Unasur, la vacuna contra la OEA

Manifestación de chavistas, este jueves en Lima.
Manifestación de chavistas, este jueves en Lima.P. A. / EFE

Las probabilidades de que este jueves por la noche, en el encuentro que sostendrá la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) en Lima, se produzca una decisión favorable a auditar el resultado electoral de las presidenciales de Venezuela son pocas, o ninguna.

Todo apunta a que la alianza se pronunciará a favor de las instituciones venezolanas que han declarado al heredero de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, vencedor de los comicios. Como quiera que sea, cualquier resolución que tomen esta noche los presidentes que conforman UNASUR servirá de antídoto para cualquier exhorto que en el futuro inmediato intenten otros organismos internacionales, como la Organización de Estados Americanos, en torno a que se haga un recuento del 100% de los votos emitidos el domingo en Venezuela, tal y como lo ha solicitado la oposición.

“Hemos conversado en las últimas horas con varios Jefes de Estado y cancilleres, todos muy receptivos y de acuerdo con el reconteo de votos”, ha escrito este jueves en su cuenta de Twitter el candidato de la opositora Mesa de la Unidad Democrática y gobernador del Estado Miranda, Henrique Capriles, quien ha denunciado irregularidades en el proceso de votación que habrían torcido la voluntad de cientos de miles de venezolanos: muertos sufragando, desalojo a la fuerza de los testigos opositores en los colegios electorales, incompatibilidad entre votos escrutados y número de votantes, coerción o el hecho de que Maduro obtuviera más votos que el propio Chávez en algunos colegios.

Pero hasta ahora ninguno de los 11 países que, además de Venezuela, conforman la UNASUR –Brasil, Chile, Colombia, Uruguay, Bolivia, Argentina, Ecuador, Surinam y Guyana- han manifestado públicamente su respaldo a una auditoría del resultado electoral. Solo el secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, y el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, se han pronunciado a favor de que se audite el resultado para propiciar el diálogo en Venezuela. Y uno de los objetivos de esta reunión de UNASUR es evitar que sus voces se impongan.

“Unasur ha sido diseñada como un foro político para que las crisis políticas de Sudamérica se resuelvan en Sudamérica y no en otro lugar, básicamente para prevenir la presencia de potencias o países fuera del área”, ha explicado a EL PAÍS Adrián Bonilla, profesor de relaciones internacionales de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), con sede en Ecuador.

“Lo que Unasur resuelva en esta reunión va a ser definitivo en términos internacionales. Va a prevenir cualquier acción contraria en la OEA o en otro foro internacional. Y es muy difícil que haya una resolución de UNASUR que cuestione la institucionalidad venezolana y los resultados electorales”, sostiene Bonilla.

Desde su fundación, en mayo de 2007, la Unión de Naciones Sudamericanas ha apostado, en unos casos con mayor éxito que en otros, por la estabilidad de los Gobiernos en funciones. En septiembre de ese mismo año, durante la crisis política que atravesaba Bolivia, intervino a favor del presidente Evo Morales. Y manifestó su rechazo inmediato a los actos irregulares que devinieron en las destituciones de los presidentes de Honduras, Manuel Zelaya, y de Paraguay, Fernando Lugo, en 2010 y 2012, respectivamente.

El presidente Hugo Chávez fue uno de sus más activos promotores, junto con los presidentes que entonces gobernaban Argentina y Brasil, Néstor Kirchner y Luz Inacio Lula Da Silva. Todas las resoluciones que allí se adoptan son consensuadas, unánimes, no se construyen por mayoría. Y aún cuando en el caso de las elecciones presidenciales venezolanas existan dudas de parte de algunos Estados, una moción de objeción al resultado tendría que ser unánime.

Esta vez, la convocatoria a una reunión de urgencia para tratar la crisis venezolana fue realizada por el presidente de Perú, Ollanta Humala, quien actualmente ejerce la presidencia del organismo. “En situaciones como ésta, Perú ha querido mantenerse como fiel de la balanza dentro de Unasur, ser un país que favorece los consensos. Lo mismo ocurrió en el episodio de Paraguay. Vamos a ver qué sucede en esta ocasión”, sostiene el abogado Francisco Belaunde Matossian, analista internacional y ex asesor de la Cancillería peruana.

Su predicción también apunta a que la elección de Maduro no será cuestionada ni en el seno de la UNASUR ni en la OEA, por una razón primordial: “En estos asuntos, antes que los principios democráticos, priman los intereses de cada uno de los Estados. Nadie ha querido pelearse con Venezuela y no creo que vaya a ocurrir en esta oportunidad”.

Belaunde enumera algunos ejemplos concretos: “El caso de Colombia es clarísimo: Colombia necesita a Venezuela, sobre todo en el diálogo de paz con las FARC; y Chile es acompañante de este proceso con las FARC. Muchos de los países que conforman la OEA son de América Central y del Caribe y reciben apoyo de Venezuela, petróleo barato. Muchos ya han confirmado que sus presidentes van a asistir a la toma de posesión de Maduro”.

De momento, el presidente boliviano Evo Morales ya ha hecho pública su propuesta para esta noche: aprobar una declaración a favor “de la dignidad de Latinoamérica” y de “repudio a Estados Unidos”. “Quien se oponga es el traidor a Sudamérica, es traidor a Latinoamérica y a las grandes luchas de nuestros pueblos”, ha dicho Morales este jueves por la tarde desde un aeropuerto militar, poco antes de tomar el vuelo que lo llevaría a Lima.

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