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El espionaje del Gobierno evitó ataques a la Bolsa y el metro de Nueva York

La NSA y el FBI desvelan en el Congreso amenazas terroristas concretas desmanteladas por las prácticas secretas del Gobierno

Los altos cargos de la inteligencia y del Departamento de Justicia de EE UU que han comparecido en el Congreso para hablar sobre el ciberespionaje.
Los altos cargos de la inteligencia y del Departamento de Justicia de EE UU que han comparecido en el Congreso para hablar sobre el ciberespionaje. REUTERS

Los programas secretos de vigilancia del Gobierno de Estados Unidos desvelados por la prensa la semana pasada ayudaron a prevenir más de medio centenar de atentados terroristas en 20 países desde 2001, han asegurado este martes en una vista del comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes el director de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), el general Keith Alexander,  y del director adjunto del FBI, Sean Joyce. Ambos han desvelado por primera vez detalles de dos ataques terroristas contra la Bolsa y el metro de Nueva York que consiguieron evitarse gracias a las prácticas de espionaje filtradas por Edward Snowden y han insistido en el estricto control de las mismas y en su legalidad.

Gracias a los programas de espionaje se identificó a un ciudadano de Chicago vinculado con los ataques a varios hoteles en India en 2008 y con una amenaza de bomba al periódico danés que publicó unas caricaturas del profeta Muhammad

Joyce ha precisado a los congresistas cómo la NSA logró abortar el atentado contra Wall Street  gracias al control de las llamadas efectuadas por un extremista en Yemen que estaba en contacto telefónico con un “agente operativo" en EE UU. “Los miembros de la NSA pudieron detectar la gestación de un plan terrorista para atacar la Bolsa de Nueva York”. En el caso de la amenaza al metro de la misma localidad, la NSA interceptó un correo electrónico remitido por un terrorista desde Pakistán en 2009 cuando estaba conversando con alguien en EE UU a cerca de cómo mejorar la fabricación de explosivos. Ese terrorista, ha dicho Joyce, era Najibullah Zazi, quien años más tarde confesaría haber tratado de atentar contra el metro neoyorquino.

La Administración jamás se había referido antes a estos dos intentos de atentado terrorista en público. En la audiencia de este martes -inusual también por no haberse desarrollado en secreto, tratándose de asuntos de enorme trascendencia para la seguridad nacional, tal y como ha indicado el presidente del comité, el republicano Mike Rogers, al comienzo de la sesión-, Joyce y Alexander han confirmado que gracias a los programas de espionaje se identificó a un ciudadano estadounidense de Chicago vinculado con los ataques a varios hoteles en India en 2008 y con una amenaza de bomba contra la sede del periódico danés que publicó unas caricaturas del profeta Muhammad. Alexander ha asegurado que ofrecería más detalles sobre estas conspiraciones terroristas el miércoles en otra sesión a puerta cerrada en el Congreso. “Prefiero estar aquí debatiendo sobre estos programas que tratando de explicar por qué fallamos a la hora de evitar otro 11-S”, ha recalcado el general. 

Hay alrededor de 1.000 administradores de sistemas como Snowden contratados por la NSA, según su director

Joyce y Alexander, acompañados por el número dos del Departamento de Justicia, James Cole, han defendido la legalidad de las prácticas filtradas. Cole ha subrayado que existe un férreo control para garantizar que no se producen intromisiones en la privacidad de los ciudadanos estadounidenses sin una orden judicial y que, cuando eso ocurre deben “eliminarlas” del sistema. “La intimidad de los americanos está perfectamente garantizada con estos programas”, ha asegurado Alexander.

Cole ha confirmado, a demás, que sólo ciertas personas tenían acceso a la información recopilada. Preguntado por cuántas personas como Snowden, el autor de las filtraciones, se encuentran trabajando para la NSA, su director ha indicado que, en la actualidad, hay alrededor de 1.000 administradores de sistemas “que hacen funcionar la red, y que, en determinadas secciones, tienen la autoridad y la capacidad para conectarse al sistema”.

En una charla digital con los lectores de The Guardian, Snowden criticaba a los miembros del Congreso y de la Administración por exagerar los éxitos obtenidos por las prácticas de espionaje

Los miembros de la Administración que han testificado este martes se han encontrado ante una audiencia comprensiva con sus explicaciones y que no ha cuestionado si esos mismos atentados se podrían haber evitado con otras prácticas. “La confianza de los estadounidenses en los mecanismos con los que el Gobierno protege a este país se ha visto dañada por inexactitudes, medias verdades y profundas mentiras sobre los programas de inteligencia”, se ha lamentado Rogers en referencia a las informaciones sobre las prácticas de espionaje del Gobierno que Snowden cedió a The Guardian y The Washington Post. “Es en circunstancias como estas en las que nuestros enemigos domésticos se vuelven casi tan peligrosos como los del exterior”, ha añadido.

La comparecencia de los responsables de la inteligencia estadounidense se produce un día después de que el presidente Barack Obama defendiera la transparencia de programas de vigilancia en una entrevista ofrecida a la televisión pública estadounidense. Ese mismo lunes, en una charla digital con los lectores de The Guardian, Snowden criticaba a los miembros del Congreso y de la Administración por exagerar los éxitos obtenidos por las prácticas de espionaje que él desveló y se mostró convencido de que a Zazi se le podría haber detenido sin controlar sus correos electrónicos y sus llamadas telefónicas.

Alexander, sin embargo, ha enfatizado durante su intervención “el impacto irreversible y a largo plazo” que las revelaciones de Snowden han causado a la seguridad de EE UU y sus aliados. Sobre el futuro que le espera a éste, el director adjunto del FBI ha sido tajante: “Se hará justicia”.

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