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La controversia marítima con Chile marca un nuevo baremo en Perú

A un mes del fallo de La Haya, la política de Estado que respaldan los partidos es una novedad en un país dominado por el enfrentamiento y la falta de consensos

Ollanta Humala participa en una reunión con líderes políticos
Ollanta Humala participa en una reunión con líderes políticos EFE

El 27 de enero la Corte Internacional de Justicia de La Haya difundirá su sentencia acerca del diferendo por la frontera marítima entre Chile y Perú. Este viernes 27 de diciembre el primer ministro peruano César Villanueva se reunió con líderes de 18 fuerzas políticas y, luego, con los presidentes regionales, para acordar en qué términos se comportarán antes y después del fallo. “Esperaremos con optimismo”, comentó Marisa Glave, una de las presentes en la reunión en la que los asistentes firmaron un compromiso de aguardar la reacción del presidente Ollanta Humala -una vez conocida la decisión del tribunal internacional-, para luego expresar sus propios pronunciamientos. En la cita, que contó con una breve intervención del jefe de Estado, todos pusieron entre paréntesis sus diferencias: una actitud infrecuente en la historia política contemporánea.

La declaración que firmaron los partidos políticos ocurre al final de un año marcado por los dardos y graves acusaciones mutuas entre el partido de gobierno, Gana Perú, y las organizaciones que encabezan los tres presidentes anteriores: los fujimoristas de Fuerza Popular, los apristas liderados por Alan García, y Perú Posible, cuyo fundador es Alejandro Toledo. El fujimorismo pasó a ser oposición de Humala cuando el mandatario se negó a conceder un indulto humanitario al expresidente Alberto Fujimori; y el Partido Aprista se enfrenta a Gana Perú porque una comisión parlamentaria investigó por casi dos años el gobierno de García para documentar los narcoindultos y la corrupción en la reparación de escuelas y construcción de redes de agua potable. Por otro lado, Toledo afronta una investigación fiscal y otra en el Parlamento debido a la sospechosa compra millonaria de dos inmuebles a nombre de su suegra, Eva Fernenbug, con la participación de su exjefe de seguridad y un amigo multimillonario peruano-israelí.

El gobierno de Humala, a su vez, ha sido cuestionado por estas tres fuerzas por el aprovechamiento político que hizo de su cargo la primera dama, Nadine Heredia, para una posible candidatura presidencial; por los pobres resultados en la lucha contra la delincuencia; y por el comportamiento del oficialismo en el Congreso –que en julio pretendió colocar a cuestionados personajes en el Tribunal Constitucional y la Defensoría del Pueblo, mediante un acuerdo político denominado ‘la repartija’-. Las críticas al oficialismo más recientes, datan de noviembre, cuando dos hombres de confianza del presidente -en el campo de la seguridad y la defensa- dejaron sus cargos al conocerse sus vínculos con un operador de Vladimiro Montesinos, exasesor de inteligencia, con la policía y el Ejército.

Perú interpuso en 2008 una demanda contra Chile en la Corte Internacional de La Haya para solicitar que delimite la frontera marítima a través de una línea equidistante entre ambas costas: la decisión de los magistrados resolverá acerca de la controversia sobre un área de 38.617 kilómetros cuadrados y sobre una zona en altamar de 28.000 kilómetros cuadrados, una zona de pesca industrial.

Glave, joven dirigente del partido Tierra y Dignidad, felicitó la “convocatoria tan amplia, con representantes de 18 organizaciones políticas” y refirió que el agente peruano en La Haya, el embajador Allan Wagner, les pidió a los políticos “no entrar en especulaciones antes del fallo y tener optimismo, no triunfalismo, frente a la resolución”. La socióloga y política, en declaraciones en Canal N, destacó que la aplicación de la sentencia tendrá consecuencias en el aprovechamiento de recursos (naturales), debido a la pesca “porque ya hay personas que están haciendo uso de esos espacios”. Alan García, Keiko Fujimori y Alejandro Toledo no asistieron al cónclave, sino sus representantes.

“En la reunión ha habido un reconocimiento de unidad política en torno a La Haya, dado que ha sido un tema que ha atravesado distintos gobiernos, pero también hemos dicho que nos gustaría que convoquen a estas reuniones para otros temas”, añadió Glave. “No es usual que se convoque a los partidos”, acotó Carmen Omonte, vocera de Perú Posible en el mismo canal de televisión. A diferencia de Chile, que en la década de los 90 aplicó políticas de Estado en el campo de la educación y el acceso a la tecnología, el país andino no ha tenido una experiencia similar.

El mensaje del gobierno a los políticos, en la reunión del viernes, destacó que ambos países hayan buscado una solución de paz, mediante el derecho internacional, y el compromiso de ambos países a acatar el fallo. “Eso ayuda a entender las fronteras como espacios vivos, más que como espacios de conflicto”, dijo Glave, luego de recordar que hay unos 400.000 peruanos migrantes en Chile, y ello obliga a los países a una política binacional más fluida.

El sociólogo David Sulmont indicó que, en el pasado, los políticos peruanos solo han logrado consenso en momentos de crisis. “Ocurrió cuando se encontró como salida institucional el gobierno de transición de Valentín Paniagua: hubo un consenso para garantizar elecciones en el 2001 luego del grave desprestigio del fujimorismo. También hubo un acuerdo de los partidos políticos, excepto Acción Popular, para participar en las elecciones de la Asamblea Constituyente de 1978, como la forma de transición de la dictadura a la democracia; pero ambas fueron situaciones de crisis en las que hubo acuerdo en torno a las reglas de juego: es distinto a una política de Estado”, explicó a EL PAÍS el director del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Católica.

Consultado por EL PAÍS, el escritor peruano Alonso Cueto también demandó que este esfuerzo inédito de que los políticos coincidan en torno a una política de estado, se oriente a otros campos. “Nuestros países buscan siempre definirse a favor de la unidad solo cuando también lo hacen en contra de la amenaza. En ese sentido, le viene bien al gobierno y a toda la clase política sentar una base de acuerdo frente a las amenazas del exterior. El tema de La Haya es político y muestra que nuestra historia de divisiones en América Latina no ha terminado. En países más consolidados de Europa o Norteamérica nadie se pelea por límites marítimos. Nosotros seguimos dando la lucha, desde las trincheras de la aparente unidad. El tema de La Haya me parece importante pero me hubiera gustado ver esa reunión de líderes en torno a temas como la educación y la salud”, opinó.