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Comienza una semana clave para la negociación de la deuda de EE UU

Los republicanos mantienen su negativa a aumentar el límite de la deuda como pide Obama

El presidente de la Cámara, John Boehner.
El presidente de la Cámara, John Boehner. AFP

Estados Unidos entra este lunes en su segunda semana de cierre de la administración y escasean las señales de que las partes implicadas en la negociación de la extensión de los presupuestos cedan ante las peticiones del resto. Si los legisladores republicanos exigían hace diez días que se prorrogara la entrada en vigor de la reforma sanitaria a cambio de ampliar la financiación de programas federales, ahora la negociación con el del límite de endeudamiento público.

Según ha advertido el Departamento del Tesoro, EE UU puede agotar sus fondos el próximo día 17 si antes no acuerda extender el presupuesto actual y aumentar el límite al que puede endeudarse, como pretende la Casa Blanca. El presidente ha afirmado en varias ocasiones que no negociará este aspecto con los republicanos, mientras que el líder de la oposición, John Boehner, empieza a responsabilizar a la negativa de Obama de las consecuencias que pueda tener la suspensión de pagos.

“Estoy dispuesto a sentarme y mantener una conversación con el presidente”, aseguró Boehner, portavoz de la Cámara de Representantes, en un programa de la cadena ABC este domingo. “Pero su negativa a negociar es lo que está poniendo en peligro a nuestro país”, añadió en referencia a Obama.

“No podemos crear un sistema en el que a menos que tu partido consiga lo que quiere, haya que cerrar el gobierno”, aseguró el presidente este lunes durante un evento en Washington. Según Obama, la propuesta para reabrir la administración gracias a la extensión de los presupuestos ya contiene varios requisitos republicanos. “Eso sí es un compromiso significativo. Se podría acabar con la parálisis hoy mismo”.

El secretario del Tesoro asegura que los republicanos “están jugando con fuego”

Para evitar la amenaza de la suspensión de pagos -que sería la primera en la historia de EE UU- la Casa Blanca y el Partido Demócrata piden a Boehner que convoque una votación en la Cámara para elevar el límite de endeudamiento. Según los demócratas, cuentan con suficientes votos para sacarla adelante, intentando convencer al líder republicano de que cuenta con compañeros de partido que darían la razón al presidente.

“No vamos a aumentar el techo de la deuda sin más”, afirmó Boehner en televisión. “Le comuniqué al presidente que no hay manera de que esto se vaya a aprobar. No hay votos suficientes y está arriesgando que haya una suspensión de pagos por no sentarse a hablar con nosotros”. Para el secretario del Tesoro, sin embargo, los republicanos “están jugando con fuego”.

El presidente ha calificado de “cruzada ideológica” la propuesta republicana para condicionar la extensión de los presupuestos a la entrada en vigor de la reforma sanitaria, proyectada para el pasado día 1 de octubre. A pesar de la ofensiva conservadora, que respondía a una iniciativa de miembros del Tea Party, y que alegaba que el coste de la reforma podía servir para financiar los presupuestos, su último y más controvertido apartado ha entrado en vigor.

La falta de acuerdo en los últimos días ha obligado a Obama a cancelar su viaje a cuatro países asiáticos este pasado fin de semana, y ha provocado el cese temporal a cerca de 800.000 empleados públicos en todo el país (300.000 de ellos en la capital) y cada día que pasa aumentan las alarmas por el impacto económico del cierre de la administración.

La última ocasión en la que la Casa Blanca, los demócratas y los republicanos se enfrentaron por el techo de la deuda, en agosto de 2011, la inestabilidad de los mercados y las alertas por la posibilidad de una nueva recesión forzaron un pacto de última hora. Si se repite la estrategia, el cierre -algo que no ocurrió hace dos años- podría extenderse hasta el día 17.

“La economía puede volver a caer, ¿lo hará?” preguntaba retóricamente el demócrata Charles Schumer durante una entrevista concedida a CNN. “Nadie está seguro, pero hay una posibilidad demasiado alta como para que nadie quiera arriesgarse”. El senador aseguró además que toda la responsabilidad recae ahora mismo sobre Boehner y que si éste se niega a elevar el techo de la deuda, EE UU puede enfrentarse a una “recesión, depresión o algo peor”.