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Polonia aplica una austeridad preventiva

Las reformas que introduce el Gobierno, a veces dolorosas para los polacos, están pensadas para evitar que Polonia termine como Grecia

La crisis del año 2009 pilló a los polacos con el IRPF y la tasa de sustitución de las pensiones recién rebajadas. Las tarifas del impuesto sobre la renta habían descendido de un 19,3%-40% a un 18%-32%. La tasa de sustitución de las pensiones se redujo en los años 2007-2008 de un 13% a un 6% del salario bruto del trabajador. Los economistas tienen una opinión dividida respecto a estos mecanismos. Unos consideran que la bajada de impuestos y de la tasa de las pensiones ha abierto una brecha enorme en las finanzas del Estado, que el Ministerio de Finanzas ha calculado en unos 27 millones de zlotys anuales (6,59 millones de euros). Por otra parte, afirman que la bajada de los costes del trabajo que los acompañó permitió mantener alta la demanda. A ello se ha unido la entrada a raudales del dinero de la UE en Polonia. Las inversiones públicas se vieron impulsadas además por los preparativos para la Eurocopa de fútbol 2012. Polonia se convirtió en el principal terreno de construcción de Europa.

 La exportación, otro motor de la economía polaca, también se mantuvo en buenas cuotas. En 2010, el valor de la exportación alcanzó los 120.400 millones de euros, un 22,6%. En 2011, fue de un 136.700 millones de euros y el incremento fue de un 13,6 %. Gracias a esta afortunada conjunción de circunstancias y actividades durante la primera parte de la crisis, Polonia constituía un oasis en medio de una Europa sumergida en la recesión.

Pero la crisis no remite. Además, la UE ha empezado a exigir de manera más categórica la eliminación del déficit excesivo. A finales de 2011, el déficit descendió hasta el 5,1% desde el 7,8% registrado el año anterior. El ministro de Finanzas prometió incluso que para finales de 2012 se lograría reducir el déficit al nivel de menos del 3% del PIB exigido por la Comisión Europea. Pero ya sabemos que eso se logrará algo más tarde.

 El Gobierno, en cambio, ha empezado a apretarse el cinturón y a buscar dinero adicional para el presupuesto estatal. Por ello, a principios de 2011 subió el IVA. La tasa básica de este impuesto subió —temporalmente, por un periodo de tres años— de un 22% a un 23%. También ha entrado en vigor un nuevo impuesto, el de los minerales. Y se ha incrementado la tasa de sustitución de las pensiones, invirtiendo en parte los efectos presupuestarios de la bajada anterior. Desde febrero de 2012, la cuota, que la empresa paga en parte por el trabajador, subió de un 6% a un 8%.

 A principios de 2012 subió el impuesto sobre consumo del gasoil. Los conductores pagan 0,2 zloty (0,05 euros) más por un litro de este carburante, por lo que el fisco ingresa en total 2.200 millones más de zlotys (536,71 millones de euros).

 Cada año aumenta también el impuesto sobre el consumo del tabaco. Desde principios de este año ha subido ya un 4%, lo que se ha traducido en un aumento del precio de la cajetilla de cigarrillos de aproximadamente 0,85 zlotys (0,21 euros).

 En 2011 se redujo la ayuda para entierros desde casi 6.400 zlotys (1.561,34 euros) a 4.000 zlotys (975,84 euros). Con ello, el presupuesto consigue 900 millones de zlotys anuales (219,56 millones de euros).

 El Gobierno ha congelado la subida de sueldos presupuestaria. Y, exceptuando a los profesores, mantiene esa congelación. Los salarios no han subido desde 2009. También recurre con mayor frecuencia al dinero de los dividendos de las acciones del Tesoro Público.

También ha contribuido a la mejora de las finanzas públicas la limitación de las jubilaciones anticipadas. En 2009, el Gobierno no permitió el acceso a este tipo de jubilación a 900.000 polacos. Sin embargo, para las 270.000 personas que trabajan en las condiciones más difíciles ha preparado las llamadas “jubilaciones puente”.

 La que ha provocado una gran controversia es la limitación de la cantidad de cuotas transmisibles de los Seguros Sociales Públicos a los Fondos Abiertos de Jubilación (que oficialmente son privados, pero cuyo ahorro es sin embargo obligatorio para una mayoría de polacos). Para el próximo año, el Gobierno está preparando la liquidación de algunas de las reducciones del impuesto sobre la renta. Y ya ha anunciado una nueva subida del impuesto sobre el consumo del tabaco.

A más largo plazo, lo que debería estabilizar la situación de las finanzas del Estado es la reforma de las jubilaciones aprobada esta primavera. Esta iguala la edad de jubilación de mujeres y hombres y la aumenta hasta los 67 años (anteriormente eran de 60 y 65 años, respectivamente). Los cuerpos uniformados, es decir, soldados y policías entre otros, tendrán que trabajar más tiempo para poder jubilarse. El Gobierno ha anunciado la reducción de los privilegios de jubilación de mineros y curas.

 A partir de 2014, los agricultores tendrán que pagar también el impuesto sobre la renta, que hasta ahora no estaban obligados a pagar.

 Se han preparado también los llamados paquetes de liberalización, que suprimen las concesiones obligatorias a la empresa privada. El objetivo es facilitar el acceso a algunas profesiones y estimular la apertura de nuevas empresas. El Gobierno cuenta con que gracias a ello se produzca una nueva oleada de iniciativa empresarial.

 A los economistas les inquieta la reducción de la inversión pública, el aumento del paro y el freno a las exportaciones a causa de la difícil situación de los socios comerciales más importantes de Polonia. El Gobierno ha basado su proyecto presupuestario estatal para 2013 en la presunción de que el PIB polaco aumentará un 2,2%, aunque no hace mucho preveía un 2,9% de aumento. Sin embargo, el ministro de Finanzas afirma que la ralentización de la economía polaca será breve. En su opinión, no hay razones para que no se recupere en buena medida para 2014, e incluso puede que antes de finales de 2013.

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