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Los productores de café ponen en jaque al gobierno colombiano

Los caficultores bloquean carreteras y exigen soluciones al presidente Santos por la crisis

El país es el cuarto productor mundial de café y llegó a producir 14 millones de sacos

Miles de pequeños y medianos caficultores en Colombia han bloqueado las principales carreteras de los departamentos donde se concentra el cultivo del café, para protestar por lo que han calificado como un abandono del gobierno en uno de los momentos de mayor crisis por la que atraviesan los agricultores del grano en el país.

Los caficultores describen el presente del producto que ha identificado a Colombia ante el mundo como crítico y exigen soluciones a corto plazo. Por eso, después de cuatro días de paro, el gobierno de Juan Manuel Santos inició el jueves una mesa de diálogo a la que invitó a 28 líderes cafeteros. En la primera reunión, que se prolongó por 12 horas y que hoy continúa, no se lograron acuerdos que pongan fin a los bloqueos que han provocado disturbios con la policía y desabastecimiento de alimentos y gasolina.

Aumentar el precio de la carga de café (125 kilos), incrementar los subsidios para el sector y que se frene la importación de café para incentivar el consumo interno, son las peticiones en las que ha insistido Oscar Gutiérrez, vocero del Movimiento por la Defensa y por la Dignidad de los Cafeteros de Colombia y el líder más visible de la protesta.

El problema mayor es el bajo precio internacional del café que en el último año cayó dramáticamente, a lo que se suma la revaluación del peso colombiano y los altos costos en la producción. El precio promedio mensual para cafés suaves colombianos cayó de US244.14 por libra a US161.57, comparado con febrero de 2012, lo que se traduce en un desplome de la cotización del grano de 34 por ciento.

El director de la Organización Internacional del Café, OIC, Ricardo Olivera, explicó en un comunicado que la inestabilidad de los precios en los mercados internacionales repercute en la economía, no solo de los productores colombianos que hoy están en cese de actividades. “Esta es una situación de mercado que no puede ser controlada por algún actor particular. La volatilidad de los precios causa serios problemas económicos a lo largo de toda la cadena de suministro del café, y afecta a más de 120 millones de pequeños productores en más de 50 países en todo el mundo”, dijo Oliveira.

Colombia es el cuarto productor mundial de café después de Brasil, Vietnam e Indonesia, pero sus grandes bonanzas hacen parte del pasado. “Colombia llegó a producir 14 millones de sacos en promedio al principio de la década de los 90 y viene decreciendo. Hoy está en ocho millones de sacos y podría llegar a seis”, afirma Pedro Echavarría, empresario caficultor que cree que una de las razones más fuertes es que el café ya no es un cultivo rentable. “Colombia va a ser por muchos años más un país cafetero, pero cada año va ser menos importante en el contexto mundial del café”, afirma el caficultor.

De este sector dependen también unos 500 mil productores representados por la Federación Nacional de Cafeteros, Fedecafé, que ha recibido fuertes críticas en estos días y no participa de la movilización. Aun así, su gerente, Luis Genaro Muñoz, ha dicho que las actuales ayudas del gobierno son insuficientes. “La asignación de recursos no la despreciamos, la valoramos. Son ayudas del 15 por ciento de la base del precio actual, pero no alcanzan a cubrir los costos promedios de producción”, ha señalado a los medios colombianos.

En un comunicado firmado por 15 comités departamentales de cafeteros –que respaldan a Fedecafé–, en el que lamentan los disturbios que ha provocado el paro y convocan a un congreso extraordinario de cafeteros que se realizará este lunes, afirman que “cualquier medida que se tome requiere una institucionalidad que permita garantizar su implementación en los 20 departamentos cafeteros de Colombia”.

El ministro del Interior, Fernando Carrillo, quien ha asumido la vocería del ejecutivo en las negociaciones con los cultivadores, ha señalado que es necesaria una reforma de fondo como la llamada Constituyente Cafetera “que lo único que busca es precisamente abrir una puerta de diálogo sobre la reforma de la institucionalidad cafetera”, explicó.

Dentro de las protestas del sector se incluye el mal manejo que ha tenido el Fondo Nacional del Café creado bajo la premisa de ahorrar para el futuro. “Inversiones fracasadas, burocracia y actividad comercial a pérdida acabaron con el Fondo Nacional del Café y los cafeteros hoy le dicen al gobierno que los tiene que ayudar, porque la plata que ellos ahorraron, ahora no existe”, explicó Pedro Echavarría.

El Congreso también ha lanzado propuestas para superar la crisis cafetera, como la de un proyecto de ley que busca favorecer al sector agrícola. A esto se suma un llamado de atención sobre la gobernabilidad de la Federación Nacional de Cafeteros y la necesidad de reestructurarla.

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