Los empresarios instan a Obama a llegar a un acuerdo para evitar el ‘abismo fiscal’

Los consejeros delegados de las grandes compañías se reúnen con Obama para abordar la renegociación del déficit

Los consejeros delegados de Chevron, IBM y Rometty abandonan la Casa Blanca tras reunirse con el presidente de EE UU.
Los consejeros delegados de Chevron, IBM y Rometty abandonan la Casa Blanca tras reunirse con el presidente de EE UU.KEVIN LAMARQUE (REUTERS)

En su esfuerzo por alcanzar el mayor consenso posible para renegociar el déficit de Estados Unidos y evitar lo que se conoce como el abismo fiscal, Barack Obama se ha reunido este miércoles con una docena de los consejeros delegados de las compañías más importantes del país. Los directivos han instado al presidente a "asuma el liderazgo" y trabaje con el Congreso para llegar a un acuerdo que paralice la entrada en vigor a partir del 1 de enero de 2013 de una subida de impuestos generalizada y de un recorte del gasto público de 700.000 millones de dólares.

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“Necesitamos que Washington llegue a un acuerdo antes de fin de año para evitar el abismo fiscal”, ha señalado en un comunicado tras la reunión en la Casa Blanca Mike Duke, presidente y consejero delegado de Wallmart. “Nuestros clientes necesitan asegurarse de que no se les subirán los impuestos, pero esa certeza también es vital para nuestros negocios. Muchos de nosotros nos hemos adentrado en el nuevo año fiscal adoptando decisiones y realizando inversiones que podrían convertirse en un motor de desarrollo económico”, continuaba la nota de Duke.

El presidente ha recibido a los empresarios minutos después de ofrecer su primera rueda de prensa tras la reelección en la que fue rotundamente claro en su propósito de no renunciar a subir los impuestos al 2% de los millonarios estadounidenses para llegar a un acuerdo sobre el abismo fiscal.“Podemos negociar sobre las deducciones fiscales, pero en lo que atañe al 2% de las clases más altas, jamás les extenderé el recorte de impuestos”, advirtió Obama.

Nuestros clientes necesitan asegurarse de que no se les subirán los impuestos, pero esa certeza también es vital para nuestros negocios, hemos realizando inversiones que podrían convertirse en un motor de desarrollo económico" Consejero delegado de Walmart

Durante su reunión de esta tarde, el presidente ha tratado de convencer a los grandes empresarios de que su plan es el más adecuado para revitalizar la economía e impedir la entrada en vigor del abismo fiscal. El encuentro se produce un día después de que el mandatario se entrevistara con los líderes sindicales. El viernes lo hará con los principales líderes del Congreso.

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Evitar el abismo fiscal se ha convertido en la primera prioridad, no solo para la Casa Blanca y el Capitolio, sino para las grandes compañías. “Si en la anterior renegociación de la deuda estábamos jugando con fuego, en esta lo que tenemos entre las manos es dinamita”, indicó el consejero delegado de Honeywell, Dave Cote, antes de la reunión con Obama. Políticos y empresarios coinciden en que su entrada en vigor tendrá efectos devastadores para la economía estadounidense y provocará la pérdida de miles de empleos, pero las formas de abordar la renegociación del déficit varían.

Los republicanos y la mayoría de los grandes empresarios se muestran reacios a aceptar el incremento impositivo a las clases altas que defiende Obama, como recordó el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, tras la conferencia de prensa de Obama. No obstante, sí se avienen a reducir y eliminar determinadas deducciones y beneficios fiscales, un terreno en el que el presidente parece dispuesto a hacer concesiones, siempre y cuando se incluya, además, la subida de impuestos a los ricos. “Es difícil recortar el déficit en tres billones solo eliminando desgravaciones fiscales, esas matemáticas no funcionan”, aseguró el presidente en su encuentro con los medios.

La relación de Obama con los grandes empresarios durante su primer mandato no ha sido muy cordial y la Ley de la Reforma de Wall Street o la disposición de su reforma sanitaria que obliga a todos los empleadores a proveer de un seguro médico a sus trabajadores no han contribuido a mitigar la tensión. Algunas de las grandes empresas que el miércoles se reunieron con él y con el vicepresidente Joe Biden apoyaron al candidato republicano y sus políticas de recorte del gasto público para estimular la economía. Sin embargo, ante la inminente entrada en vigor del abismo fiscal, muchos de los consejeros delegados que acudieron a la Casa Blanca han decidido liderar el grupo Arregla la Deuda, que pretende promover un consenso entre los miembros del Congreso para renegociar el déficit antes de final de año. El pasado martes lanzaron una campaña en los medios de comunicación alertando de los efectos del abismo fiscal de no llegarse a un acuerdo político para evitarlo.

Obama ha tratado de convencer a los grandes empresarios de que su plan es el más adecuado para revitalizar la economía e impedir la entrada en vigor del abismo fiscal

El presidente presenta su victoria electoral como un aval de su plan para reducir el déficit. Un plan con el que pretende recaudar 1,6 billones de dólares mediante el incremento de los impuestos a las clases altas y las grandes empresas y que el martes contó con la aprobación de los sindicatos. “Si hacemos esto nos desharemos de la mitad del abismo fiscal”, indicó Obama durante su rueda de prensa.

El plan presupuestario de Obama prevé ejecutar a lo largo de los próximos 10 años un recorte en el gasto de 1,1 billones de dólares —algo a lo que el Congreso ya ha accedido— además de un descenso progresivo de la inversión en programas relacionados con la sanidad, que supondría un ahorro de 340.000 millones de dólares, y un incremento de ingresos obtenidos de la recaudación de los 1,6 billones, derivados de los impuestos a las clases altas. En este presupuesto también se cuenta con el billón de dólares del que se podrá disponer al no tener que destinarlo a las guerras de Irak y Afganistán.

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Sobre la firma

Eva Saiz

Redactora jefa en Andalucía. Ha desarrollado su carrera profesional en el diario como responsable de la edición impresa y de contenidos y producción digital. Formó parte de la corresponsalía en Washington y ha estado en las secciones de España y Deportes. Licenciada en Derecho por Universidad Pontificia Comillas ICAI- ICADE y Máster de EL PAÍS.

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