme una bala en la cabeza o de envenenarme a la salida del supermercado para que muera en la ducha”.

La primera entrevista televisada con Edward Snowden ofreció escasas novedades informativas respecto a lo que el propio fugitivo se había encargado de filtrar a diversos medios internacionales con ayuda de varios periodistas. Recordó que “cada vez que alguien hace una llamada, compra algo en Internet o va en autobús con su teléfono móvil, deja una huella que el Gobierno de Estados Unidos ha decidido que sería bueno registrar”.

Así, las agencias secretas aplican su poder de investigación “antes de que suceda algo” posiblemente ilegal. Para demostrar estas actividades contrarias a la ley, Snowden se llevó miles de documentos informáticos de la NSA a su exilio. El propio Snowden dijo que él mismo carece “de material relevante” aparte del que ya ha suministrado a sus colaboradores periodistas. “El público”, dice con convicción al entrevistador alemán en un hotel moscovita, “tenía derecho a conocer lo que está pasando” con su información personal y con sus comunicaciones.

Las noticias surgidas de los documentos que ha filtrado Snowden han dado la vuelta al mundo y provocado gran indignación en Alemania. La canciller Angela Merkel tuvo que reaccionar en otoño ante la publicación de la noticia sobre el espionaje a su teléfono móvil por parte de la NSA y la CIA. Primero llamó al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para protestar e impulsar un acuerdo de no espionaje mutuo que ya se da por fracasado.

Snowden duda sobre la veracidad de los compromisos estadounidenses de no espiar a líderes como Merkel: “¿Es razonable creerse que ella es la única líder espiada?”.

También mete el dedo en el ojo de la indignación oficial alemana: “Los servicios secretos alemanes y los estadounidenses tienen una relación íntima, duermen en la misma cama”. Alemania, dice, ha obtenido acceso a sistemas de espionaje que permiten localizar objetivos humanos en todo el mundo a través de su uso de Internet. La agencia de espionaje exterior alemana (BND) depende, así, de la amistad con Washington. Bajo esa luz, las protestas de Merkel adquieren un nuevo sesgo.